El 99% de los civiles muertos en Gaza los mata Israel
La cifra circula desde hace tiempo y no ha dejado de crecer:
Israel habría matado a 30.000 civiles palestinos, en su mayoría mujeres y niños, frente a los 1.400 israelíes del ataque del 7 de octubre, de los cuales 700 eran policías y militares y los otros 700 colonos. El cálculo que se repite en la discusión es contundente:
el 99% de las muertes civiles del conflicto las habría causado Israel en bombardeos indiscriminados sobre zonas densamente pobladas. La comparación no es inocente. Quien la sostiene no discute que Hamás sea una organización armada, discute la asimetría del relato: Hamás es el malo de la película, pero el que arrasa barrios enteros es el ejército israelí.
¿Cuántos civiles han muerto en cada bando?
El punto de partida es la contabilidad. Según los datos que maneja la discusión,
Hamás mató a 1.400 israelíes el 7 de octubre, de los cuales 700 eran policías y militares y los otros 700 colonos. Es decir, la mitad de las víctimas no eran estrictamente civiles. Del otro lado,
Israel habría matado a 30.000 civiles palestinos, con un 75% de mujeres y niños según el desglose que se cita. La proporción es de uno a veinte. Y no es un dato aislado: se menciona que
Israel ha matado a civiles en caravanas de evacuación después de ordenarles huir, con más de 70 muertos en un solo bombardeo sobre un convoy.
La discusión también cuestiona las atrocidades que se atribuyen a Hamás.
Las decapitaciones de bebés y las violaciones masivas no tienen evidencia, según se sostiene, mientras que las atrocidades documentadas —secuestros, palizas, torturas— serían obra de Israel, que además las exhibe públicamente. El 70% de las imágenes que difundió Hamás mostraban soldados israelíes eliminados, no civiles.
La comparación con Kuwait que nadie quiere hacer
El argumento más incómodo es el jurídico.
Iraq mató a 420 personas en la invasión de Kuwait, todas militares, y la comunidad internacional montó una coalición de los ejércitos más poderosos de occidente para expulsarlo. Se consideró una ocupación ilegal de un estado soberano. Con Israel, sostiene esta corriente,
occidente financia la masacre sin cuestionarla. El paralelismo se extiende a la historia: Gaza antes del conflicto era un gueto, y los palestinos que se levantan son tratados como terroristas, no como héroes de Varsovia.
Hay quien va más allá y sitúa el origen en 1947.
Palestina era un protectorado británico con un 70% de población palestina, comparable a Hong Kong o Kuwait, y se metió allí a colonos del este de Europa sin desplazar a los nativos de Hong Kong. La solución de los dos estados la propusieron las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, pero
Israel la rompe porque occidente le garantiza armas y dinero. El precedente del Sinaí se cita como prueba: en 1973, Kissinger les obligó a devolverlo a Egipto bajo amenaza de dejar de sostenerlos.
El dilema moral de occidente
El núcleo del debate no es quién empezó, sino
cuánta barbarie es tolerable en nombre de la seguridad de la población judía. Occidente se basa en valores donde los derechos humanos son pilares, y el nivel de brutalidad de Israel supera al de cualquier ejército occidental, lo que resulta imposible de digerir para la mayoría de occidentales. La conclusión que se extrae es que
Israel no se comporta como un ejército del primer mundo, sino como un grupo terrorista, con atrocidades comparables a las de ISIS.
No todos compran el marco. Hay quien sostiene que
Hamás lanza misiles desde zulos bajo hospitales y que los israelíes avisan a la población antes de bombardear, mientras Hamás impide la evacuación porque un muerto palestino extra es una victoria. Otros invierten la carga moral:
Israel mata, pero es por culpa de Hamás, que buscó la reacción para tener carta blanca. Y una tercera línea, más fría, recuerda que
la nación palestina no existía y que han perdido la guerra, como se pierden todas.
El análisis se atasca en el mismo punto que la política real: si el derecho internacional humanitario es secular y no agrupa a las víctimas por religión,
matar niños en respuesta a la muerte de un soldado es un crimen de guerra. Y si es crimen de guerra, ¿por qué se financia?