Del desplante de Cake al censo de extranjeros en Euskadi
En este primer tramo del hilo ya nadie habla de la entrevista. Un forero abre preguntando si alguien que se llama Cake Minuesa puede pedir respeto a la vez, y ahí se queda. Dos mensajes después otro insiste en lo que se venía repitiendo desde el principio: cuál era, exactamente, la pregunta. Nadie la contesta en toda la página. Antes del mensaje veinte el asunto ha derivado al padrón de extranjeros en Euskadi, a la ley de Amnistía de 1977 y a las remesas que Estados Unidos mandaba al IRA.
Qué se ha sabido
Alguien pega un vídeo sin decir nada (
). A partir de ahí el hilo se llena de fuentes que no tienen nada que ver con el plató.
Un participante enlaza la
nota de Europa Press del 19 de septiembre de 2024: la población extranjera residente en Euskadi se ha multiplicado por cuatro en los últimos veinte años y ya representa el
12,4%. Le siguen el
Diario Vasco del 18 de septiembre de 2026, que pone
15.000 inmigrantes esperando en la CAV la homologación de sus títulos para poder trabajar, y el
El Correo del 31 de octubre de 2022 sobre cómo valora el vasco a los inmigrantes.
También se cita un blog,
mareometro.blogspot.com, y alguien recomienda seguir a Consuelo Ordóñez. Un forero asegura que se está investigando por qué los sumarios de muchos crímenes de ETA se sobreseían a veces en 48 horas por sistema, mientras que con otros grupos terroristas se llegaba a juicio. Eso va sin enlace y sin documento detrás. Y sobre el historial del entrevistado se repite la cifra de condena y de años cumplidos sin adjuntar la sentencia.
Dónde está la bronca
Hay dos peleas y no se tocan entre ellas.
La primera es de formato. Una participante lo resume: «Menos entrevistas-espectaculo y mas faena de verdad, no?». Es la línea de siempre, ahora con el añadido de que el personaje solo necesita altavoz. Enfrente, otro bloque sostiene que el problema no es el plató, sino la falta de castigo. De ahí salen mensajes pidiendo que se devuelva el daño con el mismo daño. El hilo no los discute. Los aplaude.
La segunda es de quién puede hablar de esto. Un participante lo plantea sin rodeos: «Ex etarra? No ha renegado de ETA, así que es un etarra». Frente a eso, otro defiende que con ETA «siempre ha habido mucha mano izquierda, mucho politiqueo y mucho dejar hacer», como si el problema fuera de gestión y no de fondo.
De ahí el hilo se va a 1977 y a Washington. Un mensaje larguísimo sostiene que hay indicios de que ETA fue un producto estadounidense: el santuario francés, la buena prensa en EEUU, la Amnistía, los mediadores internacionales de 2011 —Kofi Annan, Gro Harlem Brundtland, Pierre Joxe, Jonathan Powell— y los pactos posteriores con el Gobierno. No aporta fuente para nada de eso. Le responden que Estados Unidos mandaba el
80% de las remesas con las que se nutría el IRA, y él contesta que «El IRA y ETA no son lo mismo, ni sus circunstancias tampoco». Alguien añade, de pasada, que el nombre y los apellidos del entrevistado suenan a gudari de manual.
Después el hilo se desplaza otra vez. Un participante se pregunta por qué el entrevistado puede tomarse un café tranquilo en el mismo sitio donde ocurrieron los hechos, y concluye que si a las víctimas les da igual, a él más. Otro propone arrasar el pueblo y borrar su nombre de cualquier registro histórico. Una tercera persona pregunta si eso da derecho a matar a alguien por el mero hecho de ser de Burgos. La respuesta que recibe es una broma: que, con ese criterio, media ETA habría tenido que matarse a sí misma.
Bromas de por medio
Entre medias, el hilo se entretiene. Alguien pregunta quién ganaría en una pelea entre los dos protagonistas y la respuesta que recibe es que nadie está hablando de peleas. Vuelve a contestar que él sí. Otra ocurrencia: si al periodista le dan un premio, ¿es un cup-cake? Y un tercero reclama que el mismo empeño se ponga en perseguir a los asesinos de otros casos.
Qué cambia respecto a antes
Que el entrevistado desaparece. Nadie vuelve al principio y no hay una sola respuesta a lo que se preguntaba en las primeras líneas. El tema se ha ido a la inmigración, al IRA, a la Amnistía y a los sumarios de hace cuatro décadas. El desplante queda como la puerta de entrada y poco más. Un participante lo cierra: «este tipo de temas ya no interesan por lo visto».