Alemania no prohíbe cargar el eléctrico, limita la potencia
Un mensaje viral sostiene que en
Alemania «próximamente 3 horas de carga bastarán para 50 km» y que la carga privada para trayectos largos dejará de ser posible, todo en nombre de la red eléctrica. La afirmación se difunde como un ataque frontal al coche eléctrico. El problema, señalan quienes han ido a mirar la norma, es que mezcla un reglamento real con una conclusión inventada.
¿Qué hay de cierto en el límite alemán?
Lo que existe es la sección 14a de la Ley de la Industria Energética, impulsada por la Agencia Federal de Redes (
BNetzA). Su objetivo es que los operadores puedan reducir la potencia de carga en momentos de tensión de la red. El efecto práctico no es un veto a los viajes: es un tope de potencia, situado en torno a
4,5 kW, que no afectaría solo a coches sino también a equipos de calefacción de
6 kW o más.
El cálculo que alimenta el bulo convierte esa potencia reducida en autonomía: tres horas para unos
50 km. De ahí al titular de «prohibición» hay un salto que ningún documento sostiene.
El fondo: electrificarlo todo y la red que no llega
Por debajo del bulo hay un debate serio. Si coche, calefacción e industria pasan a la electricidad, el sistema necesita varias veces la generación y la red actuales. Se apunta a un nivel
noruego de electrificación para el que no todos los países europeos están dimensionados. Y el detalle más fino, el del tope de potencia y su letra pequeña, sigue sin cerrarse.
Aquí el rastro se corta. Ni la norma está afinada ni el efecto real sobre los trayectos largos está medido. Solo un número, el de la potencia, y ninguna cifra sobre cuántos viajes cambia de verdad.