Roban 1.100 sillas de bares en Madrid para revenderlas en Marruecos
¿Cómo es posible que alguien se lleve 1.100 sillas de bares de Madrid y las venda en Marruecos? Un vídeo que circula muestra la operación: el robo masivo de mobiliario de hostelería en la capital, con destino al mercado marroquí. La noticia, que ha corrido como la pólvora, plantea preguntas sobre la logística de la reventa y el impacto en los negocios locales.
La cifra es llamativa: 1.100 sillas. Para un bar, perder el mobiliario supone un golpe directo a su operativa. Pero más curiosa es la economía del transporte. Llevar ese volumen de sillas a Marruecos tiene un coste logístico no trivial. ¿Compensa? Al parecer, sí: la demanda de mobiliario de segunda mano en el país vecino, sumada a la facilidad de cruzar la frontera, hace rentable el negocio. Alguien ha calculado que el margen justifica la operación.
El caso revela una red de economía sumergida que aprovecha los desechos o el «excedente» urbano. Mientras, los bares madrileños se quedan sin sillas y las terrazas, paradójicamente, siguen llenas. Ironías de la globalización: lo que sobra aquí, se vende allá.