El mercado de la vivienda bajo siete llaves

  • Autor del tema Autor del tema Rosso
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pues según los último datos del ninisterio de vivienda el precio del suelo esta lejos de los precios de 2007…casi a mitad de precio. ¿cómo es que la vivienda está actualmente tan sumamente inaccesible?

Cifras que manejan:

Por comunidades autónomas, los precios medios del suelo urbano más elevados de 2025 se dieron en Baleares, con casi 400 euros/m2; y Madrid, con 348 euros/m2.


En el otro archipiélago, el canario, los precios medios superaron los 251 euros. País Vasco y la Comunidad Valenciana son otras que destacaron por sus altos precios, de media en 232 y 210 euros/m2, respectivamente.



El precio del suelo marca en 2025 máximos desde hace 12 años con 173 euros/m2 de media​

Subió un 2% el año pasado, pero aún está muy lejos de los 285 euros alcanzados en 2007, en plena burbuja inmobiliaria​


Pregunta clave que aclara todo el cuadro.

La estadística MIVAU de 173 €/m2 (2025) o 285 €/m2 (2007) NO es el precio del suelo que paga el comprador.

La cadena de captura es así:

Eslabón 1: rústico originario (5-15 €/m2 zona tensionada)

Eslabón 2: urbanizable sectorizado (30-100 €/m2)

Eslabón 3: urbanizable programado (100-300 €/m2)

Eslabón 4: en desarrollo, junta de compensación (200-500 €/m2 brutos)

Eslabón 5: suelo finalista urbanizado en superficie de parcela
aquí encaja la estadística MIVAU, mezclada con eslabones intermedios

Eslabón 5b: repercusión efectiva sobre m2 edificable
NO publicada por MIVAU

Eslabón 6: suelo dentro del PVP que paga el comprador, 30-60% del PVP


Aclaración técnica: tres conceptos que se confunden a menudo

m2 de parcela bruta
. Es el terreno físico, la superficie horizontal del solar. Es lo que aparece en el registro de la propiedad y en el catastro. Si un solar mide 800 m2, esos son sus m2 de parcela.

m2 edificable. Es la superficie de techo construible total sobre esa parcela. Depende de la edificabilidad asignada por el planeamiento (m2 edificables por cada m2 de parcela). Una parcela de 800 m2 con edificabilidad 2,5 permite construir 2.000 m2 de techo total.

m2 útiles de la vivienda. Es la superficie privativa interior de cada piso individual. Es lo que aparece en la escritura del comprador. Una vivienda escriturada como 90 m2 construidos tendrá típicamente 75-80 m2 útiles.


El cálculo concreto del ejemplo

Para una promoción típica en zona tensionada moderada con edificabilidad 2,25:

Vivienda escriturada: 90 m2 edificables (la superficie construida que el comprador escritura).

Parcela bruta atribuible a esa vivienda: 90 m2 / 2,25 = 40 m2 de parcela bruta.

Coste residuo del suelo
asignado a esa vivienda: 150.000 €.

Por m2 de parcela bruta: 150.000 € / 40 m2 parcela = 3.750 €/m2 parcela

Por m2 edificable: 150.000 € / 90 m2 edificables = 1.667 €/m2 edificable


Qué mide cada cifra

3.750 €/m2 parcela
: lo que costaría comprar el terreno físico atribuible a esa vivienda concreta en una operación entre vendedor del finalista y promotor. Es el precio que figura en el registro de la propiedad cuando se transmite la parcela.

1.667 €/m2 edificable: lo que el promotor incorpora a su cuenta de explotación como coste de suelo por cada m2 construido. Es la cifra que usa para calcular el PVP final.

173 €/m2 estadística MIVAU: media nacional de operaciones registradas mezclando rústico, urbanizable y finalista. No mide ninguno de los dos conceptos anteriores de manera limpia, porque agrega operaciones de estados muy distintos.


Lo que paga el comprador final

Vivienda 90 m2 a 350.000 €:

Construcción 99.450 € (UVE 1.105 €/m2 × 90)
Gastos generales + comercialización + financiación 50.000 €
Beneficio promotor 50.000 €
Suelo residuo 150.000 €

El comprador no compra parcela bruta ni m2 edificable abstracto.

Compra una vivienda concreta de 90 m2 construidos.

Pero indirectamente, vía PVP, paga la repercusión del suelo correspondiente a esa vivienda, que son esos 150.000 € sobre los 350.000 € de precio escriturado.

Esa repercusión, traducida a la unidad que el Ministerio publica (€/m2 parcela), es de 3.750 €/m2.

Es decir, 22 veces superior a los 173 €/m2 agregados nacionales.


Por qué hay tanta diferencia

Tres razones técnicas:

1. La media nacional mezcla peras con manzanas
El MIVAU divide valor total transmitido / superficie total transmitida.
Las miles de operaciones residuales en pedanías castellanas a 30 €/m2 parcela arrastran la media. Las pocas operaciones finalistas en Madrid Salamanca a 3.000-5.000 €/m2 parcela apenas mueven el agregado por volumen, aunque sean las relevantes para el comprador real.

El propio MIVAU publica el dato desagregado por tamaño de municipio: en municipios de más de 50.000 habitantes el suelo está en 302,5 €/m2 en 2025, ya cerca del pico nominal de 2007 (sobre 470 €/m2).

El agregado nacional 173 €/m2 es lo que el propio Ministerio diluye al sumar zonas rurales colapsadas.

2. Lo que mide MIVAU es parcela bruta, no edificabilidad
En zona urbana consolidada con edificabilidad alta, 1 m2 de parcela puede albergar 3-5 m2 edificables. La repercusión efectiva siempre es múltiplo del precio de parcela.

3. El comprador no paga "el suelo del Ministerio"
Paga lo que el promotor traslada al PVP, que es función del precio de mercado, no del coste de adquisición. El promotor capturó la parcela en eslabón 4 o 5 a precio histórico, pero la traslada al PVP final en eslabón 6 según mercado actual.


Conclusión

La estadística MIVAU es útil para medir flujos agregados de transacciones de suelo, pero poco representativa para entender la captura efectiva del suelo en el precio del comprador.

Quien cita 173 €/m2 para argumentar que "el suelo está barato" está midiendo el eslabón equivocado.
 
Pregunta clave que aclara todo el cuadro.

La estadística MIVAU de 173 €/m2 (2025) o 285 €/m2 (2007) NO es el precio del suelo que paga el comprador.

La cadena de captura es así:

Eslabón 1: rústico originario (5-15 €/m2 zona tensionada)

Eslabón 2: urbanizable sectorizado (30-100 €/m2)

Eslabón 3: urbanizable programado (100-300 €/m2)

Eslabón 4: en desarrollo, junta de compensación (200-500 €/m2 brutos)

Eslabón 5: suelo finalista urbanizado en superficie de parcela
aquí encaja la estadística MIVAU, mezclada con eslabones intermedios

Eslabón 5b: repercusión efectiva sobre m2 edificable
NO publicada por MIVAU

Eslabón 6: suelo dentro del PVP que paga el comprador, 30-60% del PVP


Aclaración técnica: tres conceptos que se confunden a menudo

m2 de parcela bruta
. Es el terreno físico, la superficie horizontal del solar. Es lo que aparece en el registro de la propiedad y en el catastro. Si un solar mide 800 m2, esos son sus m2 de parcela.

m2 edificable. Es la superficie de techo construible total sobre esa parcela. Depende de la edificabilidad asignada por el planeamiento (m2 edificables por cada m2 de parcela). Una parcela de 800 m2 con edificabilidad 2,5 permite construir 2.000 m2 de techo total.

m2 útiles de la vivienda. Es la superficie privativa interior de cada piso individual. Es lo que aparece en la escritura del comprador. Una vivienda escriturada como 90 m2 construidos tendrá típicamente 75-80 m2 útiles.


El cálculo concreto del ejemplo

Para una promoción típica en zona tensionada moderada con edificabilidad 2,25:

Vivienda escriturada: 90 m2 edificables (la superficie construida que el comprador escritura).

Parcela bruta atribuible a esa vivienda: 90 m2 / 2,25 = 40 m2 de parcela bruta.

Coste residuo del suelo
asignado a esa vivienda: 150.000 €.

Por m2 de parcela bruta: 150.000 € / 40 m2 parcela = 3.750 €/m2 parcela

Por m2 edificable: 150.000 € / 90 m2 edificables = 1.667 €/m2 edificable


Qué mide cada cifra

3.750 €/m2 parcela
: lo que costaría comprar el terreno físico atribuible a esa vivienda concreta en una operación entre vendedor del finalista y promotor. Es el precio que figura en el registro de la propiedad cuando se transmite la parcela.

1.667 €/m2 edificable: lo que el promotor incorpora a su cuenta de explotación como coste de suelo por cada m2 construido. Es la cifra que usa para calcular el PVP final.

173 €/m2 estadística MIVAU: media nacional de operaciones registradas mezclando rústico, urbanizable y finalista. No mide ninguno de los dos conceptos anteriores de manera limpia, porque agrega operaciones de estados muy distintos.


Lo que paga el comprador final

Vivienda 90 m2 a 350.000 €:

Construcción 99.450 € (UVE 1.105 €/m2 × 90)
Gastos generales + comercialización + financiación 50.000 €
Beneficio promotor 50.000 €
Suelo residuo 150.000 €

El comprador no compra parcela bruta ni m2 edificable abstracto.

Compra una vivienda concreta de 90 m2 construidos.

Pero indirectamente, vía PVP, paga la repercusión del suelo correspondiente a esa vivienda, que son esos 150.000 € sobre los 350.000 € de precio escriturado.

Esa repercusión, traducida a la unidad que el Ministerio publica (€/m2 parcela), es de 3.750 €/m2.

Es decir, 22 veces superior a los 173 €/m2 agregados nacionales.


Por qué hay tanta diferencia

Tres razones técnicas:

1. La media nacional mezcla peras con manzanas
El MIVAU divide valor total transmitido / superficie total transmitida.
Las miles de operaciones residuales en pedanías castellanas a 30 €/m2 parcela arrastran la media. Las pocas operaciones finalistas en Madrid Salamanca a 3.000-5.000 €/m2 parcela apenas mueven el agregado por volumen, aunque sean las relevantes para el comprador real.

El propio MIVAU publica el dato desagregado por tamaño de municipio: en municipios de más de 50.000 habitantes el suelo está en 302,5 €/m2 en 2025, ya cerca del pico nominal de 2007 (sobre 470 €/m2).

El agregado nacional 173 €/m2 es lo que el propio Ministerio diluye al sumar zonas rurales colapsadas.

2. Lo que mide MIVAU es parcela bruta, no edificabilidad
En zona urbana consolidada con edificabilidad alta, 1 m2 de parcela puede albergar 3-5 m2 edificables. La repercusión efectiva siempre es múltiplo del precio de parcela.

3. El comprador no paga "el suelo del Ministerio"
Paga lo que el promotor traslada al PVP, que es función del precio de mercado, no del coste de adquisición. El promotor capturó la parcela en eslabón 4 o 5 a precio histórico, pero la traslada al PVP final en eslabón 6 según mercado actual.


Conclusión

La estadística MIVAU es útil para medir flujos agregados de transacciones de suelo, pero poco representativa para entender la captura efectiva del suelo en el precio del comprador.

Quien cita 173 €/m2 para argumentar que "el suelo está barato" está midiendo el eslabón equivocado.
En cualquier caso, cómo encaja el hecho de que estando el precio del suelo casi a la mitad (de media) y usando la misma metodología de cálculo que en 2007, ahora mismo tengamos la vivienda en máximos y una inaccesibilidad del malo. Si la captura del suelo es tan importante debería verse reflejada.
 
En cualquier caso, cómo encaja el hecho de que estando el precio del suelo casi a la mitad (de media) y usando la misma metodología de cálculo que en 2007, ahora mismo tengamos la vivienda en máximos y una inaccesibilidad del malo. Si la captura del suelo es tan importante debería verse reflejada.

La aparente contradicción es real solo si se confunden dos cosas distintas:

- el flujo de transacciones de suelo nuevo (lo que mide MIVAU)
- el stock de suelo ya capturado (lo que pesa en el PVP de hoy)

El MIVAU mide compraventas de suelo en el trimestre. Es flujo.

La captura efectiva del valor del suelo en el PVP de la vivienda actual es stock acumulado de décadas anteriores monetizado vía revalorización.

Son magnitudes distintas que no tienen por qué moverse al unísono.

El 45% de la plusvalía urbanística agregada en Madrid y Barcelona 1980-2025 se generó entre 1997 y 2007 (LRSV 1998 + burbuja).

Ese suelo ya está reclasificado, ya pagó su salto de rústico a finalista, ya está en balance de bancos, SAREB, fondos, SOCIMIs y propietarios históricos.

No vuelve a aparecer como transacción nueva en la estadística MIVAU, pero sigue capturando valor cada vez que se monetiza vía PVP de obra nueva o revalorización de stock antiguo.


Por qué el agregado MIVAU baja mientras el suelo efectivo sube

- El agregado nacional mezcla peras con manzanas.

El propio Ministerio publica desagregado:
- en municipios >50.000 hab. el precio es 302,5 €/m2 en 2025; el pico nominal 2007 fue sobre 470 €/m2.
- en Madrid municipios grandes Q1 2025: 532,4 €/m2, por encima del pico.
- en Baleares municipios grandes Q4 2024: 726,6 €/m2, récord absoluto.

La caída del 38% es de zonas vaciadas que tiran la media nacional, no de donde hay demanda real.

- La inflación acumulada 2007-2025 es del 38%.
Una caída nominal del 38% en agregado equivale a caída real cercana a cero. Los 173 €/m2 nominales de 2025 valen aproximadamente lo mismo que los 285 €/m2 nominales de 2007 una vez descontada la inflación.

- El mix de operaciones se ha desplazado masivamente al rural.
En 2025, el 43% de las compraventas de suelo se hizo en municipios <10.000 habitantes. Operaciones pequeñas a precio bajo arrastran la media sin que el suelo de Madrid haya bajado un solo euro.

- Los visados de obra nueva han caído un 84%
De 865.561 en 2006 a 138.963 en 2025. No es que el suelo esté barato y nadie construya, es que el suelo donde hay demanda solvente es escaso y caro, y el suelo que abunda no tiene demanda. La estadística MIVAU mezcla ambos.


Cómo se monetiza hoy el stock capturado 1997-2008

Por cuatro vías paralelas:

- Revalorización de stock antiguo.
La vivienda usada en Madrid distrito Salamanca cotiza a 9.950 €/m2 (diciembre 2025), Chamberí 8.695 €/m2. Récord histórico nominal. La componente suelo de ese precio se revaloriza sin transacción de suelo nueva. El propietario que capturó el salto reclasificatorio en 1997-2008 sigue monetizándolo vía precio de venta del piso 25 años después.

- El finalista escaso impone precio.
Con visados al 16% del pico y red eléctrica saturada al 87% en suelo planeado, el escaso suelo finalista urbanizado con demanda cotiza al alza.
Repercusión efectiva sobre m2 edificable:

- en Madrid Salamanca: 3.500-5.000 €/m2 (superior al pico 2007).
- en Eixample Barcelona: 1.500-2.500 €/m2 (cerca del pico 2007).
- en PAUs sureste Madrid: 1.400-1.500 €/m2 (niveles del pico 2007).

- SOCIMI con 0% IS sobre rentas que capitalizan plusvalía sin tributar. El suelo en balance de Merlin, Colonial, Lar España genera dividendos capitalizables sin impuesto en sede de sociedad. La revalorización del stock se monetiza vía cotización sin que aparezca como transacción de suelo.

- Vehículos Luxemburgo/Países Bajos con CDI 0% retención.
Fondos como Blackstone (Aliseda), Cerberus (Haya), Lone Star, Värde, Castlake compraron suelo a Sareb y bancos en 2014-2020 a 30-50% sobre valor bruto contable. La revalorización posterior es captura realizada sin tributación efectiva.


Por qué la inaccesibilidad de hoy es exactamente la prueba

Si la captura del suelo hubiera dejado de ser estructural, veríamos visados altos, oferta abundante, precios moderados, ratio precio/salario estable, pero estamos viendo exactamente lo contrario:

- Ratio precio/salario en Madrid: 7,5 años (2007) -> 10,5-11 años (2025).
- Tasa emancipación juvenil: 26% (2007) -> 16% (2024, mínimo histórico).
- Salario joven real: -16% acumulado desde 2007.
- Vivienda libre nueva nominal en récord histórico
(Sociedad de Tasación 2.230 €/m2, Registradores 2.338 €/m2).
- Idealista España vivienda usada: récord histórico nominal y real.

Eso solo es compatible con captura del suelo activa en el PVP.

Si el suelo fuera realmente más barato, los PVPs récord no se sostendrían. Construcción a 1.105 €/m2 (UVE 2025). Margen promotor estable 12-18%. Esos dos datos no se mueven.

Lo único que ha podido crecer en el PVP récord es lo que se lleva el suelo, y ha crecido hasta absorber el 61% del PVP en zona tensionada según el desglose técnico del redactor del PGOU de Valencia.

La inaccesibilidad de hoy no es un problema de mercado.

Es la firma técnica del rentismo del suelo en España.
 
(mensaje citado en revisión)
Está todo muy elaborado, pero te lo resumo en algo mucho más simple:

Sin petróleo abundante y barato, la única forma de mantener el crecimiento artificial es mediante deuda. Y la deuda no es otra cosa que consumo de energía futura adelantado al presente.

El problema de la vivienda no nace de la “avaricia”, ni de los Airbnb, ni de que los jóvenes se compren un iPhone. Todo eso son síntomas secundarios. La raíz del problema es física y energética.

¿Quién va a fabricar los millones de viviendas que necesita Europa?
¿Con qué acero, con qué cemento, con qué diésel, con qué capacidad industrial y, sobre todo, con qué crédito?

Porque construir vivienda exige un excedente energético gigantesco, y Occidente lleva años perdiéndolo mientras intenta mantener el nivel de vida imprimiendo deuda.

La capacidad de endeudamiento ya está agotada y el sistema empieza a chocar contra límites físicos reales. Por eso todo se congela: vivienda, natalidad, salarios, productividad y futuro.

Pero claro, como muchos siguen repartiendo culpas entre turistas, forasteros, fondos buitre o “jóvenes que no se esfuerzan”.

La realidad es mucho más incómoda:

El endeudamiento es energía futura anticipada.
Y esa energía barata y abundante ya no existe.
 
Está todo muy elaborado, pero te lo resumo en algo mucho más simple:

Sin petróleo abundante y barato, la única forma de mantener el crecimiento artificial es mediante deuda. Y la deuda no es otra cosa que consumo de energía futura adelantado al presente.

El problema de la vivienda no nace de la “avaricia”, ni de los Airbnb, ni de que los jóvenes se compren un iPhone. Todo eso son síntomas secundarios. La raíz del problema es física y energética.

¿Quién va a fabricar los millones de viviendas que necesita Europa?
¿Con qué acero, con qué cemento, con qué diésel, con qué capacidad industrial y, sobre todo, con qué crédito?

Porque construir vivienda exige un excedente energético gigantesco, y Occidente lleva años perdiéndolo mientras intenta mantener el nivel de vida imprimiendo deuda.

La capacidad de endeudamiento ya está agotada y el sistema empieza a chocar contra límites físicos reales. Por eso todo se congela: vivienda, natalidad, salarios, productividad y futuro.

Pero claro, como muchos siguen repartiendo culpas entre turistas, forasteros, fondos buitre o “jóvenes que no se esfuerzan”.

La realidad es mucho más incómoda:

El endeudamiento es energía futura anticipada.
Y esa energía barata y abundante ya no existe.

McFly, su marco termodinámico opera como un candado más del sistema de captura. Y le explico por qué.

España construyó 865.000 viviendas en 2006. Hoy construye 138.000 y el EROI mundial no ha caído un 84% en veinte años.

El diferencial entre 865.000 y 138.000 es crediticio, regulatorio, fiscal y de bloqueo de suelo.

La construcción residencial consume entre el 6% y el 8% del consumo final de energía en España. Pasar de 138.000 a las 250.000 viviendas anuales que el Banco de España estima necesarias añadiría un 5-6% al consumo energético nacional. Perfectamente al alcance de la capacidad termodinámica del país.

Margen termodinámico hay de sobra, lo que no hay es voluntad política de tocar el régimen del suelo.

Países Bajos tiene un EROI agregado similar al español y captura estructuralmente la mayor parte de la plusvalía urbanística de Ámsterdam vía erfpacht.

Singapur, que importa el 100% de su energía y tiene por tanto peor EROI efectivo que España, capturó más del 90% del valor del suelo urbano vía HDB.

Hong Kong vía leasehold público, Reino Unido vía CIL, Alemania vía Baulandumlegung y Francia vía DPU y parque HLM.

Todos con el mismo techo termodinámico y resultados distributivos radicalmente distintos. Porque la captura del suelo, que es la que eleva los precios, depende del diseño institucional, no del barril de Brent.

El marco que McFly trae al hilo cumple una función muy concreta en la arquitectura de captura: desplazar el plano del análisis hacia donde la solución es imposible por definición. Si el problema es termodinámico, no hay política pública que lo resuelva. Si no hay política pública posible, el rentista del suelo sigue capturando sin oposición.

Es el mismo dispositivo que operan otros marcos funcionales al statu quo:

- el migratorio: "son los forasteros, no el régimen del suelo".
- el sarracena-generacional: "los jóvenes prefieren el iPhone al ahorro".
- el del especulador exterior: "son los fondos buitre, no nuestro sistema".
- el pogre conformista: "ya hay Ley de Vivienda, regulemos Airbnb".

Todos desplazan el plano de análisis hacia donde la captura del suelo deja de ser el problema. Todos son funcionales al rentista.

McFly tiene parte de razón en lo agregado: el EROI marginal mundial decrece, la economía global tiene techo termodinámico, la deuda es energía adelantada.

Pero ninguno de esos hechos explica por qué España, con la misma matriz energética que hace veinte años, construye seis veces menos vivienda.

Ni explica por qué en zona tensionada más del 50% del precio final de un piso, esa inaccesibilidad de la que hablamos, se lo lleva el vendedor del suelo finalista. No el constructor. No el promotor. No el albañil. No el ingeniero. El que tenía la finca en el cajón el día que el PGOU saltó.

La primera ley de la termodinámica dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

La plusvalía urbanística obedece a la misma lógica: no aparece de la nada cuando un PGOU reclasifica una finca. Se transfiere desde la sociedad que pagó las infraestructuras que dan valor a ese suelo: red eléctrica, autovías, cercanías, alcantarillado, hospitales, colegios, seguridad pública, hacia el propietario que casualmente tenía el papel en el momento del salto reclasificatorio.

La segunda ley añade el matiz dinámico: sin intervención institucional, la captura tiende a concentrarse espontáneamente en las mismas manos. La entropía del sistema redistributivo tiende al máximo de captura.

La termodinámica, mal leída, funciona muy bien para el bolsillo de unos pocos.
 
McFly, su marco termodinámico opera como un candado más del sistema de captura. Y le explico por qué.

España construyó 865.000 viviendas en 2006. Hoy construye 138.000 y el EROI mundial no ha caído un 84% en veinte años.

El diferencial entre 865.000 y 138.000 es crediticio, regulatorio, fiscal y de bloqueo de suelo.

La construcción residencial consume entre el 6% y el 8% del consumo final de energía en España. Pasar de 138.000 a las 250.000 viviendas anuales que el Banco de España estima necesarias añadiría un 5-6% al consumo energético nacional. Perfectamente al alcance de la capacidad termodinámica del país.

Margen termodinámico hay de sobra, lo que no hay es voluntad política de tocar el régimen del suelo.

Países Bajos tiene un EROI agregado similar al español y captura estructuralmente la mayor parte de la plusvalía urbanística de Ámsterdam vía erfpacht.

Singapur, que importa el 100% de su energía y tiene por tanto peor EROI efectivo que España, capturó más del 90% del valor del suelo urbano vía HDB.

Hong Kong vía leasehold público, Reino Unido vía CIL, Alemania vía Baulandumlegung y Francia vía DPU y parque HLM.

Todos con el mismo techo termodinámico y resultados distributivos radicalmente distintos. Porque la captura del suelo, que es la que eleva los precios, depende del diseño institucional, no del barril de Brent.

El marco que McFly trae al hilo cumple una función muy concreta en la arquitectura de captura: desplazar el plano del análisis hacia donde la solución es imposible por definición. Si el problema es termodinámico, no hay política pública que lo resuelva. Si no hay política pública posible, el rentista del suelo sigue capturando sin oposición.

Es el mismo dispositivo que operan otros marcos funcionales al statu quo:

- el migratorio: "son los forasteros, no el régimen del suelo".
- el sarracena-generacional: "los jóvenes prefieren el iPhone al ahorro".
- el del especulador exterior: "son los fondos buitre, no nuestro sistema".
- el pogre conformista: "ya hay Ley de Vivienda, regulemos Airbnb".

Todos desplazan el plano de análisis hacia donde la captura del suelo deja de ser el problema. Todos son funcionales al rentista.

McFly tiene parte de razón en lo agregado: el EROI marginal mundial decrece, la economía global tiene techo termodinámico, la deuda es energía adelantada.

Pero ninguno de esos hechos explica por qué España, con la misma matriz energética que hace veinte años, construye seis veces menos vivienda.

Ni explica por qué en zona tensionada más del 50% del precio final de un piso, esa inaccesibilidad de la que hablamos, se lo lleva el vendedor del suelo finalista. No el constructor. No el promotor. No el albañil. No el ingeniero. El que tenía la finca en el cajón el día que el PGOU saltó.

La primera ley de la termodinámica dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

La plusvalía urbanística obedece a la misma lógica: no aparece de la nada cuando un PGOU reclasifica una finca. Se transfiere desde la sociedad que pagó las infraestructuras que dan valor a ese suelo: red eléctrica, autovías, cercanías, alcantarillado, hospitales, colegios, seguridad pública, hacia el propietario que casualmente tenía el papel en el momento del salto reclasificatorio.

La segunda ley añade el matiz dinámico: sin intervención institucional, la captura tiende a concentrarse espontáneamente en las mismas manos. La entropía del sistema redistributivo tiende al máximo de captura.

La termodinámica, mal leída, funciona muy bien para el bolsillo de unos pocos.
El problema de tu análisis es que separas el sistema financiero del sistema energético como si fueran independientes. Y no lo son.

Claro que España puede pasar de 138.000 a 250.000 viviendas. Igual que podía pasar de 250.000 a 800.000 en 2006. La pregunta importante no es si puede hacerse técnicamente, sino si puede hacerse manteniendo la estabilidad del sistema económico actual.

Porque las 865.000 viviendas de 2006 no fueron fruto de una abundancia física real sostenible, sino de una expansión crediticia monstruosa alimentada por petróleo barato, globalización barata y tipos decrecientes durante décadas.

Aquello era energía futura descontada vía deuda y precisamente por eso colapsó.

Dices que el EROI no ha caído un 84%. Correcto. Pero tampoco hace falta que caiga un 84% para destruir la capacidad marginal de crecimiento. Basta con que caiga el excedente energético neto disponible por unidad de complejidad económica.
Ahí está el matiz que muchos economistas no entienden.

Una sociedad compleja no solo necesita energía. Necesita excedente energético creciente para sostener simultáneamente:
sanidad, pensiones, burocracia, digitalización, IA, defensa, universidades, deuda acumulada, red eléctrica, centros de datos, inmi gración neta, envejecimiento poblacional y además construir vivienda masiva.

El sistema compite internamente por el excedente restante y por eso el crédito empieza a agotarse.

Tu error es pensar que el régimen del suelo es la causa primaria. No lo es. Es una consecuencia adaptativa de un sistema que ya no puede permitirse expandirse físicamente al ritmo anterior.

Los ayuntamientos bloquean suelo porque necesitan extraer más renta de menos crecimiento.
La banca restringe porque el crédito barato murió.
Los promotores dosifican porque la demanda solvente real no existe sin apalancamiento extremo.
Y los Estados protegen el precio del activo inmobiliario porque el sistema financiero occidental entero está colateralizado sobre él.

El urbanismo explica cómo se reparte el problema.
La termodinámica explica por qué el problema existe.

Y aquí entra la cuestión verdaderamente incómoda, la demográfica.
Porque el sistema sabe perfectamente que la población debe decrecer en un mundo con menos excedente energético per cápita.

No hace falta una conspiración caricaturesca en una sala oscura. Basta con entender los incentivos del sistema.
Reprimir la construcción de vivienda no solo mantiene inflado el precio del activo. También retrat o impide el salto vital hacia la formación de familias.

Sin vivienda accesible:
no hay emancipación, no hay estabilidad y sin estabilidad no hay descendientes.
Y el resultado final es exactamente el que estamos viendo:
colapso de natalidad en toda Europa desarrollada.

Una generación entera sacrificada.
Gente hiperformada, con menos patrimonio que sus padres, sin acceso a vivienda, retrat descendientes hasta los 40 o directamente renunciando a tenerlos.

Antes a una generación le tocaba una guerra.
A esta le han tocado penurias energéticas disfrazadas de normalidad económica.
Y eso cambia completamente la lectura política del problema.

Porque cuando el excedente energético crece, el sistema permite expansión:
más vivienda, más familias, más movilidad social, más natalidad.
Cuando el excedente energético deja de crecer, el sistema entra en fase de contención:
se concentra la riqueza, se protege el activo, se reprime el crédito, se precariza al joven y el crecimiento demográfico deja de ser deseable.

Por eso digo que el problema de fondo no es urbanístico.
El urbanismo es simplemente el mecanismo administrativo mediante el cual se gestiona un límite físico mucho más profundo.

La prueba de fuego no era construir con petróleo barato, gas ruso y tipos al 0%.
La prueba es mantener sociedades complejas cuando el excedente energético deja de expandirse.

Y ahí es donde empieza la verdadera discusión.
 
McFly, su marco termodinámico opera como un candado más del sistema de captura. Y le explico por qué.

España construyó 865.000 viviendas en 2006. Hoy construye 138.000 y el EROI mundial no ha caído un 84% en veinte años.

El diferencial entre 865.000 y 138.000 es crediticio, regulatorio, fiscal y de bloqueo de suelo.

La construcción residencial consume entre el 6% y el 8% del consumo final de energía en España. Pasar de 138.000 a las 250.000 viviendas anuales que el Banco de España estima necesarias añadiría un 5-6% al consumo energético nacional. Perfectamente al alcance de la capacidad termodinámica del país.

Margen termodinámico hay de sobra, lo que no hay es voluntad política de tocar el régimen del suelo.

Países Bajos tiene un EROI agregado similar al español y captura estructuralmente la mayor parte de la plusvalía urbanística de Ámsterdam vía erfpacht.

Singapur, que importa el 100% de su energía y tiene por tanto peor EROI efectivo que España, capturó más del 90% del valor del suelo urbano vía HDB.

Hong Kong vía leasehold público, Reino Unido vía CIL, Alemania vía Baulandumlegung y Francia vía DPU y parque HLM.

Todos con el mismo techo termodinámico y resultados distributivos radicalmente distintos. Porque la captura del suelo, que es la que eleva los precios, depende del diseño institucional, no del barril de Brent.

El marco que McFly trae al hilo cumple una función muy concreta en la arquitectura de captura: desplazar el plano del análisis hacia donde la solución es imposible por definición. Si el problema es termodinámico, no hay política pública que lo resuelva. Si no hay política pública posible, el rentista del suelo sigue capturando sin oposición.

Es el mismo dispositivo que operan otros marcos funcionales al statu quo:

- el migratorio: "son los forasteros, no el régimen del suelo".
- el sarracena-generacional: "los jóvenes prefieren el iPhone al ahorro".
- el del especulador exterior: "son los fondos buitre, no nuestro sistema".
- el pogre conformista: "ya hay Ley de Vivienda, regulemos Airbnb".

Todos desplazan el plano de análisis hacia donde la captura del suelo deja de ser el problema. Todos son funcionales al rentista.

McFly tiene parte de razón en lo agregado: el EROI marginal mundial decrece, la economía global tiene techo termodinámico, la deuda es energía adelantada.

Pero ninguno de esos hechos explica por qué España, con la misma matriz energética que hace veinte años, construye seis veces menos vivienda.

Ni explica por qué en zona tensionada más del 50% del precio final de un piso, esa inaccesibilidad de la que hablamos, se lo lleva el vendedor del suelo finalista. No el constructor. No el promotor. No el albañil. No el ingeniero. El que tenía la finca en el cajón el día que el PGOU saltó.

La primera ley de la termodinámica dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

La plusvalía urbanística obedece a la misma lógica: no aparece de la nada cuando un PGOU reclasifica una finca. Se transfiere desde la sociedad que pagó las infraestructuras que dan valor a ese suelo: red eléctrica, autovías, cercanías, alcantarillado, hospitales, colegios, seguridad pública, hacia el propietario que casualmente tenía el papel en el momento del salto reclasificatorio.

La segunda ley añade el matiz dinámico: sin intervención institucional, la captura tiende a concentrarse espontáneamente en las mismas manos. La entropía del sistema redistributivo tiende al máximo de captura.

La termodinámica, mal leída, funciona muy bien para el bolsillo de unos pocos.
Tu respuesta es de lo mejor que he podido leer en este foro donde creo que ya los mejores años pasaron.
No creo que los buenos foreros se hayan ido a otro sitio sino que creo que algunos habrán incluso fallecido con el brebaje experimental cuyo objetivo no era otro que el que vengo comentando de reducir la población.
Todo va en esa linea! Sanchez también! aprobando leyes que promueven el aborto y la eustaquia por poner un ejemplo.

Consejo a los jovenes: Para salir de vuestra precaria situación es necesario un correcto diagnostico del problema. Mientras esteis en chorradas seguireis pasando penurias y RECUERDA! el mundo girará mas despacio, SIN DUDA, pero pararse no se va a parar
 
"- un índice de esfuerzo de 7,6 años de salario íntegro para comprar una vivienda media."

un piso medio potable en una ciudad con futuro y trabajo facilmente pasa los 200k

pongamos un salario de unos 23k brutos al año que son unos 18k netos anuales

18*7,6= 136k

no da ni pa pipas

siendo realistas hablariamos de 16 años de salario

Imagino que lo harán contando a la parejita inmomutilada.
 
El problema de tu análisis es que separas el sistema financiero del sistema energético como si fueran independientes. Y no lo son.

Claro que España puede pasar de 138.000 a 250.000 viviendas. Igual que podía pasar de 250.000 a 800.000 en 2006. La pregunta importante no es si puede hacerse técnicamente, sino si puede hacerse manteniendo la estabilidad del sistema económico actual.

Porque las 865.000 viviendas de 2006 no fueron fruto de una abundancia física real sostenible, sino de una expansión crediticia monstruosa alimentada por petróleo barato, globalización barata y tipos decrecientes durante décadas.

Aquello era energía futura descontada vía deuda y precisamente por eso colapsó.

Dices que el EROI no ha caído un 84%. Correcto. Pero tampoco hace falta que caiga un 84% para destruir la capacidad marginal de crecimiento. Basta con que caiga el excedente energético neto disponible por unidad de complejidad económica.
Ahí está el matiz que muchos economistas no entienden.

Una sociedad compleja no solo necesita energía. Necesita excedente energético creciente para sostener simultáneamente:
sanidad, pensiones, burocracia, digitalización, IA, defensa, universidades, deuda acumulada, red eléctrica, centros de datos, inmi gración neta, envejecimiento poblacional y además construir vivienda masiva.

El sistema compite internamente por el excedente restante y por eso el crédito empieza a agotarse.

Tu error es pensar que el régimen del suelo es la causa primaria. No lo es. Es una consecuencia adaptativa de un sistema que ya no puede permitirse expandirse físicamente al ritmo anterior.

Los ayuntamientos bloquean suelo porque necesitan extraer más renta de menos crecimiento.
La banca restringe porque el crédito barato murió.
Los promotores dosifican porque la demanda solvente real no existe sin apalancamiento extremo.
Y los Estados protegen el precio del activo inmobiliario porque el sistema financiero occidental entero está colateralizado sobre él.

El urbanismo explica cómo se reparte el problema.
La termodinámica explica por qué el problema existe.

Y aquí entra la cuestión verdaderamente incómoda, la demográfica.
Porque el sistema sabe perfectamente que la población debe decrecer en un mundo con menos excedente energético per cápita.

No hace falta una conspiración caricaturesca en una sala oscura. Basta con entender los incentivos del sistema.
Reprimir la construcción de vivienda no solo mantiene inflado el precio del activo. También retrat o impide el salto vital hacia la formación de familias.

Sin vivienda accesible:
no hay emancipación, no hay estabilidad y sin estabilidad no hay descendientes.
Y el resultado final es exactamente el que estamos viendo:
colapso de natalidad en toda Europa desarrollada.

Una generación entera sacrificada.
Gente hiperformada, con menos patrimonio que sus padres, sin acceso a vivienda, retrat descendientes hasta los 40 o directamente renunciando a tenerlos.

Antes a una generación le tocaba una guerra.
A esta le han tocado penurias energéticas disfrazadas de normalidad económica.
Y eso cambia completamente la lectura política del problema.

Porque cuando el excedente energético crece, el sistema permite expansión:
más vivienda, más familias, más movilidad social, más natalidad.
Cuando el excedente energético deja de crecer, el sistema entra en fase de contención:
se concentra la riqueza, se protege el activo, se reprime el crédito, se precariza al joven y el crecimiento demográfico deja de ser deseable.

Por eso digo que el problema de fondo no es urbanístico.
El urbanismo es simplemente el mecanismo administrativo mediante el cual se gestiona un límite físico mucho más profundo.

La prueba de fuego no era construir con petróleo barato, gas ruso y tipos al 0%.
La prueba es mantener sociedades complejas cuando el excedente energético deja de expandirse.

Y ahí es donde empieza la verdadera discusión.


Tu marco explica las 865.000 viviendas de 2006 como expansión crediticia insostenible y las 138.000 actuales como límite energético.

Si la termodinámica fuera la causa primaria, países que importan el 100% de la energía deberían estar peor que nosotros.

Cuando dices que los ayuntamientos bloquean suelo para extraer renta, la banca restringe crédito, los promotores dosifican oferta, el Estado protege el activo porque colateraliza el sistema financiero...eso es captura de plusvalía urbanística operando vía actores, funcionaría con Brent a 30 dólares y con Brent a 200. Funcionó en los noventa con energía barata y funciona ahora con energía cara.

La causa primaria no es la termodinámica, es el diseño institucional.

Cambia el régimen del suelo (Singapur 1966, Países Bajos a lo largo del siglo XX, Viena entreguerras) y los mismos actores capturan menos sin tocar el balance energético.

La termodinámica fija el techo agregado y el régimen del suelo decide quién entra debajo y quién duerme a la intemperie.

No son el mismo nivel de análisis y solo uno de los dos se cambia con una ley.
 
"- un índice de esfuerzo de 7,6 años de salario íntegro para comprar una vivienda media."

un piso medio potable en una ciudad con futuro y trabajo facilmente pasa los 200k

pongamos un salario de unos 23k brutos al año que son unos 18k netos anuales

18*7,6= 136k

no da ni pa pipas

siendo realistas hablariamos de 16 años de salario

El dato oficial del 7,6 que recoge El Economista engaña por construcción, y cuando se examina bien, deja de ser una métrica de mercado para convertirse en la huella matemática del régimen que se supone que mide.

El cálculo tiene dos trampas que reducen el cociente artificialmente.

Numerador: precio medio nacional. Promedia pisos en Madrid centro con casas en pueblos sin sanidad, sin escuelas y sin empleo. La cola larga de vivienda donde nadie quiere ni puede vivir tira la media hacia abajo.

Denominador: renta bruta del hogar, no del trabajador individual. En la práctica, eso significa:

- Dos perceptores activos a jornada completa.
- Empleo estable, sin interrupciones, durante tres décadas.
- Ambos comprometidos a una hipoteca compartida.
- Sin descendientes en los primeros años de amortización, porque la operación se cae si un sueldo desaparece.
- Ahorro previo o ayuda familiar significativa para cubrir entrada y gastos: en Madrid, fácilmente 80.000–100.000 euros (20% de entrada más 10% de impuestos, notaría y registro sobre una vivienda de 300.000 euros) que un sueldo individual de 21.000 euros netos no genera ni en cinco años de salario íntegro sin tocar.

La unidad muestral implícita del indicador es la pareja joven que menciona @Rodolfo Langostino. Si uno solo de esos supuestos falla, el dato deja de aplicar y el piso pasa a ser inalcanzable por definición.

Los datos que importan

Índice de esfuerzo inmobiliario de Sociedad de Tasación, años de salario íntegro:

España, Q4 2025: 7,6 años.
Madrid, Q4 2025: 10,2 años.
Madrid, 2019: 7,9 años.

En solo seis años, el esfuerzo salarial en Madrid ha aumentado un 29%. La media nacional disimula esa pogre por la dilución estadística de la España vacía.

Y en precios absolutos, Madrid ya supera el pico de 2007:

- Madrid capital, julio 2025: 5.188 €/m2. Pico burbuja 2007: 4.523 €/m2. 15% por encima (Fotocasa).

- Comunidad de Madrid en su conjunto: 47% por encima del máximo de 2007. Baleares: 84% por encima.

Lo decisivo es que esos máximos se baten sin los mecanismos crediticios que en 2007 disimulaban el problema:

- Tipo medio de hipotecas en 2007, 4,8% variable. En 2025, 2,9% fijo.
- Plazos a 40 años y financiación al 100% del valor de tasación en 2007. Hoy, 30 años y rara vez se supera el 80%.
- Operaciones de compraventa: 885.000 anuales en 2004-2007. 620.000 en 2024.

En 2007 el precio estaba inflado pero el crédito barato y agresivo lo amortiguaba en la cuota mensual.

En 2025 el precio es superior, y el crédito ya no compensa.

La accesibilidad real, medida por lo que efectivamente puede pagar quien gana un sueldo, es peor que en el pico de 2007. Sin burbuja.

Para anclar la cifra a escala internacional:
Viena 4,5x
Alemania 5,5x
Francia 6,5x
Singapur por debajo de 5x.

La gran diferencia es el régimen del suelo.

La pinza demográfica

El indicador exige dos sueldos durante 30 años y eso encierra una restricción demográfica implícita: la pareja joven no puede tener descendientes en los primeros años de hipoteca sin saltar por los aires el modelo financiero que la sostiene.

El propio cálculo del 7,6 está estructuralmente encadenado al colapso de la natalidad que después se atribuye a 'cambios culturales' o al 'egoísmo generacional'.

El 7,6 no describe el mercado de la vivienda. Describe la unidad financiera que el régimen necesita para sostenerse: dos personas en activo, sin descendencia, durante tres décadas, al servicio del rentismo del suelo.

Es la huella matemática del modelo de captura.
 
El dato oficial del 7,6 que recoge El Economista engaña por construcción, y cuando se examina bien, deja de ser una métrica de mercado para convertirse en la huella matemática del régimen que se supone que mide.

El cálculo tiene dos trampas que reducen el cociente artificialmente.

Numerador: precio medio nacional. Promedia pisos en Madrid centro con casas en pueblos sin sanidad, sin escuelas y sin empleo. La cola larga de vivienda donde nadie quiere ni puede vivir tira la media hacia abajo.

Denominador: renta bruta del hogar, no del trabajador individual. En la práctica, eso significa:

- Dos perceptores activos a jornada completa.
- Empleo estable, sin interrupciones, durante tres décadas.
- Ambos comprometidos a una hipoteca compartida.
- Sin descendientes en los primeros años de amortización, porque la operación se cae si un sueldo desaparece.
- Ahorro previo o ayuda familiar significativa para cubrir entrada y gastos: en Madrid, fácilmente 80.000–100.000 euros (20% de entrada más 10% de impuestos, notaría y registro sobre una vivienda de 300.000 euros) que un sueldo individual de 21.000 euros netos no genera ni en cinco años de salario íntegro sin tocar.

La unidad muestral implícita del indicador es la pareja joven que menciona @Rodolfo Langostino. Si uno solo de esos supuestos falla, el dato deja de aplicar y el piso pasa a ser inalcanzable por definición.

Los datos que importan

Índice de esfuerzo inmobiliario de Sociedad de Tasación, años de salario íntegro:

España, Q4 2025: 7,6 años.
Madrid, Q4 2025: 10,2 años.
Madrid, 2019: 7,9 años.

En solo seis años, el esfuerzo salarial en Madrid ha aumentado un 29%. La media nacional disimula esa pogre por la dilución estadística de la España vacía.

Y en precios absolutos, Madrid ya supera el pico de 2007:

- Madrid capital, julio 2025: 5.188 €/m2. Pico burbuja 2007: 4.523 €/m2. 15% por encima (Fotocasa).

- Comunidad de Madrid en su conjunto: 47% por encima del máximo de 2007. Baleares: 84% por encima.

Lo decisivo es que esos máximos se baten sin los mecanismos crediticios que en 2007 disimulaban el problema:

- Tipo medio de hipotecas en 2007, 4,8% variable. En 2025, 2,9% fijo.
- Plazos a 40 años y financiación al 100% del valor de tasación en 2007. Hoy, 30 años y rara vez se supera el 80%.
- Operaciones de compraventa: 885.000 anuales en 2004-2007. 620.000 en 2024.

En 2007 el precio estaba inflado pero el crédito barato y agresivo lo amortiguaba en la cuota mensual.

En 2025 el precio es superior, y el crédito ya no compensa.

La accesibilidad real, medida por lo que efectivamente puede pagar quien gana un sueldo, es peor que en el pico de 2007. Sin burbuja.

Para anclar la cifra a escala internacional:
Viena 4,5x
Alemania 5,5x
Francia 6,5x
Singapur por debajo de 5x.

La gran diferencia es el régimen del suelo.

La pinza demográfica

El indicador exige dos sueldos durante 30 años y eso encierra una restricción demográfica implícita: la pareja joven no puede tener descendientes en los primeros años de hipoteca sin saltar por los aires el modelo financiero que la sostiene.

El propio cálculo del 7,6 está estructuralmente encadenado al colapso de la natalidad que después se atribuye a 'cambios culturales' o al 'egoísmo generacional'.

El 7,6 no describe el mercado de la vivienda. Describe la unidad financiera que el régimen necesita para sostenerse: dos personas en activo, sin descendencia, durante tres décadas, al servicio del rentismo del suelo.

Es la huella matemática del modelo de captura.
Engaña patrocinada por el Gobierno.
 
Engaña patrocinada por el Gobierno.

Por todos los gobiernos, sí. Esa es la pista.

PP, PSOE, Vox, Sumar y nacionalismos varios.Desde el 82 ha habido alternancia política suficiente como para que cualquier captura partidista del indicador hubiera saltado por los aires en algún momento, y no ha saltado.

El Índice de Esfuerzo Inmobiliario congelado en 7,6 sigue ahí bajo gobiernos de todo tonalidad, porque todos lo necesitan: legitima no intervenir sobre el suelo finalista, la captura de plusvalías urbanísticas, el régimen fiscal de las SOCIMIs ni la concentración bancaria de la cartera hipotecaria.

Y no está solo, comparte arquitectura con:

- el IPC, que excluye la compra de vivienda y aplica ajustes hedónicos.

- el paro EPA, que cuenta como ocupado a quien trabajó una hora en la semana de referencia,

- la tasa de pobreza AROPE, umbral relativo que cae cuando cae la mediana, lo que permite que una sociedad se empobrezca en términos absolutos sin que la pobreza oficial se mueva.

- el PIB per cápita, que esconde el estancamiento de la productividad y la caída de la renta disponible del hogar mediano.

Metodologías defendibles aritméticamente, irrelevantes para el problema real, suficientemente estables en la última década como para sostener el discurso de que "no estamos tan mal".

El indicador IEI funcionó como termómetro durante el ciclo 2007-2014, pero desde 2016 está congelado a nivel nacional mientras los mercados donde la gente quiere vivir se incendian. Se ha vuelto inmutable justo cuando convenía.

La estadística pública del siglo XXI no es un instrumento de diagnóstico. Es un instrumento de gestión de expectativas.

Si midiera honestamente, las reformas estructurales serían urgencia política inmediata. Por eso mide como mide.
 
Buaaa, ¿y esta afrenta de hilo en ECONOMIA en lugar de tanta chorrada y tonterías? ¿Como se atreven? Ahora en serio... hace años que no veia algo tan interesante, serio y currado. Gracias a rosso y tambien a los que contribuis a un debate interesante y bastante tecnico y todo eso sin faltar al respeto.

Les leo. Sigan.
 
En Holanda se entiende que el suelo está en manos públicas, meter la pala excavadora te llena el agujero de agua, los costes del drenaje y las cimentaciones especiales se disparan, incluidas las infraestructuras y las dotaciones. Problemas de construir al nivel del mar.

Pero en España? desmontar o vaciar un solar en un secarral apenas tiene coste, en comparación con el monto total de una promoción estándar.
 
El dato oficial del 7,6 que recoge El Economista engaña por construcción, y cuando se examina bien, deja de ser una métrica de mercado para convertirse en la huella matemática del régimen que se supone que mide.

El cálculo tiene dos trampas que reducen el cociente artificialmente.

Numerador: precio medio nacional. Promedia pisos en Madrid centro con casas en pueblos sin sanidad, sin escuelas y sin empleo. La cola larga de vivienda donde nadie quiere ni puede vivir tira la media hacia abajo.

Denominador: renta bruta del hogar, no del trabajador individual. En la práctica, eso significa:

- Dos perceptores activos a jornada completa.
- Empleo estable, sin interrupciones, durante tres décadas.
- Ambos comprometidos a una hipoteca compartida.
- Sin descendientes en los primeros años de amortización, porque la operación se cae si un sueldo desaparece.
- Ahorro previo o ayuda familiar significativa para cubrir entrada y gastos: en Madrid, fácilmente 80.000–100.000 euros (20% de entrada más 10% de impuestos, notaría y registro sobre una vivienda de 300.000 euros) que un sueldo individual de 21.000 euros netos no genera ni en cinco años de salario íntegro sin tocar.

La unidad muestral implícita del indicador es la pareja joven que menciona @Rodolfo Langostino. Si uno solo de esos supuestos falla, el dato deja de aplicar y el piso pasa a ser inalcanzable por definición.

Los datos que importan

Índice de esfuerzo inmobiliario de Sociedad de Tasación, años de salario íntegro:

España, Q4 2025: 7,6 años.
Madrid, Q4 2025: 10,2 años.
Madrid, 2019: 7,9 años.

En solo seis años, el esfuerzo salarial en Madrid ha aumentado un 29%. La media nacional disimula esa pogre por la dilución estadística de la España vacía.

Y en precios absolutos, Madrid ya supera el pico de 2007:

- Madrid capital, julio 2025: 5.188 €/m2. Pico burbuja 2007: 4.523 €/m2. 15% por encima (Fotocasa).

- Comunidad de Madrid en su conjunto: 47% por encima del máximo de 2007. Baleares: 84% por encima.

Lo decisivo es que esos máximos se baten sin los mecanismos crediticios que en 2007 disimulaban el problema:

- Tipo medio de hipotecas en 2007, 4,8% variable. En 2025, 2,9% fijo.
- Plazos a 40 años y financiación al 100% del valor de tasación en 2007. Hoy, 30 años y rara vez se supera el 80%.
- Operaciones de compraventa: 885.000 anuales en 2004-2007. 620.000 en 2024.

En 2007 el precio estaba inflado pero el crédito barato y agresivo lo amortiguaba en la cuota mensual.

En 2025 el precio es superior, y el crédito ya no compensa.

La accesibilidad real, medida por lo que efectivamente puede pagar quien gana un sueldo, es peor que en el pico de 2007. Sin burbuja.

Para anclar la cifra a escala internacional:
Viena 4,5x
Alemania 5,5x
Francia 6,5x
Singapur por debajo de 5x.

La gran diferencia es el régimen del suelo.

La pinza demográfica

El indicador exige dos sueldos durante 30 años y eso encierra una restricción demográfica implícita: la pareja joven no puede tener descendientes en los primeros años de hipoteca sin saltar por los aires el modelo financiero que la sostiene.

El propio cálculo del 7,6 está estructuralmente encadenado al colapso de la natalidad que después se atribuye a 'cambios culturales' o al 'egoísmo generacional'.

El 7,6 no describe el mercado de la vivienda. Describe la unidad financiera que el régimen necesita para sostenerse: dos personas en activo, sin descendencia, durante tres décadas, al servicio del rentismo del suelo.

Es la huella matemática del modelo de captura.
Tu análisis es muy bueno y seguramente de lo más sólido que he leído sobre vivienda en mucho tiempo, pero sigues confundiendo mecanismo de distribución con la causa raíz.

No niego la captura de plusvalía urbanística. Existe. Es evidente. Y además describes perfectamente cómo funciona.

Lo que digo es que esa captura se vuelve CRÍTICA precisamente cuando el excedente energético deja de crecer al ritmo necesario para sostener expansión real.

Ahí está el punto clave.

En una economía con energía abundante y excedente creciente:
puedes permitir vivienda barata, familias, movilidad social, subidas salariales, crédito expansivo y además mantener márgenes empresariales.

El sistema reparte porque el pastel crece.

Cuando el excedente energético marginal empieza a deteriorarse, aunque el consumo bruto siga siendo enorme, el sistema entra en modo defensivo:
concentración de activos, protección del colateral, represión salarial, dualización social y captura extrema de rentas Y entonces el suelo urbano se convierte en un activo estratégico.
La física ya no permite crecer como antes y el sistema necesita intensificar extracción sobre activos existentes.

Tu argumento de Singapur, Viena o Países Bajos parece sólido hasta que introduces el factor temporal.

Todos esos modelos fueron construidos durante la fase de máxima expansión energética y financiera del siglo XX
petróleo barato, globalización, demografía creciente, tipos decrecientes, industria en expansión y una relación deuda/PIB muchísimo más sostenible que la actual.

Pero la pregunta es:
¿pueden mantenerse igual en un escenario de energía estructuralmente más cara, deuda límite, envejecimiento y crecimiento débil?

Porque precisamente ahí es donde empiezan a aparecer las tensiones:
Alemania entrando en desindustrialización, Países Bajos con crisis agraria y energética, Reino Unido colapsando infraestructuras, Francia con deterioro fiscal acelerado.
El modelo empieza a crujir cuando el excedente deja de expandirse.

El urbanismo explica quién captura y la energía explica cuánto excedente existe para capturar.
Sin excedente suficiente, la lucha distributiva se vuelve salvaje.

Por eso el crédito ya no funciona igual que en 2006.
Por eso el sistema necesita dos salarios para sostener una vivienda mediocre.
Por eso la natalidad colapsa.
Por eso una generación entera vive peor que sus padres pese a ser más productiva y estar más formada.
Y precisamente tu concepto de “parejita inmomutilada” refuerza mi tesis más de lo que la contradice porque esa unidad financiera de dos salarios sin descendientes no aparece por casualidad cultural ni por simple diseño jurídico, aparece porque el sistema económico ya no puede sostener familia, vivienda, ascenso social y reproducción demográfica simultáneamente.
Tiene que sacrificar variables. Y la variable sacrificada ha sido la formación familiar y el acceso patrimonial de las generaciones jóvenes.

Antes el excedente energético permitía un sueldo, casa, coche, descendientes y ahorro.
Ahora necesitas dos salarios solo para acceder al activo.
Y eso es en lo que no os fijáis e implica el deterioro del excedente neto disponible por individuo dentro de una sociedad hipertecnificada y sobreendeudada. Y ahí es donde la termodinámica vuelve a entrar por la puerta grande aunque muchos intenten expulsarla por la ventana.
Porque al final toda estructura institucional descansa sobre una base física.
Y cuando la base física deja de expandirse, las instituciones dejan de repartir y empiezan a administrar escasez.
 

Los hoteleros se lanzan a construir vivienda para sus trabajadores, pero se topan con la burocracia de los ayuntamientos​


Este artículo muestra el candado municipal en acción, y lo más relevante es que está firmado por la patronal hotelera, no por un activista.

Marichal lleva seis años esperando permisos para construir vivienda destinada a sus propios empleados en Tenerife. Vivienda tasada para trabajadores, no especulativa, y le dan largas durante seis años.

Eso es el primer candado en estado puro.

En el mismo plazo, el absentismo en hoteles ha pasado del 4% al 17%. Y no por vagancia generacional, sino porque, como él mismo reconoce, "la gente tiene ansiedad por no saber dónde va a vivir el mes que viene".

Adiós al marco que culpa al joven que no quiere esforzarse: el joven duerme en una caravana enfrente del hotel.

Más adelante, Marichal suelta la frase que se le escapa al bando ganador: "hemos doblado las plazas turísticas a costa de sacar a los vecinos de sus casas". La VUT individual es captura privada de función residencial, y el Tribunal Supremo acaba de tumbar el registro estatal, abriendo la puerta a que las viviendas turísticas rechazadas vuelvan al mercado.

Spring Hoteles, por su parte, compró dos esqueletos de la crisis del ladrillo para hacer vivienda de empleados, "más ágil que comprar suelo para promover vivienda". Esta es la vía rápida que ya argumentamos: adquirir stock existente llega antes al mercado que construir desde cero. Solo que aquí lo hace una empresa para sus camareros, no el Estado para los ciudadanos.

Cuidado, sin embargo, con la conclusión fácil. Marichal pide "quitar competencias a los ayuntamientos y crear un organismo superior", y si reconoces el candado y compras esa salida, acabas en la receta del FMI de desregular el suelo.

Eso ya se probó en 1998 y dio la mayor burbuja de la historia. El candado municipal es real y hay que tocarlo, pero la solución no es liberalizar el suelo a lo bruto, sino retener el dominio público y agilizar trámites sobre ese suelo retenido. Soltarlo otra vez solo cambia de manos al capturador.

Y un matiz incómodo para terminar, la vivienda atada al empleo es la colonia obrera moderna. Si pierdes el trabajo, pierdes la casa.

La solución del hotelero es legítima ante la urgencia, pero no es solución estructural. La vivienda asequible tiene que ser universal, no contractual.


 
Cuantificando la plusvalía del suelo en España: 1,35 billones generados, más de un billón en manos privadas (1980-2025)

Metodología y qué mide exactamente esta cifra


Lo que se cuantifica es el valor de suelo generado por decisión pública: el diferencial entre el suelo finalista (urbanizado, listo para edificar) y el rústico de partida, agregado por lustros en euros constantes 2025.

El diferencial finalista-rústico tiene dos componentes:

1. El salto de clasificación de rústico a urbanizable. Plusvalía pura del planeamiento. Nadie la produce, la crea un acto administrativo. Es el núcleo de lo que este post denuncia.

2. Las cargas de urbanización (viales, redes, saneamiento, dotaciones). Coste real que alguien ejecuta y paga. No es captura, es obra.

La cifra bruta de 1,35 billones incluye los dos. Netas las cargas de urbanización, estimables en una banda del 15-25% del diferencial finalista a lo largo de la serie, la plusvalía pura del planeamiento queda en torno a 1,0-1,15 billones.

Es decir, aun descontando toda la urbanización como coste legítimo, más de un billón de euros es plusvalía que el plano creó y que nadie produjo. El resto del post trabaja sobre la cifra bruta por comparabilidad con las fuentes, pero la distinción queda hecha.

Estimación por dos vías más anclaje (euros constantes 2025):

Vía A - hectáreas transformadas (Corine Land Cover, SIOSE, Catastro) × diferencial finalista-rústico ponderado por edificabilidad media del lustro.

Vía B - viviendas iniciadas (MIVAU , Burriel Scripta Nova 2008 , Rodríguez López FUNCAS 2006) × componente suelo del PVP (BBVA-Ivie, 46,2% del PVP era suelo en 2008; 15-35% en periodos normales).

Anclaje - comprobación de coherencia con el agregado macro previo.

A y B comparten parte de los insumos, de modo que su coincidencia es consistencia interna, no validación independiente fuerte.

La banda lo refleja: estimación central 1.350.000 M€, rango 850.000 – 1.800.000 M€. Un factor dos entre extremos. Léase cada comparativa contra esa banda, no contra el punto.


Valor de suelo generado por lustro (M€ constantes 2025, banda central)

Código:
1980-1985:   25.000 M€  (1,9% del total)  – pre-boom, Ley Suelo 1976
1986-1990:   95.000 M€  (7,0%)            – integración CEE, preolímpica BCN
1991-1995:   70.000 M€  (5,2%)            – recesión 92-93, TRLS 1992
1996-2000:  230.000 M€ (17,0%)            – LRSV 1998, PGOU Madrid, euro
2001-2005:  285.000 M€ (21,1%)            – PAUs masivos, 22@, euro físico
2006-2010:  340.000 M€ (25,2%)  <- PICO   – burbuja terminal + Lehman
2011-2015:   50.000 M€  (3,7%)  <- VALLE  – SAREB, rotación a fondos
2016-2020:  110.000 M€ (8,1%)            – recuperación, SOCIMI, esa época en el 2020 de la que yo le hablo
2021-2025:  145.000 M€ (10,8%)            – récords nominales, Ley 12/2023

TOTAL 1980-2025: 1.350.000 M€


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Madrid + Barcelona acumulan 491.000 M€ (el 36% del total).
Resto de España: 859.000 M€.

El dato más relevante: los tres lustros 1996-2010 concentran el 63,3% del total.

El lustro 2006-2010, por sí solo, generó 1,8 veces lo de los quince primeros años juntos: 340.000 M€ frente a 190.000 M€ de 1980-1995.

Quince años en los que se generó casi dos tercios del valor de suelo de todo el periodo democrático.

Distribución pública/privada

Captura pública total: 18-22% del bruto = 280.000 M€
En manos privadas (bruto): 78-82% = 1.070.000 M€

Reparto de esos 1.070.000 en manos privadas:
– cargas de urbanización ejecutadas (obra real): 200.000-340.000 M€
– captura privada de plusvalía pura: [dato personal].000 M€

Es decir, aun en la lectura más estricta, descontada toda la urbanización como coste legítimo, del orden de 800.000 M€ de plusvalía pura del planeamiento quedaron en manos privadas sin que nadie los produjera.

Sobre el bruto, más de un billón de euros de valor de suelo no revirtió a la sociedad en 45 años.


Aclaración necesaria antes de las comparativas: captura pública no significa gestión estatal de la vivienda

Captura pública de plusvalía urbanística no significa que el Estado expropie suelo, gestione promociones o nacionalice el mercado. Significa que el incremento de valor generado por la decisión pública (planeamiento, infraestructura, conexión a redes, transporte, hospitales, colegios, seguridad) revierte total o parcialmente a quien lo generó, la sociedad vía ayuntamiento, en lugar de patrimonializarse íntegramente en el propietario privado del suelo que no hizo nada para generar ese valor.

El propietario sigue siendo propietario funcional.
El promotor sigue construyendo, vendiendo, alquilando.
La promoción privada sigue siendo privada.

Ni Países Bajos ni Alemania nacionalizaron nada.

Lo que hicieron fue separar contractualmente la propiedad del suelo de la edificación que se levanta encima. El erfpacht neerlandés (derecho de superficie sobre suelo público municipal) y el Erbbaurecht alemán son derecho civil consolidado, no expropiación ni gestión estatal de promociones.

El propietario funcional sigue siendo propietario.

El promotor sigue construyendo y vendiendo.

Lo único que cambia es que el residuo de plusvalía rústico-finalista no se patrimonializa íntegro en quien estaba sentado sobre el suelo el día que se firmó el plano.

Es ingeniería jurídica civil, no estatalización.

Y el resultado es verificable y está en el tema, no en la demografía: parque de vivienda social en torno al 29-30% del stock en Países Bajos, frente a menos del 3% en España.

La diferencia no es cultural ni climática, es de régimen del suelo.

Si SAREB, las cajas o Bankia funcionaron mal, fue por mala gestión específica de instituciones específicas, no por el principio de captura pública.

Quien diga lo contrario está confundiendo nivel: el régimen del suelo es civil-urbanístico, no es gestión bancaria pública.

Comparar erfpacht holandés con SAREB es como comparar un contrato de arrendamiento con un fondo de inversión.

El primero es derecho civil consolidado, una institución de siglos.

El segundo es un experimento de gestión bancaria fallida y confundirlos sirve a los mismos intereses que llevan 45 años capturando 1,35 billones de euros, a quienes prefieren que el debate público no distinga.


Comparativas macroeconómicas (escenario central 1,35 billones €)

Deuda pública España cierre 2024: 1.620.000 M€ (101,8% PIB) = la plusvalía urbanística equivale al 83% de toda la deuda pública española acumulada.

PIB nominal España 2024: 1.594.330 M€ (INE CNA RE-2024) = 85% de un año entero de PIB.

Depósitos hogares dic-2024: 1.041.000 M€ = la plusvalía supera en 30% el saldo bancario total de las familias españolas.

Patrimonio Top 30 Forbes España 2025: 200.000 M€ = 6,7 veces ese patrimonio.

Gasto sanitario público España 2024: 101.739 M€ = 13 años de SNS

Déficit habitacional Banco de España sep-2025: 700.000 viviendas = su coste de construcción (175.000 M€ a 250.000 €/unidad) cabría 7,7 veces dentro de la plusvalía agregada.

Plan Estatal Vivienda 2026-2030: 7.000 M€ y 184.000 viviendas = 193 veces menor que la plusvalía agregada.


Concentración temporal y régimen institucional

El gráfico muestra que el fenómeno no fue accidental ni uniforme. Tres factores institucionales coincidentes generaron el salto cuántico 1996-2010:

1. La LRSV 1998 (Aznar) declaró urbanizable todo suelo no protegido. Multiplicó la oferta potencial pero, contraintuitivamente, los precios. Porque el residuo finalista escaso con demanda solvente concentrada se revalorizó frente a un suelo nominalmente abundante pero geográficamente disperso.

2. La convergencia del euro (1995-2002) hizo caer los tipos hipotecarios del 10% al 4% en seis años. La demanda solvente se multiplicó. El crédito promotor se desbocó.

3. El PGOU Madrid 1997 (Álvarez del Manzano) y la Modificación PGM Barcelona 2000 (22@) clasificaron simultáneamente decenas de miles de hectáreas en las dos áreas metropolitanas más tensionadas del país.

Tres palancas institucionales que se accionaron a la vez.

La cifra de 705.000 M€ acumulados al cierre de 2005 (más de la mitad del total agregado del periodo) es el resultado contable de esa coincidencia institucional.


El valle SAREB 2011-2015

Solo 50.000 M€ en cinco años, el segundo registro más bajo de toda la serie, a la altura del lustro pre-boom 1980-1985. Pero esto no es ausencia de captura, es cambio de mano del capturador.

En 2014-2017, SAREB y los bancos rescatados vendieron carteras inmobiliarias e hipotecarias masivas a fondos internacionales con descuentos del 30-50% sobre valor bruto contable.

Blackstone ganó en 2014 la cartera Hércules de Catalunya Banc, 40.000 hipotecas con colateral inmobiliario, 6.400 M€ nominales por los que pagó 3.600 M€ y, junto a Santander, se quedó en 2017 los activos inmobiliarios de Banco Popular (Aliseda/Quasar, 10.000 M€). Cerberus (Haya), Lone Star (Servihabitat), Värde y Castlelake compraron stock capturado en la burbuja a precios de saldo. La plusvalía latente quedó realizada en sus balances posteriores vía revalorización, no como transacción de suelo nueva.

La estadística MIVAU del suelo no recoge esto porque no es operación de suelo. Es traspaso de stock previamente capturado a un nuevo capturador. La plusvalía sigue existiendo y monetizándose, pero por canales que no aparecen en la serie oficial.


Nota metodológica: flujo en lustros, no stock revalorizado

Los 1,35 billones del gráfico son flujo agregado de valor de suelo generado (diferencial finalista-rústico) en cada lustro, del cual, neto de urbanización, en torno a un billón es plusvalía pura. No incluyen la revalorización posterior del stock ya capturado.

Esto es especialmente relevante para el lustro 2021-2025 (145.000 M€), pero aplica a toda la serie. La revalorización del stock se realiza vía:

- Revalorización de vivienda usada (Madrid Salamanca 9.950 €/m2, Chamberí 8.695 €/m2 récord histórico nominal diciembre 2025)

- Repercusión sobre m2 edificable en finalista escaso (Madrid Salamanca 3.500-5.000 €/m2 edificable, superior al pico 2007)

- Dividendos SOCIMI con 0% de Impuesto de Sociedades en sede de la sociedad, gravámenes especiales del 15% sobre beneficio no distribuido y 19% sobre ciertas distribuciones aparte, que capitalizan plusvalía con tributación societaria mínima (Merlin, Colonial, Lar España).

- Vehículos Luxemburgo y Países Bajos que históricamente apuraron la baja o nula tributación de la plusvalía vía CDI. Ruta hoy en retroceso, el nuevo convenio España-Países Bajos ya permite a España gravar la ganancia por la venta de acciones de sociedades cuyo valor procede mayoritariamente de inmuebles españoles (cláusula de sociedades inmobiliarias, art. 13.4 del modelo OCDE).

El stock capturado en 1996-2010 (855.000 M€) sigue capturando rentas hoy. Por eso la captura económica total, flujo de generación más revalorización del stock vivo, es sustancialmente mayor que estos 1,35 billones, que miden solo la primera pata.


Mil trescientos cincuenta mil millones de euros.

Más de un 80% de toda la deuda pública española en 2024.

Casi el PIB de un año entero.

El 80% en manos privadas y el 63% generado entre 1996 y 2010, los años en que la LRSV, el euro y los PGOUs de Madrid y Barcelona se accionaron a la vez.

El 25% generado en un solo lustro, 2006-2010.

Esta cuantía astronómica de la captura del suelo no es resultado de la termodinámica, de la demografía, de los forasteros, de los iPhones ni de otros factores externos.

Es resultado del diseño institucional del régimen del suelo español, y ese diseño es decisión política sostenida durante 45 años por consenso transversal.

La inaccesibilidad actual es la consecuencia de más de un billón de euros de valor de suelo retenido en manos privadas durante medio siglo, que sigue monetizándose hoy vía precios de venta récord en zonas donde hay demanda.
 
Última edición:
Francia levanta un bloque de 12 viviendas sociales impreso en hormigón 3D en 34 días, tres meses menos que su gemelo convencional y con un 10% menos de hormigón.

El titular es que "rompe la hegemonía del ladrillo" para "paliar el problema de la vivienda".

No lo hará. Al menos no aquí.

En un mercado con oferta inelástica y demanda solvente, el suelo es el acreedor residual: se queda con lo que sobra después de pagar la construcción. Si abaratas la obra un 10%, ese ahorro no baja el precio de venta. Sube lo que el promotor puede pujar por el suelo. El finalista a 3.500-5.000 €/m² en zona tensionada absorbe la mejora antes de que llegue al comprador.

Dicho de otro modo, la impresora 3D no abarata la vivienda. Abarata el ladrillo, la parte barata, y entrega el ahorro al dueño del suelo, que es la parte cara y la que no produjo nadie. La tecnología no rompe la hegemonía del ladrillo, optimiza lo accesorio y deja intacto lo estructural.

¿Por qué entonces en Francia sí tiene sentido? Porque es vivienda social, sobre suelo público o cedido (HLM). Ahí no hay acreedor residual privado esperando a quedarse el ahorro: el suelo ya está fuera del mercado. La eficiencia constructiva llega entera al ocupante. Francia puede imprimir vivienda barata porque resolvió la cuestión del suelo aguas arriba, hace décadas.

La misma máquina, con resultado opuesto según quién tenga el suelo. Sobre suelo capturado privadamente, engorda el residual del propietario. Sobre suelo socializado, abarata la vivienda. La tecnología es neutra respecto a la accesibilidad; el régimen del suelo lo decide todo.

Por eso, cada vez que aparezca una "solución tecnológica al problema de la vivienda", impresión 3D, prefabricado modular, IA en el diseño, la pregunta correcta no es cuánto ahorra en obra sino ¿sobre qué suelo? Si es finalista privado, el grueso del mercado, el ahorro se lo come la repercusión del suelo y el comprador paga lo mismo.

La inaccesibilidad en España no es un problema de termodinámica, de demografía, de forasteros, de iPhones ni de velocidad de construcción.

Es un problema de quién captura la plusvalía del plano.


 
Por qué la vivienda se dispara en España y Portugal y sigue estancada en Italia

Los tres países se hundieron tras 2008, solo dos han vuelto a despegar. Y la diferencia explica, mejor que ningún gráfico, qué es exactamente el candado del suelo y cuándo se acciona.

El dato de partida (BIS, finales de 2025)

Precios reales de la vivienda, variación interanual:

  • Portugal: en torno al +15%
  • España: en torno al +10%
  • Italia: +2%, y todavía un 24% POR DEBAJO de su nivel posterior a la crisis financiera
  • Alemania: +1%
  • Francia: -0,2%

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España cayó un 45% real entre 2007 y 2014, e Italia también se hundió. Pero España y Portugal rebotaron y siguen subiendo, e Italia lleva quince años sin recuperar su nivel de 2010.

Si fuera el rebote mecánico desde el suelo, Italia rebotaría igual. No lo hace. Hay algo más.

Primer factor: la demanda

No nos engañemos, el primer motor de la divergencia no es directamente el suelo. Es la demanda. Y aquí España e Italia son países opuestos.

España suma. Acaba de superar los 49,5 millones de habitantes, ha ganado más de 3 millones en una década, y crea del orden de 240.000 hogares nuevos al año. Cada hogar nuevo es una unidad que compra o alquila.

Italia se vacía. Lleva doce años de declive poblacional, con una fecundidad de 1,14 descendientes por mujer, 355.000 nacimientos frente a 652.000 gloria (un saldo natural de -296.000 en un solo año) y un 25% de la población por encima de los 65 años: Italia es el país más envejecido de la Unión Europea. Los hogares que crea son sobre todo personas mayores que se quedan solas, no demanda solvente nueva.

Portugal está en el grupo de España, y llevado al extremo: inmi gración intensa, nómadas digitales, y un turismo que devora las ciudades. Por eso sube todavía más.

Quien quiera quedarse aquí dirá: "pues ya está, suben porque tienen más gente". Pero eso es solo la mitad del problema, y la mitad menos interesante.

Segundo factor, el decisivo: qué hace cada país con esa demanda

La demanda decide si hay presión. El régimen del suelo decide si esa presión se convierte en construcción o en precios.

Y aquí España hace lo peor posible, con la demanda disparada y, a la vez, la oferta bloqueada: termina alrededor de 100.000 viviendas al año frente a 240.000 hogares nuevos. El déficit acumulado se cuenta por cientos de miles.

¿Por qué no se construye lo que falta? Por lo de siempre, los candados: falta de suelo finalista, licencias que tardan más de un año, suelo retenido como activo financiero, ayuntamientos que viven del IBI y de la plusvalía, comunidades que controlan el urbanismo, propietarios que votan.

El resultado es que el shock de demanda no encuentra vivienda nueva donde descargarse. Se descarga en el precio. La demanda empuja, el candado no deja salir oferta, y el precio es la única válvula que queda.

La prueba que lo demuestra: Milán

Aquí está la clave, y es lo que convierte a Italia de excusa en prueba.

Italia, en conjunto, no sube porque no tiene demanda. Pero Italia tiene un sitio con demanda de verdad: Milán. Único polo económico dinámico del país, imán de empleo y capital. ¿Y qué pasa en Milán, con el mismo régimen de suelo italiano? Que los precios en sus mejores zonas superan los 11.000 euros el metro y sube como Madrid, mientras el Mezzogiorno se despuebla y se abarata.

Con la misma legislación de suelo, donde hay demanda los precios se disparan y donde no la hay caen. Milán es Madrid. El sur de Italia es Teruel. El régimen del suelo no cambia dentro de Italia; lo que cambia es si hay demanda golpeando contra él.

Eso prueba las dos cosas a la vez: que la demanda es el detonante, y que el suelo rígido es lo que convierte ese detonante en precio en lugar de en vivienda. Donde se juntan las dos, salta la burbuja. España junta las dos en casi todo el territorio dinámico. Italia solo en Milán.

La inmi gración: no es cuánta entra, es para qué sirve

Aquí conviene desactivar una objeción fácil. Alguien dirá que España sube porque recibe inmi gración. Cierto, pero Italia también la recibe, y mucha: 440.000 entradas en 2025, un saldo migratorio de +296.000. En bruto, cifras del mismo orden que las españolas. Y sin embargo Italia no se mueve. La diferencia no está en cuánta inmi gración entra, sino en qué hace cada país con ella.

En España, la inmi gración suma. Compensa el saldo natural negativo y, además, hace crecer la población medio millón al año: el crecimiento de 2024 fue casi enteramente extranjero (un 6,3% más, frente a un 0,2% de los nacionales). En Italia, la inmi gración solo tapa el agujero: ese +296.000 apenas alcanza a cubrir las casi 300.000 personas que el país pierde por tener más gloria que nacimientos. La misma palanca, en España suma; en Italia solo evita que el desplome sea peor.

Y hay un segundo flujo que España no tiene: Italia exporta a los suyos. Mientras importa extranjeros, expulsa italianos jóvenes a un ritmo récord, 270.000 entre 2023 y 2024, un 39% más que en el bienio anterior. Eso es demanda solvente que se va por la puerta de atrás justo al mismo tiempo que entra por la de delante. España tuvo su fuga de jóvenes en 2012-2014, pero la revirtió; Italia la tiene como hemorragia estructural.

Lo decisivo es adónde va la que se queda. En los dos países, la inmi gración se concentra en las zonas dinámicas, que son las que ya tienen el suelo más caro. En Italia, el 58% de los extranjeros vive en el Norte, en torno a Milán; en el Mezzogiorno apenas pesan un 5%. En España, en el Mediterráneo, las islas, Madrid y Cataluña: Baleares roza el 29% de población nacida fuera, y Cataluña, Madrid y Valencia rondan el 25%.

La gente nueva no dispara los precios por sí sola, los dispara cuando choca contra un suelo bloqueado. Italia importa gente para no morirse; España la importa y, encima, crece. Pero en los dos casos la demanda se estrella contra el mismo muro, y el muro es el suelo.

Los aceleradores: por qué España reactivó la máquina e Italia no

Hay un tercer nivel que explica por qué España reactivó el ciclo tan rápido.

España limpió el ladrillo tóxico de golpe. Creó la Sareb, el banco malo, y entre 2014 y 2019 traspasó más de 140.000 millones en carteras a fondos internacionales (Blackstone, Cerberus, Lone Star se quedaron la mitad). Sanear de golpe los balances reabrió el crédito y el ciclo de precios. Y el capital se quedó vía SOCIMIs, que tributan al 1%.

Italia hizo lo contrario. Titulización lenta, garantías estatales sobre los tramos buenos y, sobre todo, recuperación por la vía judicial, con tiempos cercanos a los siete años. Sus segarro bajaron de 360.000 millones a 63.000, pero a cámara lenta y sin un evento que reabriera el mercado de golpe. Y sus SIIQ, el equivalente a las SOCIMIs, nunca despegaron.

Un apunte fiscal que sorprende a muchos: Italia grava la tenencia más que España. Su IMU exime la primera vivienda pero castiga con dureza las segundas, las vacías y las de no residentes. El IBI español grava a todos por igual y barato, sin penalizar la tenencia especulativa. Italia desincentiva sentarse sobre el ladrillo mientras que España lo premia.

Conclusión y vía de salida

Conviene empezar por lo que España y Portugal no tienen de especial. La inaccesibilidad de la vivienda en las ciudades que crecen es un fenómeno mundial. Londres, París, Múnich, Ámsterdam, Nueva York, San Francisco: allí donde se concentran el empleo, el talento y el capital, la vivienda se dispara.

Lo que España y Portugal añaden a esa corriente global es la intensidad. Mientras el mundo sube de forma moderada y nuestros vecinos occidentales van planos, nosotros subimos a doble dígito, año tras año. La desigualdad pone la marea en todas partes; el régimen del suelo es lo que, en la península, la convierte en tsunami. El problema, pues, no es solo nuestro. Pero la gravedad sí.

Y aquí viene lo que hay que dejar muy claro, porque es donde casi todo el debate público se equivoca: la solución no es soltar el suelo.

Soltar el suelo ya se probó. Se llamó Ley del Suelo de 1998, declaró urbanizable casi todo, y no trajo viviendas baratas: trajo la mayor burbuja de Europa.

Liberalizar el suelo no reparte el valor, lo concentra en quien tiene el solar.

La salida es lo contrario, retener el suelo y capturar su plusvalía para lo público.

Que el valor que crea el planeamiento, que es un acto administrativo de toda la sociedad, revierta a la sociedad y no al que estaba sentado sobre la finca el día que se firmó el plano. Es lo que hacen Holanda con el erfpacht, Alemania con el Erbbaurecht y Viena con su parque permanente: separan la propiedad del suelo de lo que se construye encima, y el suelo no sale del balance público. No es expropiar ni nacionalizar. Es ingeniería jurídica civil, y lleva un siglo funcionando. La pregunta no es por qué Holanda tiene erfpacht. Es por qué España abolió la enfiteusis.

El dinamismo no tiene por qué doler. Italia no duele, pero porque ha dejado de latir, y el 'éxito' de un cementerio no es ninguna salida. Nosotros latimos, tenemos la población, el empleo y las ciudades vivas que a media Europa le faltan. La pregunta nunca fue cómo dejar de crecer. Es a quién dejamos que se quede el valor de que crezcamos. Hoy se lo regalamos al que tiene el solar, cuando podríamos beneficiarnos todos.

Statistical release: BIS residential property price statistics inQ4 2025
 
El Banco de España eleva a 750.000 unidades el déficit de vivienda, el doble que Italia

El Banco de España, sin pretenderlo, acaba de publicar la tesis de este hilo con membrete oficial.

Su informe anual sitúa el déficit en 750.000 viviendas, el doble que Italia: 3,7% de los hogares frente al 1,5% italiano, con Francia en equilibrio y Alemania construyendo más de lo que crece. La divergencia europea, cuantificada por el supervisor.

Y pone el dedo donde tocaba. 240.000 hogares nuevos al año contra 92.000 viviendas terminadas. ¿La causa? Que el auge de demanda no vino acompañado, en sus palabras, de "una aceleración en los desarrollos de suelo o en la gestión urbanística", con un incremento de vivienda prevista nulo o muy limitado en las seis grandes ciudades.

Suelo y tramitación, el cuello de botella de siempre, ahora en boletín del BdE.

De paso, desactiva dos coartadas. La compra extranjera es el 7,4% nacional, pero 33% en Alicante y 28% en Málaga frente a 1,6% en Madrid y 2,2% en Barcelona: infla la costa, no la ciudad. Y la vivienda turística es el 1,5% del parque: tensiona zonas concretas, no es la causa general.

Lo que dispara las grandes ciudades es demanda interna contra suelo bloqueado.

Un matiz, para no comprar el paquete entero. El BdE acierta en el diagnóstico y luego receta solo "más oferta", rechazando tocar nada más. Pero "soltar oferta" sin tocar quién captura la plusvalía del suelo ya se probó en 1998, y trajo la burbuja, no la asequibilidad. El diagnóstico es impecable. La mitad de la receta se la dejan en el tintero.

El problema nunca fue un misterio. Lo raro es cuánto se ha tardado en ponerlo por escrito donde no se puede ignorar.


 
El Banco de España ha cerrado una discusión y ha abierto otra mucho más incómoda[

La discusión cerrada es el diagnóstico. España no tiene un problema abstracto de vivienda, ni una fatalidad europea, ni una rareza psicológica de jóvenes que quieren vivir donde no toca.

Tiene una brecha concreta entre hogares que se crean y viviendas que se terminan. Y esa brecha no aparece por azar, aparece porque la demanda crece mucho más rápido que la capacidad del sistema para producir suelo urbano y vivienda allí donde hace falta.

Eso ya no es una tesis de foro, es el terreno al que ha llegado el consenso técnico.

Pero diagnosticar es la parte fácil, cualquiera señala el incendio. La pregunta difícil, y la más peligrosa, es qué se hace.

Porque en cuanto uno propone, deja de tener razón cómodamente y pasa a ser el que se equivoca; toda solución tiene un coste y, sobre todo, tiene un enemigo.

Así que antes de proponer nada hace falta un criterio, o perdemos el tiempo. Y el criterio es uno solo: una solución de verdad es la que toca la captura de la plusvalía del suelo.

No basta con decir "más oferta", hace falta preguntar qué clase de oferta, sobre qué suelo, bajo qué reglas y con qué reparto del valor creado.

Porque liberar suelo sin cambiar quién captura la plusvalía puede producir más vivienda, sí, pero también puede reproducir exactamente el mecanismo que nos trajo hasta aquí: cada decisión pública convertida en renta privada.

Lo demás -construir más rápido sin cambiar quién captura el suelo, topar precios, subvencionar la entrada o buscar culpables externos- puede aliviar algo, o incluso comprar tiempo, pero no toca la enfermedad. Y algunos calmantes, además, la agravan.

Y aquí conviene plantar una idea, porque sin ella todo lo que viene suena a lo que no es.

Llevo todo el hilo repitiendo que el valor del suelo no lo crea solo el dueño. El propietario del suelo puede haber comprado, conservado, financiado o asumido riesgo sobre un activo. Pero la gran revalorización urbana no la produce su esfuerzo, sino que nace de la firma del PGOU, del metro que pasa por la esquina, del hospital que se construye cerca, de la ciudad que crece alrededor.

El propietario del solar no produce ese valor urbano, se lo encuentra. Lo recoge como quien cobra una lotería que jugaron otros.

Eso tiene nombre, y no es marxismo. Lo dijeron los padres del libre mercado. Adam Smith ya separó la renta de la tierra del beneficio del trabajo y del capital. Ricardo construyó media economía sobre esa distinción. John Stuart Mill, liberal hasta la médula, propuso gravar el incremento no ganado del suelo. Y Henry George, que no era socialista sino un reformista de mercado, hizo de ello una bandera.

La distinción es limpia. El fruto de tu trabajo es tuyo, porque lo has producido. El rendimiento de tu capital es tuyo, porque lo has arriesgado. Pero el valor que gana tu solar porque el ayuntamiento lo recalifica, porque se invierte dinero público alrededor o porque la ciudad entera empuja hacia allí, no lo has creado tú: lo ha creado la comunidad. Y hoy, en gran parte, te lo quedas tú.

Dónde acaba lo que arriesgaste y empieza lo que te regaló la ciudad es la parte difícil, y a trazar esa dosis de poleo llegaremos. Pero que son dos cosas distintas lo entiende cualquier liberal que se tome en serio la diferencia entre beneficio y renta.

Por eso recuperar esa plusvalía para lo público no es tocar tu casa ni tu nómina. Es el único ingreso que no castiga producir, porque no grava ni el trabajo ni el capital productivo, sino una renta que no ha ganado nadie con su esfuerzo. Es lo más parecido a un impuesto liberal que existe.

Lo de verdad intervencionista es lo que hacemos ahora: que una firma pública multiplique el valor privado de una finca y que esa renta acabe en manos de quien estaba sentado encima del suelo el día antes de la recalificación.

Con ese criterio en la mano, lo siguiente no es proponer. Es desbrozar.

Las dos grandes recetas que se debaten -topar precios por la izquierda, soltar suelo por la derecha- comparten un punto ciego, discuten cuánto Estado o cuánto mercado, pero ninguna toca quién se queda el valor que crea la ciudad. Por caminos opuestos, las dos lo dejan intacto. Y lo siguente es enterrarlas antes de construir nada encima, explicando por qué fracasa cada una, con sus nombres y sus cifras.

Porque la pregunta nunca fue cuánto Estado o cuánto mercado, sino quién se queda la renta que produjo la ciudad y cobró un particular, el que compró el campo antes de que pasara el metro.

[Y eso, por mucho que se vista de libre mercado, no lo firma ni Adam Smith.
 
Antes de proponer, hay que desbrozar: por qué fracasan las dos recetas de siempre

Quedamos en que una solución de verdad es la que toca a quién captura la plusvalía del suelo. Con ese criterio, las dos grandes recetas que dominan el debate caen las dos, y vamos a enterrarlas con nombres y cifras.

Receta de la izquierda: topar el precio

Poner por ley un máximo al alquiler. Cataluña lo aplica desde 2024, y aquí hay que ser honesto, porque es el punto donde más se miente en las dos direcciones.

El Gobierno presenta bajadas reales: la Generalitat cifra una caída del 3,7% en los municipios tensionados y de hasta el 6,4% en Barcelona. El sector inmobiliario responde que lo que ha caído es la oferta. Los dos son parte interesada y se tiran las cifras a la cabeza.

Pero ese debate es una cortina, porque hay un dato difícil de esquivar, y lo publica el propio Gobierno: el alquiler de temporada, que se escapa del tope, subió casi un 45% en un solo año. Es decir, el mercado no desaparece, se fuga al hueco que la ley no tapa. Y, sobre todo, aunque le concedas al regulador su mejor cifra, el tope no ha construido ni una sola vivienda.

Eso es lo decisivo. El control de precios puede aliviar al que ya está dentro de un contrato, pero al que busca piso y solo encuentra "alquiler de temporada", lo deja fuera.

Reparte la escasez entre inquilinos; no la cura. Y al dueño del suelo no le toca un pelo: el casero cobra menos, el propietario del solar sigue capturando igual.
Cuando Berlín lo llevó al extremo, su propio Tribunal Constitucional tumbó la ley en 2021 por motivos competenciales, y para entonces la oferta de alquiler se había desplomado, el instituto ifo estimó una caída de hasta el 60%.

Receta de la derecha: soltar el suelo

Liberalizar, recalificar, quitar trabas, que el mercado construya y el precio baje por oferta. Suena razonable. Y ya se hizo.

Se llamó Ley del Suelo de 1998 y presumió urbanizable todo lo no protegido. No fue la única causa de lo que vino, también estaban el euro, el crédito barato, la expansión hipotecaria y la demanda inversora, pero sí fue el gran experimento español de confiar en que más suelo urbanizable disciplinaría el precio.

¿Resultado? En 2006 España terminó unas 650.000 viviendas, un récord absoluto, siete veces las que se terminan hoy. Y los precios, en lugar de bajar, casi se triplicaron entre 1998 y 2007.

Ahí está el dato que no admite vuelta: se construyó como nunca en la historia y los precios subieron a la vez.

Si récord de oferta y precios disparados conviven, lo que falla no es la cantidad de oferta sino quién se queda el valor que esa oferta crea.

Así se alimentó la mayor burbuja de Europa.

¿Por qué? Porque liberar suelo sin cambiar quién captura la plusvalía manda todo el valor liberado al residuo, que es el propio suelo.

El promotor construye, sí, pero el ahorro no llega al comprador: se lo queda el dueño del solar, que ahora vale más.

Va en esa dirección el reciente trabajo asociado a la London School of Economics (Buchholz y otros, 2026): en los mercados caros, desregular tarda décadas en mover los precios, y el motor de la inaccesibilidad es la desigualdad de la demanda, no el exceso de regulación.

Que el valor esperado se capitalice en el suelo es la consecuencia lógica del método residual: el ahorro de construcción no baja el precio, engorda el solar.

El punto ciego que comparten las dos recetas

Una discute el precio del síntoma. La otra produce más sin preguntarse quién se queda el valor.

Las dos pelean por cuánto Estado o cuánto mercado, y ninguna mira al que cobra el peaje.

Una le pone precio máximo al peaje y el dueño deja de mantener la vía. La otra abre más carriles y el dueño pone peaje también en los nuevos.

Ninguna quita el peaje. Y el peaje es el suelo.

Y las dos coartadas menores, ya de paso

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(avales, bonos al comprador) no abarata, infla la demanda solvente y el vendedor sube el precio justo lo que vale la ayuda. Es echar gasolina y llamarlo extintor.

Y culpar al extranjero tampoco. Portugal cerró la golden visa inmobiliaria en 2023 y los precios siguieron disparados. Y el propio Banco de España acaba de poner al comprador extranjero no residente en su sitio, en el periodo 2021-2025 pesó un 33% de las compras en Alicante o un 28% en Málaga, pero solo un 1,6% en Madrid y un 2,2% en Barcelona. Infla la costa pero no explica Madrid ni Barcelona.

Ninguna de las cuatro toca al que cobra la renta del suelo, y por eso ninguna es la solución.

Las medidas que sí lo tocan existen, llevan un siglo funcionando en media Europa, y son justo lo contrario de soltar el suelo.

Empezamos con ellas en el próximo post.
 
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