La economía de El Salvador ha empezado a coger ritmo por fin. Pese al rotundo descenso de los homicidios que han llevado al país a ser el más seguro de América (en 2015 era el más peligroso del mundo), la economía parecía ser la asignatura pendiente del Gobierno de El Salvador. Sin embargo, tras un 2025 sorprendentemente bueno y un 2026 que va por el mismo camino, el Fondo Monetario Internacional ha reconocido esta madrugada (hora española) que la economía de El Salvador no solo está despegando, sino que está batiendo todas las expectativas y que la pobreza está cayendo de forma significativa, gracias al plan económico implementado por el Gobierno de Nayib Bukele. Además, el fondo admite que parte de estos avances se deben "a las mejoras de la seguridad". El PIB cerró 2025 con un crecimiento del 4,9% (más del doble que la media de los últimos 25 años), sorprendiendo ya en ese momento al FMI que tuvo que modificar sus previsiones. Para este 2026, el FMI esperaba que la economía salvadoreña se expandiese un 3,3%, sin embargo, en el comunicado recién publicado revisan ese dato al alza ya hasta el 4,5%.
Esta misma semana se conocía que la actividad económica de El Salvador había crecido un 5,2% interanual en el junio, un dato que publicaba el banco central del país. Como viene siendo habitual, el turismo (no para de batir récords de llegadas de visitantes y de ingresos por divisas) y la construcción estaban tirando de la actividad. Sin embargo, el resto de sectores, con la excepción de agricultura, se sumaban al fuerte crecimiento. Este jueves, el Fondo Monetario Internacional ha respaldado estos datos y ha revisado sus propias previsiones, añadiendo además que la batería de reformas emprendidas por el Gobierno de Nayib Bukele están detrás de las mejoras en la economía y la caída de la pobreza.
Este comunicado y declaraciones se ha producido en el marco de un acuerdo a nivel de personal técnico entre el FMI y El Salvador sobre la segunda y tercera revisiones combinadas del Servicio Ampliado del FMI. El fondo ha destacado que "el programa continúa arrojando resultados positivos. La actividad económica ha superado las expectativas, mientras que los desequilibrios fiscales y externos están siendo corregidos de conformidad con los compromisos del programa".
Pero sobre todo llama la atención que el propio FMI ha admitido que el plan económico de Bukele "también está contribuyendo a una reducción significativa de la pobreza, apoyada además por mejoras en la eficiencia de los servicios públicos". Un informe publicado este año por el Banco Mundial ya incidía en este parámetro, destacando que la mejora de la seguridad en el país había permitido la aparición de nuevos negocios y, sobre todo, la viabilidad de muchos de los ya establecidos que hace años tenían que rendir cuentas antes las maras y pandillas que dominaban el país.
El Banco Mundial señalaba que la pobreza se había reducido en varios puntosen los últimos años y que la desigualdad de la renta en El Salvador era de las más bajas de la región. Pese a todo, la renta per cápita de los salvadoreños apenas llega a los 6.200 dólares, por lo que estos datos de crecimiento de PIB y reducción de pobreza no deberían hacer caer al Gobierno en la complacencia. El Salvador sigue siendo una economía en desarrollo que necesita muchos años de crecimientos del PIB elevado para lograr una prosperidad mayor entre sus habitantes.
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El FMI señala que el plan implementado va por el buen camino. "El personal técnico del FMI y las autoridades comparten la visión de que un sólido compromiso con el programa y la implementación oportuna de las reformas siguen siendo fundamentales para seguir fortaleciendo la estabilidad y la resiliencia macroeconómica y crear las condiciones para un crecimiento sostenible, inclusivo y liderado por el sector privado", reza el informe.
Con todo, el flujo de visitantes creció 28% en relación con 2025, además la mayor parte de este incremento correspondió a visitantes que se quedaron más de un día en el país. La creciente llegada de estadounidenses, canadienses y turistas de los países vecinos de El Salvador están convirtiendo a este sector en una de las puntas de lanza de la economía. El Salvador ya recibe más turistas que Cuba o Costa Rica, que en otros tiempos lideraron este indicador en la región.
El Salvador quiere aprovechar este boom al máximo y para ello está renovando las grandes infraestructuras del país (aeropuertos, carreteras...), lo que también está impulsando el PIB. Tanto la construcción pública como la privada aparecen en las primeras posiciones de crecimiento cuando se descompone el PIB.
Por parte del sector público, el FMI también destaca los esfuerzos de consolidación fiscal para cuadrar las cuentas. "La consolidación fiscal se profundizará mediante políticas prudentes de gasto y mejoras en la administración tributaria, al tiempo que se genera espacio fiscal para programas prioritarios de infraestructura y gasto social. Se espera que el superávit primario del Sector Público No Financiero (SPNF) aumente de 2,9% del PIB este año a 3,7% del PIB en 2027", culmina el informe de la entidad supranacional.
Esta misma semana se conocía que la actividad económica de El Salvador había crecido un 5,2% interanual en el junio, un dato que publicaba el banco central del país. Como viene siendo habitual, el turismo (no para de batir récords de llegadas de visitantes y de ingresos por divisas) y la construcción estaban tirando de la actividad. Sin embargo, el resto de sectores, con la excepción de agricultura, se sumaban al fuerte crecimiento. Este jueves, el Fondo Monetario Internacional ha respaldado estos datos y ha revisado sus propias previsiones, añadiendo además que la batería de reformas emprendidas por el Gobierno de Nayib Bukele están detrás de las mejoras en la economía y la caída de la pobreza.
Este comunicado y declaraciones se ha producido en el marco de un acuerdo a nivel de personal técnico entre el FMI y El Salvador sobre la segunda y tercera revisiones combinadas del Servicio Ampliado del FMI. El fondo ha destacado que "el programa continúa arrojando resultados positivos. La actividad económica ha superado las expectativas, mientras que los desequilibrios fiscales y externos están siendo corregidos de conformidad con los compromisos del programa".
"El PIB real supea las expectativas"
Al mismo tiempo, el jefe de la misión para El Salvador del FMI ha destacado que "la economía salvadoreña continúa mostrando un sólido desempeño. El crecimiento del PIB real superó las expectativas en 2025 y se espera que alcance 4,5% en 2026, respaldado por una sólida inversión y consumo privados, así como por los robustos flujos de remesas, turismo y capital. Esta evolución ha estado respaldada por las mejoras en seguridad y por una mayor confianza de los inverseros, derivadas de la implementación de políticas macroeconómicas prudentes orientadas a fortalecer los colchones fiscales y externos".Pero sobre todo llama la atención que el propio FMI ha admitido que el plan económico de Bukele "también está contribuyendo a una reducción significativa de la pobreza, apoyada además por mejoras en la eficiencia de los servicios públicos". Un informe publicado este año por el Banco Mundial ya incidía en este parámetro, destacando que la mejora de la seguridad en el país había permitido la aparición de nuevos negocios y, sobre todo, la viabilidad de muchos de los ya establecidos que hace años tenían que rendir cuentas antes las maras y pandillas que dominaban el país.
El Banco Mundial señalaba que la pobreza se había reducido en varios puntosen los últimos años y que la desigualdad de la renta en El Salvador era de las más bajas de la región. Pese a todo, la renta per cápita de los salvadoreños apenas llega a los 6.200 dólares, por lo que estos datos de crecimiento de PIB y reducción de pobreza no deberían hacer caer al Gobierno en la complacencia. El Salvador sigue siendo una economía en desarrollo que necesita muchos años de crecimientos del PIB elevado para lograr una prosperidad mayor entre sus habitantes.
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El FMI señala que el plan implementado va por el buen camino. "El personal técnico del FMI y las autoridades comparten la visión de que un sólido compromiso con el programa y la implementación oportuna de las reformas siguen siendo fundamentales para seguir fortaleciendo la estabilidad y la resiliencia macroeconómica y crear las condiciones para un crecimiento sostenible, inclusivo y liderado por el sector privado", reza el informe.
Un turismo de récord
Entre los pilares que buscan acelerar el crecimiento económico se encuentra el turismo. El gasto turístico ha cerrado el primer semestre de 2026 generando unos ingresos de 2.122 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 13,7% interanual, según las estadísticas de la Corporación Salvadoreña de Turismo (Corsatur). Estas cifras suponen un aumento de 257 de dólares respecto al primer trimestre de 2025. La entrada de divisas fue produce de la entrada de 2,49 millones de visitantes internacionales.Con todo, el flujo de visitantes creció 28% en relación con 2025, además la mayor parte de este incremento correspondió a visitantes que se quedaron más de un día en el país. La creciente llegada de estadounidenses, canadienses y turistas de los países vecinos de El Salvador están convirtiendo a este sector en una de las puntas de lanza de la economía. El Salvador ya recibe más turistas que Cuba o Costa Rica, que en otros tiempos lideraron este indicador en la región.
El Salvador quiere aprovechar este boom al máximo y para ello está renovando las grandes infraestructuras del país (aeropuertos, carreteras...), lo que también está impulsando el PIB. Tanto la construcción pública como la privada aparecen en las primeras posiciones de crecimiento cuando se descompone el PIB.
Apuesta por la educación
También el gasto en educación ha empezado a contribuir de forma definitiva a través del consumo público. Los planes de el Gobierno para triplicar el gasto en esta partida a través de la compra de ordenadores para todos los estudiantes y de becas para las familias que lo necesitan están apoyando el crecimiento a corto plazo, pero sobre todo sentando las bases para que la economía aumente su potencial de crecimiento en el largo, de una forma diversificada y apoyada en sectores de mayor valor añadido.Por parte del sector público, el FMI también destaca los esfuerzos de consolidación fiscal para cuadrar las cuentas. "La consolidación fiscal se profundizará mediante políticas prudentes de gasto y mejoras en la administración tributaria, al tiempo que se genera espacio fiscal para programas prioritarios de infraestructura y gasto social. Se espera que el superávit primario del Sector Público No Financiero (SPNF) aumente de 2,9% del PIB este año a 3,7% del PIB en 2027", culmina el informe de la entidad supranacional.
