La semana pasada se ha perecid un hermano de mi padre , que no tenía descendientes. otro ejemplo de vida de como no hay que vivirla.
Siempre fue extremadamente tacaño , le recuerdo toda la vida haciendo planes de inversión como si fuese un hacker . Llevó palos uno detrás de otro , desde las acciones de telefónica que compró " cuando empezaron a bajar " y perdió todos sus ahorros , hasta las preferentes.
Su afán por enriquecerse y su avaricia le hizo olvidar que la vida hay que vivirla en el presente y utilizar los recursos que para eso están .
Si se guardan en un saco sin fondo y que todo el mundo sabe que no volverán a ver la luz, está regalando su potencial de vivir mejor a otros , sean los del banco o los herederos que bailarán sobre su tumba.
Yo siempre le animaba a que gastase el dinero por lo menos en tecnología y que disfrutase de estas nuevas teles gigantescas , un buen ordenador o un iphone de última generación, pero él seguía con su tele de pandero y el móvil más barato del mercado.
Lamentablemente ha dejado toda su herencia a la viuda y esta se la dejará a sus sobrinos.
Si quieren saber el valor de la vida, solo recuerden que es un suceso breve.
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