La entrevista a Víctor de Aldama desata el esperpento político
Cuando esta noche Víctor de Aldama se siente ante Iker Jiménez, el programa de misterio se convertirá en el termómetro de la crispación política. Los comentarios previos no invitan a la neutralidad: desde quien se prepara con palomitas hasta quien sugiere que los gobernantes no abandonan el barco ni hundiéndose. La cita, que ha trascendido el mero interés informativo, promete un careo cargado de tensión.
Aldama, conocido por su papel en la trama del caso Mediador, llega al plató en un momento en que la izquierda busca nuevos referentes tras el desgaste de sus líderes. El programa de Jiménez, habitual en la divulgación de lo oculto, se convierte así en un escaparate inesperado. Las redes ya especulan con el impacto que pueda tener en la opinión pública, especialmente entre los sectores más críticos con el gobierno.
Hay quien ve en esta entrevista un movimiento calculado: ofrecer al “pueblo rojo” un mesías sustituto, un “este sí que sí” que recoja el voto descontento. Otros, más escépticos, creen que el personaje se quema antes de tiempo y que el intento de catapultarlo desde la esfera mediática fracasará. Lo cierto es que el morbo está servido.
El hecho de que un foro de economía dedique sus comentarios a un asunto así revela hasta qué punto la política se ha comido cualquier debate racional. Cuando los anuncios del programa son lo más esperado, algo falla en el ecosistema informativo. La pregunta que queda en el aire: ¿quién es realmente P.S. y por qué su nombre aparece entre las expectativas?