El BCE planta los tipos en el 4,5% y el euríbor apunta al 5%
El precio del dinero en la eurozona se ha plantado en el
4,5%. Es la décima subida consecutiva del Banco Central Europeo —la racha más larga desde que existe la moneda única— y el nivel más alto desde 2001. Fráncfort lanza con ello un mensaje contundente en su lucha contra la inflación mientras los datos de crecimiento de la zona euro no acompañan, y sobrevuela una duda incómoda: si no se estará pasando de frenada y repitiendo errores que luego costaron años y bastante dolor corregir.
Con el tipo oficial en el 4,5%, los participantes del debate dan por hecho que el traslado al
euríbor es cuestión de meses y que el índice hipotecario rondará el
5% antes de que el ciclo se agote. Para las hipotecas a tipo variable ese es el número que manda, y no es una abstracción de manual: es la cuota de enero.
¿Cuánto cuesta una hipoteca con el euríbor en el 5%?
Según el cálculo que circula en el hilo, alrededor de
1.000 euros al mes. Con el 5% de interés —euríbor más diferencial— la cuota se va a esa cifra y el total de intereses en 20 años alcanza los 90.700 euros. Con el dinero al 1%, la misma hipoteca se pagaba a 693 euros mensuales y devolvía 16.250 euros de intereses. La diferencia,
75.000 euros, equivale a un 50% más de intereses sobre el capital principal.
El desglose completo, partida a partida, deja una brecha que no se cierra con ajustes de gasto doméstico. Y aunque el índice se quedara congelado a partir de ahora, para quien revisó su préstamo con el euríbor ya disparado la foto es irreversible. La subida del precio del dinero llega, además, con el terreno abonado: los alimentos y los carburantes llevan meses apretando la misma cesta de la compra.
Por qué tu banco paga menos por tu dinero de lo que te cobra
La explicación de barra de bar es simple: la entidad remunera el ahorro a cero, presta cerca del 10% y sube las comisiones de mantenimiento. La foto real tiene más matices, pero no deja al sector en mejor lugar. Los bonos rinden en torno al
3,70%, un depósito en ING se queda en el
2,75% y solo cruzando fronteras —en bancos europeos— se encuentra algo parecido al
4%.
Un participante cita la base del Banco de España para señalar que las subidas de tipos no se están repercutiendo al coste del crédito que llega al cliente final. El motivo, según esa lectura, es un exceso de liquidez que permite a las entidades seguir prestando barato sin necesidad de captar pasivo caro. Traducido: el dinero sigue siendo abundante en el sistema, y drenarlo va a costar bastante más de lo que parece.
El precedente de 2008: con el 4,25% empezaron los recortes
El 4,5% no se veía desde 2001, pero el último gran giro de política monetaria se produjo con el tipo en el
4,25%. Fue ahí cuando el BCE empezó a bajar el precio del dinero, en 2008, y el argumento suena hoy sospechosamente familiar: la morosidad estaba subiendo
a lo bestia. Aquella rectificación tardó años y dejó un reguero de daño que todavía se discute.
De ahí la comparación que planea sobre cada reunión. Quien compró vivienda después de 2008 no venía de nuevas: ya había visto una crisis. No le sirvió de gran cosa a la hora de firmar.
Deuda, inflación y un diagnóstico que no encaja
Con las economías desarrolladas cargando entre el
130% y el 200% de deuda sobre el PIB, hay quien sostiene que el problema de fondo no es la energía ni la guerra, sino la imposibilidad de pagar los intereses de una montaña de deuda de ese tamaño. Cada subida de tipos encarece el servicio de esa deuda, y ese sobrecoste vuelve a la inflación. El estado del bienestar, en ese marco, se sostiene sobre deuda nueva.
En el capítulo del gasto público las cifras se cruzan sin pudor. Frente a los menos de
100.000 millones que costó el rescate de las cajas, un participante cifra en unos 400.000 millones el apoyo al Estado en los últimos años. Que la cuenta la vayan a pagar los contribuyentes presentes y futuros es, al menos, lo que sostiene esa lectura. Otra cosa es que el diagnóstico sirva para algo.
Y un tercer diagnóstico, más incómodo, sitúa el origen en la demografía: más de
ocho mil millones de personas en el planeta, una Europa que envejece y una economía que se desplaza hacia Asia.
Cuesta de enero y consumo en standby
El ajuste ya se está haciendo por la vía del gasto. Hay quien ha decidido que estas navidades no compra absolutamente nada y que, de paso, adelgaza dos kilos de cara a la operación bikini. La broma esconde una verdad: cuando la renta disponible se estrecha, lo primero que cae es el consumo, y con él los ingresos de todo lo que vive del consumo.
La cena está servida, pero nadie sabe a qué hora empieza. Con el euríbor camino del 5% y la inflación bajando a paso de tortuga, el punto exacto donde el análisis se atasca es el diagnóstico: no hay acuerdo sobre si esto es 2008 otra vez o un calco de los años setenta con una deuda encima que entonces no existía.