25 millones extra para menores migrantes en Ceuta: ayuda o efecto llamada
El Gobierno acaba de poner cifra a su compromiso con Ceuta: 25 millones de euros extraordinarios para atender a los menores no acompañados llegados el pasado 30 de junio. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, defendió este martes la partida como muestra de que el Ejecutivo “ha estado y va a seguir estando” con la ciudad autónoma y con “los más vulnerables”. El anuncio se suma a los 5,5 millones ya aprobados en julio en la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia.
¿Quién debe asumir la factura?
La decisión no ha estado exenta de críticas. Hay quien sostiene que el origen del flujo está en Marruecos y que debería ser Rabat quien pagara. Otros, con un argumento más doméstico, recuerdan que estos 25 millones salen de los impuestos y que hay partidas, como sanidad o carreteras, que siguen esperando. En ese contexto circula la comparación de quienes aseguran que ser menor no acompañado en la comunidad de Madrid resulta económicamente más rentable que otras alternativas. El dato, incómodo, apunta a un problema de incentivos difícil de resolver.
El temido efecto llamada
El efecto llamada planea sobre cualquier anuncio de este tipo. Cada cifra destinada a acogida se convierte, según algunos análisis, en un estímulo para nuevos flujos. El Gobierno responde con el principio de protección al menor. Solidaridad y control de fronteras siguen tirando en direcciones opuestas.
¿Es suficiente el dinero para atender a estos menores? ¿O es precisamente esa certidumbre de recursos la que alimenta la llegada? La pregunta queda abierta, mientras Ceuta sigue esperando una respuesta estructural que no llega solo con una partida extraordinaria.