Cero autismo y cero diabetes entre los Amish: el estudio que no existe
¿Se ha descubierto algo importante sobre los Amish, o simplemente nadie ha ido a mirar? El punto de partida es un tuit citado en el foro: entre los más de 200.000 niños Amish no se ha encontrado un solo caso de cáncer, diabetes o autismo, según ese mensaje. La letra pequeña llega después. No hay ningún estudio publicado que sostenga esa afirmación. Lo que hay es una comparecencia pública y mucha repetición.
¿Existe un estudio sobre la salud de los niños Amish?
No. La afirmación se apoya en el testimonio de Steve Kirsch ante el Senado de Pensilvania, donde sostuvo que no existe informe alguno sobre la salud de los niños Amish y que, de existir, «sería devastador para la narrativa». De ahí a titular que un estudio comparativo demuestra la ausencia de cáncer, diabetes y autismo hay un trecho que nadie ha recorrido con datos. Quien fue a buscar el documento se encontró con una declaración, no con una investigación.
Vilux lo tiene claro: se cita un tuit y se convierte en evidencia. Otros participantes se limitan a mostrarse escépticos o a pedir los datos que faltan. Ese es justo el problema.
Por qué cabría esperar menos diagnósticos, con o sin vacunas
Aquí el asunto se vuelve más interesante que el titular. En el hilo se sostiene que las comunidades Amish no fuman, no beben alcohol, no toman refrescos, no comen ultraprocesados y no pasan ocho horas sentadas. Se argumenta que eso, por sí solo, mueve la aguja de la diabetes y de buena parte de los tumores. Un participante añade un factor menos citado: menos sobrediagnóstico. Quien no pasa por la consulta cada tres meses recibe menos etiquetas.
En el debate también se apunta a la genética. Es un grupo cerrado, con reproducción temprana y endogamia sostenida durante generaciones, lo que, según esas intervenciones, concentra unos rasgos y descarta otros. El análisis se divide entre quienes atribuyen el resultado al estilo de vida y quienes lo achacan al acervo genético. Ninguna de las dos explicaciones necesita a la vacuna como variable.
Los datos que sí están sobre la mesa
Durante el siglo XX los Amish vivieron de media por encima de los 70 años, cuando el estadounidense medio apenas llegaba a 47 en 1900, según el texto citado en el hilo. Hoy la media nacional ronda los 79, pero ellos mantienen ventaja en salud tardía: tasas de todos los cánceres un 40% inferiores. Son cifras potentes y, conviene decirlo, llegan sin enlace directo a la fuente original.
El contraejemplo apareció desde otra comunidad: entre los menonitas de Paraguay y Bolivia se describen casos de cáncer a montones según el testimonio de quien estuvo allí. Si el factor fuera únicamente no vacunarse, la comparación no aguanta.
El argumento demográfico tensó el tramo final: se sostuvo que la población del África negra pasó de unos 10 millones a más de 1.000 millones con la llegada de la medicina moderna, y se lanzó una mortalidad maternoinfantil superior al 70%. Se pidió la fuente dos veces. Nunca llegó.
Cero autismo, cero diabetes, cero PCR. Todo encaja, siempre que nadie pida ver el estudio.