Dejar de fumar definitivamente: 106 exfumadores cuentan si es posible
En un país donde fumar mata a 60.000 personas al año, la pregunta que se hace cualquiera que haya intentado dejarlo es: ¿se puede dejar para siempre? La respuesta, según 106 testimonios anónimos, es un sí matizado: se puede, pero la sombra del cigarro nunca desaparece del todo.
El 90% de los que lo lograron llevan más de una década sin fumar. Pero todos coinciden en que, incluso 15 años después, aparece un "no sé qué" que da ganas de encender uno. "Es como el alcoholismo: siempre serás adicto, aunque lleves años sin beber", resume uno de ellos. La mayoría lo dejó de golpe, sin ayudas, aguantando tres meses infernales. Otros recurrieron al vapeo, a medicamentos como el bupropión (Elontril), o a trucos mentales como repetir "yo no fumo" hasta que cala.
El mito de la fuerza de voluntad
La idea de que dejar de fumar es cuestión de voluntad choca con la realidad neuroquímica. El mono físico dura apenas tres días; el psicológico, diez. Pero el hábito –fumar por aburrimiento, por tener algo entre las manos– se enquista. Por eso, muchos recomiendan cambiar de contexto: no salir con fumadores, tener chicles o caramelos a mano, y, sobre todo, no esperar a estar enfermo. "Cuando el médico te dice que tienes cáncer, lo dejas al instante. No esperes a ese momento", advierte un testimonio.
El debate del vapeo: ¿solución o parche?
El vapeo divide. Quienes lo usaron para dejar el tabaco lo defienden como una herramienta eficaz: permite reducir la nicotina gradualmente y mantiene el ritual. "Llevo 11 años sin fumar gracias al vapeo", asegura uno. Pero otros lo ven como una trampa: "Es igual de adictivo y tan malo como el tabaco". La evidencia científica, citada en el debate, sugiere que los cigarrillos electrónicos son menos dañinos, pero no inocuos. Aun así, los exfumadores que vapean insisten en que la calidad de vida mejora: se respira mejor, se recupera el gusto y el olfato.
El precio de fumar: 200 € al mes
Un análisis rápido: un paquete diario cuesta unos 5 €, lo que suma 150-200 € mensuales. En un año, son más de 2.000 € que podrían ir a un fondo indexado. Algunos usuarios confiesan que el ahorro lo gastaron en motos o gimnasio. Pero también hay efectos secundarios: quien deja de fumar suele ganar peso –hasta 10 kg en dos meses–, aunque compensa con mejor rendimiento físico.
Recaídas: el fantasma de la vuelta
Incluso los que llevan años sin fumar fantasean con volver. "Si me detectan un cáncer, ya me la sopla todo y vuelvo a fumar", dice uno. Otro confiesa que después de 32 años sin fumar, empezó con puros y pipa. La recaída es común: uno dejó el tabaco 7 años, volvió, y lo volvió a dejar. La clave, dicen, es no encender el primer cigarro nunca más. Porque, como concluye un veterano: "Lo bueno de haberlo dejado es que puedes fumarte uno cuando te sale de los cojones. Pero nunca lo haces".
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