España lidera la inmigración europea del siglo con 750.000 entradas netas al año
España se ha colocado a la cabeza de Europa en recepción de migrantes durante este siglo, con un volumen que
triplica el de sus inmediatos seguidores. La cifra que vertebra el análisis es contundente: años con
750.000 entradas netas anuales. Para calibrar la magnitud, el récord de Estados Unidos fue de
1,5 millones, pero con 345 millones de habitantes. La proporción española queda, con esos números, muy por encima.
¿Por qué España recibe más migrantes que el resto de Europa?
La explicación más repetida es geográfica y lingüística. España funciona como puerta de entrada a la UE para buena parte de América Latina y como territorio de paso hacia Francia y Reino Unido. Hay quien sostiene que, sin las regularizaciones y las vías rápidas a la nacionalidad, un porcentaje notable de ese flujo se redirigiría a otro destino.
Otra corriente pone el acento en el mercado laboral: los sueldos bajos y el paro elevado no frenan la llegada, se argumenta, porque el diferencial con los países de origen sigue siendo enorme. La objeción no se hace esperar: si España fuera solo un país de paso por las malas condiciones salariales, el saldo neto no seguiría siendo positivo año tras año.
Regularizaciones y ley de nietos: el pico de este año
A las entradas ordinarias se suman los procesos extraordinarios. Este año se han contabilizado
1.200.000 regularizados, a los que hay que añadir los beneficiarios de la ley de nietos. Desde 2018 el ritmo se sitúa en torno a
medio millón de personas al año, con una subida marcada a partir de esa fecha. El detalle de cómo se reparten esos flujos por nacionalidades y por vías de acceso es el que da la medida real del fenómeno.
El gráfico que muchos no se creen
No hay unanimidad sobre la fiabilidad de las cifras. Una parte del análisis duda de los rankings y señala que las estadísticas cuentan entradas, no personas que se quedan: Turquía aparece como gran país de tránsito pese a las salidas posteriores, y Suecia sorprende por lo bajo de su registro cuando se la asociaba a políticas de puertas abiertas.
Cosas del relato.
El caso irlandés entra en la misma sospecha. Se sostiene que absorbe buena parte de los flujos que antes llegaban al Reino Unido y con menos margen para asimilarlos.
Sobre el terreno quedan las preguntas que nadie cierra: cómo encuentra vivienda quien llega sin arraigo cuando el alquiler está disparado, en qué trabajos se coloca. La cifra récord está sobre la mesa; lo que viene después sigue siendo un enigma.