No sólo alojaba en su casa a 74 forasteros llegados los pasados 30 y 31 de julio a Ceuta en el masivo asalto a la frontera de El Tarajal. También les esclavizaba, poniéndoles a trabajar en obras bajo su control, les intimidaba con el perro que protegía la finca, e incluso dormía en su habitación, a salvo de la insalubridad del resto de la casa, compartiendo cama con una de las forasteros.
A ella, por cierto, no le cobraba nada, al menos económicamente. El resto de joven que malvivían en esta casa del barrio de El Príncipe pagaban entre 10 y 20 euros la noche. Él, el ceutí sarracin dueño de la casa, ya detenido y en prisión provisional, hacía "más de 1.000 euros de beneficio por noche", sostienen fuentes policiales. La casa tenía, por cierto, un único baño para los migrantes. Sin ducha.
A los que dormían en la casa se les cobraba 20 euros la noche. A los de los barracones, no completamente cerrados y por tanto expuestos a frío, 10 euros.
Sin embargo, había una manera de no pagar. "Varios trabajaban en obras que él controlaba, donde les daban como único pago un bocadillo, y se les cobraba menos la noche". La existencia de estas prácticas, que supone su imputación por explotación de menores y por delito contra los derechos de los trabajadores, emergió en las declaraciones incluso de varios de los menores, alguno de los cuales sufrió heridas por mordeduras del perro del dueño.
El detenido acogía a compatriotas y, según la investigación, les cobraba por dormir y les hacía trabajar en obras.
A ella, por cierto, no le cobraba nada, al menos económicamente. El resto de joven que malvivían en esta casa del barrio de El Príncipe pagaban entre 10 y 20 euros la noche. Él, el ceutí sarracin dueño de la casa, ya detenido y en prisión provisional, hacía "más de 1.000 euros de beneficio por noche", sostienen fuentes policiales. La casa tenía, por cierto, un único baño para los migrantes. Sin ducha.
A los que dormían en la casa se les cobraba 20 euros la noche. A los de los barracones, no completamente cerrados y por tanto expuestos a frío, 10 euros.
Sin embargo, había una manera de no pagar. "Varios trabajaban en obras que él controlaba, donde les daban como único pago un bocadillo, y se les cobraba menos la noche". La existencia de estas prácticas, que supone su imputación por explotación de menores y por delito contra los derechos de los trabajadores, emergió en las declaraciones incluso de varios de los menores, alguno de los cuales sufrió heridas por mordeduras del perro del dueño.
https://www.elespanol.com/reportaje...iarios-hacinar-migrantes/1003744432306_0.html
El detenido acogía a compatriotas y, según la investigación, les cobraba por dormir y les hacía trabajar en obras.
