Feijóo: pierdevotos profesional

La sens válvula: cuando el malestar se reetiqueta como absentismo

De Feijóo a Merz: cómo el sistema llama embeleco al síntoma para no pagar la causa.

La sens válvula: cuando el malestar se reetiqueta como absentismo

De Feijóo a Merz: cómo el sistema llama embeleco al síntoma para no pagar la causa.

En el post del diagnóstico sostuve que la sens válvula, la somatización, venía disfrazada: el malestar que produce la extracción no aparece como conflicto político, sino como dolencia privada. Y cuando por fin aflora en las estadísticas, el sistema lo reetiqueta como absentismo, es decir, como sospecha, coste y embeleco.

No esperaba que lo ilustraran esta misma semana desde tribuna, atril y cancillería.

Los hechos, verificables

El 7 de julio, ante el Círculo de Empresarios Vascos, Feijóo llamó al absentismo "un cáncer que no podemos pagar", habló de 1,2 millones de personas que no acuden a trabajar cada día, cifró el coste en más de 30.000 millones de euros y defendió abordar la cuestión "con o sin acuerdo" con sindicatos y patronal. También apuntó al umbral del 4-5% como zona donde habría "un enorme porcentaje de embeleco", y deslizó la sospecha sobre el médico que firma la baja.

La CEOE venía empujando en la misma dirección. En junio pidió que la Seguridad Social asumiera prestaciones, cotizaciones y las sustituciones de los primeros quince días de baja por contingencias comunes; y esta semana Garamendi se ha alineado con Feijóo, "no queremos sobrepagar", ha dicho, y ha reclamado que del día cuarto al quince se excluya a las empresas del pago, mientras la patronal presiona para revisar los complementos de convenio que elevan la prestación hasta el 100%.

No hace falta imaginar una conspiración. Es mejor que eso, es alineamiento.

El capital y su expresión política convergen en el mismo marco porque el marco les conviene.

El truco es de manual

Primero, funde lo que hay que separar.

Absentismo suena a no presentarse, a escaqueo, a trabajador que falla; pero dentro del saco se mezclan bajas médicas, incapacidad temporal, permisos, ausencias justificadas y ausencias no justificadas. La frontera entre estar enfermo y no ir a trabajar se emborrona, así la baja médica se convierte en absentismo sin que se note el cambio de etiqueta.

Segundo, convierte protección en incentivo perverso.

Aquí hay un matiz técnico importante, en España la ley ya no garantiza cobrar el 100% en una baja común. Los tres primeros días no hay prestación; del día 4 al 20 se cobra el 60% de la base reguladora; desde el día 21, el 75%. Lo que muchos convenios hacen es complementar esa pérdida.

Es decir, el blanco real no es solo "el embeleco". El blanco son los colchones colectivos que impiden que enfermar sea también una penalización salarial inmediata.

Tercero, enseña el número al revés.

Los 30.000 millones se presentan como si fueran el precio de un engaño. Pero una parte enorme de esa cifra es el coste de la enfermedad, de las listas de espera, de la saturación sanitaria, de las bajas largas, de los trastornos musculoesqueléticos, de la salud mental y de un mercado laboral que exprime cuerpos que luego contabiliza como problema.

El daño se presenta como delito.

Es cobrarle al enfermo la factura de su propia enfermedad.

Cuarto, traslada el coste.

La patronal no dice solo "hay mucho absentismo", dice que pague la Seguridad Social los primeros quince días.

En otras palabras, que el fondo común, el mismo circuito público con el que se pagan prestaciones y pensiones, absorba el coste mientras el diseño del trabajo, la organización productiva, las listas de espera, la precariedad y el precio de la vida quedan fuera de foco.

El extractor no paga. Paga la bolsa común.

Y aquí aparece la tesis de todo el hilo en miniatura: cuando el cuerpo ya no aguanta, el sistema no pregunta qué lo está rompiendo. Pregunta cuánto cuesta que no aguante.

No es partidismo. Es más profundo que eso

Esto no va de que Feijóo y Garamendi se hayan reunido en una sala secreta, va de que ambos hablan desde el mismo incentivo. El político mira coste, competitividad y disciplina laboral. La patronal mira transferencia de coste, complementos de convenio y control de bajas. No necesitan coordinarse, el diseño ya los coordina.

Y el eufemismo es transversal. La derecha lo dice con lenguaje punitivo: cáncer, embeleco, abuso. La tecnocracia lo dice con lenguaje de sostenibilidad: eficiencia, control, gestión de procesos.

La izquierda institucional suele responder defendiendo la protección, pero también acepta la palabra-trampa "absentismo".

Y ese es el punto. Mientras la palabra sea "absentismo", la sospecha cae sobre el trabajador.

Si la palabra fuera "somatización", la pregunta cambiaría: ¿qué estructura está enfermando a tanta gente?

Y no es un vicio español, veamos Alemania

La misma semana, el mismo marco aparece en Alemania.

El canciller Friedrich Merz ha anunciado que desde enero de 2027 los trabajadores ya no podrán obtener la baja por teléfono, tendrán que acudir presencialmente al médico desde el primer día. Lo justifica como respuesta al récord de bajas y a una supuesta "desventaja competitiva" causada por las ausencias laborales.

Cambien "cáncer" por "desventaja competitiva" y el mecanismo es el mismo: la enfermedad deja de ser un dato sanitario y pasa a ser un problema de competitividad.

El caso alemán, además, trae un matiz honesto que conviene incluir para no hacer propaganda barata: parte del récord se debe a que desde 2023 el sistema electrónico de bajas registra mejor ausencias cortas que antes podían perderse en papel. Es decir, no solo se enferma más, también se cuenta mejor.

Pero ese matiz afina el dato, no cambia el fondo.

El dato que desmonta el marco sarracena

La comparativa OCDE da la vuelta al argumento.

Los países con más baja por enfermedad no son necesariamente los más vagos ni los más enfermos; suelen ser países donde enfermar no te expulsa inmediatamente de la renta, donde el sistema registra mejor las bajas y donde el trabajador puede permitirse no ir a trabajar enfermo.

Arriba aparecen Noruega, Eslovenia y España, en el entorno de cinco semanas anuales por persona trabajadora a tiempo completo, según el último dato disponible. También están altos Finlandia, Francia o Alemania.

¿Y al fondo? Rumanía, Grecia, Bulgaria, Italia, Hungría. No porque el rumano sea biológicamente más sano que el noruego, sino porque el coste de enfermar es distinto. Donde el trabajador está más protegido, la baja aflora; donde está más expuesto, muchas veces se arrastra a trabajar.

La baja no mide pereza. Mide una mezcla de salud, registro, protección y capacidad real de quedarse en casa cuando el cuerpo falla.

(imagen visible para usuarios registrados)​
Baja por enfermedad: semanas por persona al año (promedio anual).
Fuente: OCDE, último dato disponible, trabajadores a tiempo completo, semanas naturales de siete días, no jornadas laborables, vía Deutsche Welle.


Y ahí está el truco que ni Feijóo ni Merz nombran.

Fíjense en el fondo de la tabla. Países donde la baja existe menos en el dato no porque la enfermedad haya desaparecido, sino porque irse de baja cuesta demasiado, se registra peor o se tolera menos. Hungría, con certificado desde el primer día y prestación menguante, es el ejemplo perfecto.

"Reducir el absentismo" puede significar dos cosas muy distintas.

Puede significar curar más rápido: más atención primaria, menos listas de espera, más salud laboral, mejor prevención, menos presión organizativa, menos bajas largas que se enquistan.

O puede significar otra cosa mucho más barata: dificultar la baja, recortar el complemento, sospechar del médico, endurecer el control y empujar al trabajador enfermo hacia el presentismo.

La primera reduce enfermedad.

La segunda reduce estadística.

Y esa diferencia es todo.

Porque si bajas en esa tabla a base de que la gente enferma vaya a trabajar, no has curado nada. Solo has privatizado el daño dentro del cuerpo del trabajador. La enfermedad no desaparece, deja de contarse, deja de pagarse y se convierte en rendimiento forzado.

Era justo el punto del diagnóstico.

La rabia y el malestar de una clase que cae se reetiquetan para que nunca apunten a la tubería. Cuando esa presión sale por la cabeza, lo llaman ansiedad. Cuando sale por la espalda, lumbalgia. Cuando sale por la baja médica, absentismo. Y cuando alguien pregunta por la causa, le enseñan el coste.

El vividor sigue siendo invisible.

El enfermo, cada vez más visible.

Y ya sabemos a quién le van a mandar la factura.

Fuentes

EFE (7 de julio) - Feijóo, ante el Círculo de Empresarios Vascos, llama "cáncer" al absentismo, lo cifra en más de 30.000 millones y promete abordarlo "con o sin acuerdo", situando en el 4-5% el umbral que asocia a embeleco.

CEOE - la patronal reúne a sectores y territorios en su jornada sobre el absentismo por contingencias comunes y fija posición sobre el coste de las bajas y el papel de las mutuas.

EFE (16 de junio) - la CEOE califica de "problema de país" el 1,4 millón de ausencias diarias y pide que la Seguridad Social asuma prestaciones y cotizaciones de los primeros quince días de baja.

AIReF - evaluación oficial de la incapacidad temporal: evolución del gasto, duración de los procesos y factores estructurales del aumento.

El País - catorce gráficos sobre el aumento de las bajas: duración, peso de la salud mental, listas de espera, complementos de convenio y la ausencia de una medición oficial del embeleco.

Infocop / UGT - 671.618 bajas por salud mental en 2024, máximo desde 2016, y su escaso reconocimiento como contingencia profesional.

Deutsche Welle - las medidas de Merz (fin de la baja telefónica y consulta presencial desde el primer día en 2027), el informe IGES/DAK, el matiz del registro electrónico desde 2023 y el ranking OCDE que ilustra la gráfica.

OCDE — Sickness absences from work — el dato original: semanas anuales de ausencia por enfermedad por persona trabajadora a tiempo completo.
 
Aquí todo lo que sea salirse del discurso socialista es perder votos, por eso solo tendréis socialismo... y seréis felices?
 
Al final volverá a ganar el perro y todo serán lágrimas.

Feijo es del pasaporte elbichito y del "no te obligamos a banderilla pero te multamos si no lo haces". No olvido.
 
Feijóo, como buen gallego de derechas que es, un bruto ignorante que mete la pata cada vez que abre la boca.

Como la pizpi no espabile, tenemos Perro Sarnoso hasta 2036.

(imagen visible para usuarios registrados)
 
No se entiende por qué tanto Feijoo como Casado hipotecaron su futuro político adoptando una posición más radical que la del propio gobierno en torno a la mentira elbichitoiana.

Conozco gente de derechas que o bien no volverá a votar jamás al partido popular o bien no volverá a votar jamás a ningún partido.

Por el contrario, no he conocido a ningún socailisto ni podemita decir que va a votar al partido popular por ser más exigente en restricción de derechos de lo que fue Antonio.
 
Pienso lo mismo. España está perecid y no lo sabe.
Los que estáis perecid y no os enteráis sois los reaccionariopobres.

Vuestros únicos proyectos vitales son votar a narcoempresaurios vividores de lo público, contar zainos en netflix y vigilar que paco no se acueste con manolo.
 
La última vez que estuvieron en el gobierno, en plena crisis, subieron la edad del subsidio para mayores de 52 años a 55. Precisamente, la ayuda que más autóctonos cobran, ya que se necesitan 15 años cotizados para acceder a la misma. Las que dan a gente que no ha cotizado un sólo día, no las tocaron. El currito medio que espera mejorar su situación con esta gente Cayetana, lo lleva claro. Ni va a mejorar la seguridad en su barrio, ni van a frenar la inmi gración bananera, sólo van a tomar medidas para que esté peor en su curro y también en el paro.
 
Feijóo, como buen gallego de derechas que es, un bruto ignorante que mete la pata cada vez que abre la boca.

Como la pizpi no espabile, tenemos Perro Sarnoso hasta 2036.

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Al contrario. La histriónica esta es carburante para el P.S.O.E. (y con razón, no me extraña).
 
Feijóo, como buen gallego de derechas que es, un bruto ignorante que mete la pata cada vez que abre la boca.

Como la pizpi no espabile, tenemos Perro Sarnoso hasta 2036.

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panderogordo cebollero no sale de Madriz, es su feudo para mangar
 
Evidentemente no quiere gobernar. Le habrán puesto ahí de monigote.

Aún así, le llegará el turno y repetirá lo de Rajoy... subir impuestos, no tocar ni una ley pogre, acatar toda la normativa de la UE (ej: peajes en las autopistas), y en unos pocos años irán saliendo los colegas que han robado aquí y allá.

Nada cambiará, el sistema está pensado para tenernos entretenidos mientras todo sigue su curso. Todavía recuerdo a Luis Roldán huyendo a Laos hace 30 años, nada muy distinto a lo que veo hoy...

1995:


2026:

Es que es tan previsible...

Y al final el Perro Sánchez, cogido por los cigot por la podemitada, no lo ha hecho tan mal.
 

Estamos en burbuja, aquí se espera un mínimo de nivel de los foreros, váyase a borregocoches.
 

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