El AIP del S-80, «ya una realidad» según los foros
El AIP del S-80 ha dejado de ser una promesa de despacho, según el relato que corre por los foros. La propulsión independiente del aire —el sistema que permite navegar sumergido sin asomar el tubo— estaría montada y, según un participante, funciona.
A lo tonto ya van tres, resume la euforia desde Cartagena. La tecnología propia presume de músculo y de haber dejado atrás el papel, aunque otro forero se pregunta si «ya flotan». Falta la otra mitad de la historia.
¿Por qué el AIP era la llave de las ventas?
Para un forero, sin un AIP probado sobre un submarino en marcha, vender fuera era misión imposible: por el camino se habrían quedado
Canadá, Polonia e India, mercados que exigían una propulsión testada en el agua y no en una maqueta. Con el sistema operativo, el calendario que ese mismo relato maneja sitúa la ofensiva comercial hacia
2028, con Argentina tanteando dos unidades y Chile obligada a renovar su flota hacia
2032. El objetivo confeso no se esconde: dar en toda la boca a los franceses.
La duda del sobrecoste
El programa arrastra la duda del coste por encima de lo presupuestado. Un forero se limita a preguntar «¿Sobrecosto?» y sostiene que, si lo hay, la factura sale de los impuestos y los responsables de la etapa anterior no rinden cuentas. El ritmo, eso sí, no ayuda a la épica: se habla de
un submarino al año y
al relenti.
Cartagena, el orgullo y la ruina en la misma foto
A pocos metros del hito industrial, la ciudad ofrece otra cara: cientos de
edificios modernistas apuntalados, con el interior derrumbado y años sin tocar. La lectura local oscila entre la denuncia del abandono y la defensa de que las rehabilitaciones ya están en marcha. El contraste, difícil de digerir, deja un programa de defensa puntero junto a un casco histórico que se cae a trozos.
El folclore técnico regala la perla final. Hay quien sitúa la velocidad máxima del bicho en
290 nudos —casi la mitad de la velocidad del sonido— y quien la traduce a
37,04 km/h en la misma frase. Las dos cosas no pueden ser verdad.