Alistarse en la legión ucraniana: sin foto, sin vacuna y por WhatsApp
¿Se puede uno apuntar a una guerra extranjera sin salir de casa, sin foto de carné y sin certificado de vacunación? Según el relato que abre esta discusión, sí: bastaría con enviar los documentos impresos y pasar la entrevista por WhatsApp o por Messenger de Facebook. El planteamiento lo firma alguien que aclara de entrada que no tiene «ningún interés» en ir al frente y que solo quería comprobar si el procedimiento era real. La respuesta que encontró —formularios, requisitos y canales informales— es el punto de partida de un intercambio que dura ya más de cuatro años y medio.
Qué pide el ejército ucraniano a un voluntario extranjero
El primer bloque de requisitos que se cita en el material es llamativamente laxo. No se exige fotografía, no se exige pauta de vacunación y no se exige, según el relato inicial, pisar una embajada. Se pide documentación que acredite el servicio militar y poco más. La tramitación se hace a distancia, con una entrevista telemática por mensajería instantánea. Para un lector acostumbrado a que cualquier trámite administrativo español exija cita previa, certificado digital y tres fotocopias compulsadas, el contraste es notable.
La ironía del planteamiento inicial es explícita: se anima a los «defensores de la OTAN» a que vayan ellos mismos a luchar por la libertad, ya que nadie se lo impide. Es decir, el mensaje no defiende el alistamiento: lo pone a prueba. Y lo que encuentra, según su propio relato, es un proceso más parecido a una captación que a una selección militar convencional.
Sin foto, sin vacuna y directo al frente
La ausencia de filtros sanitarios y físicos es uno de los hilos conductores de la conversación. Se pregunta, con retintín, si también pueden alistarse personas con problemas de movilidad o con adicciones activas, y si el ejército no tiene ningún criterio estético o médico. La respuesta que se da en el material es que no hay foto, ni vacuna, ni nada: «directo al matadero, todo legal».
El contraste con las restricciones sanitarias vigentes en aquel momento se subraya varias veces. Si para entrar en el país como viajero se exigía certificado de vacunación o prueba negativa, para alistarse no se pedía ninguna de las dos cosas. La conclusión que se extrae es incómoda para el relato oficial: si la pandemia fuera tan letal como se decía, un ejército no admitiría reclutas sin control sanitario. Ese argumento se repite en varios mensajes y se convierte en uno de los ejes del intercambio.
El precedente de Siria: voluntarios juzgados al volver
Uno de los puntos más sólidos del material es la comparación con el conflicto sirio. Varios mensajes recuerdan que españoles que viajaron a luchar contra el Estado Islámico fueron detenidos y juzgados a su regreso. La legislación española castiga la participación en conflictos armados en el extranjero sin autorización del Gobierno, y ese marco se aplicó con dureza a quienes regresaron de Siria. El contraste con Ucrania es el que se quiere destacar: lo que antes llevaba a la cárcel, ahora se publicita en medios y en redes.
La pregunta que sobrevuela es por qué el mismo acto —irse a matar y a morir a una guerra ajena— tiene consecuencias penales en un caso y cobertura mediática en el otro. En el material se apunta, sin aportar pruebas, a una posible financiación compartida de los actores sobre el terreno. Esa sospecha se formula como sospecha, no como hecho.
Cuánto pagan y quién paga
La cifra que circula en los comentarios de los vídeos de reclutamiento es de 3.300 dólares al mes, equivalentes aproximados a 3.000 euros. No hay confirmación oficial de ese importe en el material, y se presenta como algo que «dicen en los comentarios». Sobre quién pone el dinero, la hipótesis que se lanza es que podría ser la OTAN, sin más respaldo que la intuición.
El escepticismo sobre esa cantidad es inmediato. Se argumenta que 3.000 euros es poco para quien va a servir de blanco en una guerra de artillería, y que solo en dietas y pluses de riesgo debería haber bastante más. Un cálculo que circula en el material desglosa el supuesto pago por días de supervivencia: 100 euros si el recluta muere el primer día, 200 si aguanta hasta el segundo, 300 si llega al tercero. La aritmética, presentada con sorna, deja claro el mensaje: el sueldo solo se cobra mientras se está vivo.
¿Es un anuncio o es propaganda?
La discusión deriva hacia la naturaleza del propio reclutamiento. Hay quien sostiene que el anuncio circuló por Facebook y que el consulado ucraniano en Barcelona se convirtió en una suerte de oficina de captación, con colas de curiosos, periodistas y ciudadanos que dejaban paquetes con comida y medicinas. Frente a esa imagen, otra corriente del material sostiene que todo esto es propaganda diseñada para asustar y para medir la disposición de la población europea a entrar en el conflicto.
La sospecha de fondo es que el anuncio no busca reclutas reales, sino generar un clima. Se sugiere que la mayoría de los que se apuntarían en España no pasarían de un autobús y que el objetivo es simbólico. No hay forma de verificar esa hipótesis con los datos disponibles, y el material no la cierra.
La letra pequeña: idiomas, equipo y regimientos
Entre las condiciones que se mencionan aparece la exigencia de idiomas, lo que provoca comentarios sobre la paradoja de que para ir a la guerra se pidan más credenciales que para muchos oficios. También se apunta que el equipamiento militar podría correr por cuenta del voluntario, extremo que no se confirma en el material. Y se pregunta, sin respuesta, en qué regimientos se integran los reclutas extranjeros y si hay unidades específicas para ellos.
El retrato que emerge es el de un proceso opaco, con información fragmentaria, canales informales y una mezcla de patriotismo, dinero y riesgo personal que nadie termina de cuadrar. La conversación se extiende durante años sin que aparezca una confirmación oficial que desmienta o ratifique los detalles.
Cuatro años y medio después, la pregunta sigue sin respuesta oficial: si el proceso es tan sencillo, ¿por qué nadie ha publicado el formulario completo?