Vender oro heredado: de 56 a 63 euros por gramo según quién lo compre
Unas pulseras heredadas que nadie se ha puesto nunca, una pureza que se supone de 18 quilates y una pregunta incómoda: ¿a quién se le venden? Las llamadas a varias tiendas de Valencia devuelven ofertas de
entre 56 y 58 euros por gramo. Una empresa que compra a distancia, con recogida en casa o envío por correo, pone 61,3. Un comprador que se ofrece a desplazarse en mano llega a 63. Misma joya, mismo quilataje y cuatro precios según dónde se cruce la puerta.
¿Cuánto pagan por el gramo de oro de 18 quilates?
El rango es la primera sorpresa. Entre 56 y 58 euros en tiendas de barrio, 61,3 en una compra a distancia y 63 en una operación en mano. Sobre esa base, un participante propone un criterio: quien compra tiene que ganar, así que el precio razonable se sitúa en el valor del metal en ese momento menos un porcentaje, del orden del
7%, que se reserva el comprador. Vender por encima de esa referencia es difícil; por debajo, regalar margen.
Que el comprador sea especialista o generalista también mueve la cifra. Un participante relata un caso con monedas: frente a los 1.200 euros que ofrecía un compro oro, un especialista pagaba
1.600, y eso que las piezas no tenían valor de colección, solo el del propio metal. La conclusión que se extrae es simple: la tasación sirve sobre todo para conocer quilates y peso real, aunque la oferta se rechace después.
El riesgo de vender a un particular o mandar un paquete
La vía del portal de segunda mano tiene pocos defensores y el argumento en contra no es el precio, es la seguridad. Hay quien descarta esa opción por el riesgo de acudir a una cita con desconocidos con las joyas encima y acabar robado.
Los envíos por correo tampoco tranquilizan. Las piezas viajan, se comprueban en destino y es entonces cuando llega la propuesta real, que puede quedar por debajo de la esperada. La alternativa que plantea otro participante es una transacción en un establecimiento abierto al público, aunque pague algo menos: se pierde dinero, se gana tranquilidad.
En grupos de compraventa de metal se repite, según quienes siguen ese mercado, un mismo patrón de presuntas estafas.
¿Hay que pagar impuestos al vender oro heredado?
Si el importe se cobra por transferencia, queda registro y Hacienda puede pedir explicaciones, se señala en el hilo. La venta tributa como ganancia patrimonial en el
IRPF y el tipo aplicable depende del conjunto de ingresos anuales, no de un porcentaje fijo que se pueda anticipar sin más datos.
El problema gordo es la falta de facturas. Sin justificante del valor de adquisición de unas joyas heredadas, el criterio que se aplica considera ganancia todo lo ingresado, no solo el beneficio. Un participante lo califica de injusto.
En el hilo se plantea vender poco a poco para cobrar en efectivo o todo de golpe si pagan más. Si el dinero acaba en una cuenta para pagar la entrada de un piso, habría que justificarlo.
Piedras, quilates y el descuento que nadie enseña
La pureza no se adivina. Según uno de los participantes, las joyas de 18 quilates llevan grabado el
750 en algún punto.
Las piedras incrustadas, del tipo aguamarina o turquesa, no suman si no son auténticas: se descuentan del peso a ojo, estimando cuánto pueden pesar.
Con estas horquillas —56, 58, 61,3, 63—, la misma pulsera heredada vale distinto según a quién se le enseñe. El oro tiene un precio de mercado objetivo. La joya, en cambio, se paga según el descuento que cada comprador decida aplicarse a sí mismo.