Nacho Cano: de la detención al archivo sin cargos
La detención del productor musical Nacho Cano en Madrid a cargo de la Policía Nacional, adelantada por la Cadena SER, se sustentaba en varias denuncias de jóvenes bailarines mexicanos que participaban en el musical Malinche. Se le atribuían presuntamente un delito de favorecimiento de la inmigración irregular y otro contra los derechos de los trabajadores, en su condición de administrador único de la empresa que gestiona el espectáculo. Quedó en libertad a la espera de citación judicial y, junto a él, fue detenida una mujer encargada de la selección de personal. La investigación, sin embargo, terminó archivada.
El caso arrancó con la interposición de denuncias meses antes por parte de bailarines procedentes de México que iban rotando en el show. La policía sostenía que la reclutadora les ofrecía un periodo de prácticas en España con la promesa de ser contratados cuando el musical se estrenara en México. Malinche se estrenó en septiembre de 2022 y en su segunda temporada, en 2023, había superado los 350.000 espectadores, no sin polémica por lo que algunos consideraron una visión edulcorada de la colonización española.
Qué pasó con la inspección de Trabajo y la jueza
La clave del desenlace está en dos resoluciones que desmontaron la acusación inicial. Por un lado, la inspección de Trabajo dio la razón a Nacho Cano hasta en dos ocasiones, según se difundió en el hilo. Por otro, la Justicia archivó la investigación por la contratación de becarios en el musical. Los chavales, según la versión que se defendió desde el entorno del productor, eran estudiantes en prácticas con permiso de estudios, no trabajadores contratados, y la empresa funcionaba además como escuela de artes.
El archivo provocó una reacción inmediata. Desde el productor se anunció su intención de querellarse contra la jueza. Y en el terreno mediático, la pregunta que sobrevoló fue si quienes se hicieron eco de la detención iban a rectificar. La causa se cerró sin condena alguna.
Por qué se detuvo a Nacho Cano: el relato del uso político
Buena parte del análisis posterior apuntó a motivaciones políticas. Nacho Cano fue condecorado en 2021 con la Gran Cruz regional por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y en el acto se retiró la banda para otorgársela a ella con un elogio por no haber cerrado los teatros durante la pandemia. Ese vínculo se leyó como el detonante de una causa que, a la postre, no se sostuvo.
Hay quien sostiene que la detención buscaba fabricar un gran titular mediático para dañar a Ayuso, y quien recuerda que el delito de favorecimiento de la inmigración irregular rara vez se aplica a otros actores. El contraste con la gestión migratoria general, con traslados desde Canarias y con la contratación en sectores como la agricultura, fue uno de los argumentos más repetidos.
Con el archivo sobre la mesa, la pregunta que queda no es si Cano contrató o dejó de contratar, sino cuántas detenciones mediáticas resistirían el mismo escrutinio si la inspección y la jueza tardaran lo mismo en hablar.