Meloni borra el bollo auto para 14,5 millones de vehículos desde 2027
Un descapotable que pasa diez meses cubierto en el garaje paga en
Italia lo mismo que un utilitario que devora 30.000 kilómetros al año. Esa es la anomalía que arrastra el
impuesto de circulación: se cobra por tener el vehículo, no por usarlo. El Gobierno de Giorgia Meloni ha decidido acabar con ella para la mayoría del parque, y lo ha anunciado sin rodeos: «Eliminamos uno de los impuestos más odiados».
Qué cambia en 2027 y a cuántos vehículos afecta
La supresión entra en vigor en
2027. El umbral elegido,
80 kW —en la conversión que se maneja, 108,77 CV—, deja fuera a los coches de mayor potencia: el 30% restante del parque seguirá pasando por caja. Las motocicletas, en cambio, quedan exentas todas, sin distinción de cilindrada.
El número de beneficiados baila según la fuente. El anuncio oficial habla de
más de 13 millones de vehículos, en torno al 70% del parque automovilístico italiano. Otras versiones que circulan elevan la cifra a
14,5 millones. La horquilla no es pequeña y conviene no darla por cerrada hasta que se publique el texto definitivo de la norma.
El argumento que casi nadie rebate: pagar por tener, no por usar
Aquí el consenso es amplio, incluso fuera de Italia. El tributo grava la tenencia: da igual hacer 1.000 kilómetros al año que 30.000. La comparación que se repite es contundente: nadie aceptaría pagar el IVA de una compra de 30.000 euros si solo ha gastado 1.000, pero con el bollo se asume como algo normal. Hay quien señala el Impuesto sobre Bienes Inmuebles como el más injusto de todos y coloca a este en segundo lugar.
No falta la lectura escéptica. Lo coherente sería
gravamen por uso y no por tenencia, seguros incluidos, en lugar de una supresión a secas. Es decir: el problema no desaparece, se traslada a otra partida.
Vannacci, armonización y el espejo español
La letra pequeña política también se discute. Una parte del análisis sitúa el anuncio como respuesta a la irrupción de
Vannacci y lo resume con un «llega cuatro años tarde». Otra corriente lo lee en clave ambiental: abaratar los coches pequeños y eléctricos como antesala de un parque de motillos y tuk-tuks. Y sobrevuela la pregunta que nadie responde: por qué no hay armonización europea para esto.
En España, mientras tanto, el propietario sigue pagando su impuesto de emisiones; hay quien ha desembolsado 25 euros por un concepto que en Italia deja de existir. En los márgenes aparece también el giro migratorio: se sostiene que el alivio fiscal no sirve sin control de fronteras. Ninguna cifra del anuncio respalda esa conexión.
El 30% que sigue pagando
Con la exención topada en 80 kW, los coches de mayor potencia —los más caros del garaje, casualmente— mantienen intacto el tributo que Meloni acaba de convertir en bandera. De ese 30% del parque, de momento, nadie ha dicho una palabra.