El SMI está en 1.080 euros y la próxima alza sigue abierta
El salario mínimo español se sitúa en
1.080 euros mensuales tras la subida del 8% aplicada en febrero y la próxima revisión sigue en el aire. Sobre la mesa hay dos cantidades muy distintas —
1.545 euros que reclama el espacio de Sumar y
1.200 que pide UGT— y una patronal que sigue esperando a que se despeje la investidura para sentarse a negociar. En el debate hay quien describe ese suelo como una cifra que, en buena parte del país, da para una habitación y poco más.
Que el SMI suba no lo discute nadie. Cómo, cuánto y a costa de qué, sí.
Cuánto sube el SMI y qué cifras hay encima de la mesa
El punto de partida es el actual: 1.080 euros. La subida del 8% aplicada en febrero dejó esa cifra y desde entonces la discusión es aritmética pura. Un sector presiona por los 1.545 euros, otro considera que 1.200 es el techo razonable y la parte empresarial no mueve ficha hasta que haya Gobierno. Hay quien apuesta por un 1.150 de mínimos y quien replica que, cuando el SMI estaba en 600 euros en 2008, los pisos «los regalaban de tres en tres».
En el debate se repite una referencia europea: el SMI debería equivaler al
60% del salario medio. Cumplirla admitiría dos caminos opuestos —subir el suelo o bajar el salario medio— y, según un participante, en España se estarían intentando los dos a la vez. De ahí que cada anuncio llegue con la misma pregunta pegada: ¿esto es una mejora real o un ajuste contable?
Por qué subir el SMI sin subir la productividad alimenta la inflación
El argumento más repetido, en boca de varios participantes, es el de la segunda ronda. Primero el Banco Central Europeo inunda el sistema de liquidez y el gasto público se desquicia; después los salarios suben para compensar esa inflación y la retroalimentan.
Si circulan más billetes para la misma cantidad de bienes, esos bienes tienden a subir. La conclusión que sacan es mecánica: sin un aumento equivalente de productividad, el incremento se lo come el IPC.
La réplica también está en el hilo: si no hay primera ronda del BCE, no hay inflación que trasladar, y una subida del SMI en solitario no la provoca por sí misma. Hay quien va más lejos y sitúa el origen en quien vende, no en quien emite. La objeción habitual es contable y cabe en una frase: quien fabrica comprando insumos más caros o sube el producto o cierra, porque producir a pérdidas no se sostiene mucho tiempo.
Lo que comparten casi todas las versiones es el efecto neto sobre quien cobra el mínimo. Cobrar lo mismo que antes y descubrir que ahora se es más pobre es, para quienes lo plantean así, la única conclusión que no admite discusión.
El mismo SMI para Extremadura que para el País Vasco
Hay una anomalía de la que, según un forero, se habla poco y que salta en cuanto se despliega el mapa. Un suelo salarial idéntico para territorios con rentas dispares sería un despropósito económico:
Extremadura tendría una renta por habitante más cerca de la de Rumanía que de la del País Vasco y, sin embargo, paga el mismo SMI y el mismo suelo de convenio. Quien lo plantea no ofrece fórmula para indexarlo sin abrir otra guerra territorial.
A eso se suma que la cesta de la compra no se abarata al cruzar una frontera autonómica. Otro participante apunta que el mismo supermercado cuesta lo mismo en Madrid que en una capital extremeña, y que la factura de la luz tampoco entiende de rentas medias.
Francia, Marruecos y Noruega: la comparación que descoloca
Según otro participante, a 90 kilómetros de la frontera francesa el SMI ronda los
1.500 euros, de modo que el recorrido español parece amplio. La comparación hacia abajo incomoda más:
Marruecos tiene un SMI de 276 euros y, se argumenta, nadie ha convertido el país en una potencia por eso. En el extremo opuesto, otro forero recordaba Noruega en 2016 con el salario más bajo en 2.200 euros y la comida en torno a 1.000. El poder adquisitivo, viene a decirse, no depende del número en nómina sino de lo que cuesta vivir.
Sobre esta base, algunos usan la referencia francesa como argumento para subir y otros para advertir de que igualar cifras sin igualar precios es un ejercicio de ilusionismo.
Los empleos que desaparecen antes de que llegue la subida
El efecto menos vistoso aparece en los márgenes. En hostelería, un participante cuenta locales que retiran mesas o recortan horarios porque el coste por empleado deja de compensar, y en comunidades de vecinos otro relata que se ha prescindido de un conserje para cuadrar la cuota mensual. También se avisa de un corrimiento hacia el pago en negro, más por comodidad administrativa que por vocación.
Ninguna de esas afirmaciones puede generalizarse con los datos disponibles. Todas describen, según quienes las cuentan, por dónde respira el mercado cuando el suelo sube más rápido que la caja.
Qué pasará con el SMI cuando se forme Gobierno
Con el SMI en 1.080 euros y la referencia francesa en 1.500, no hay fecha para el acuerdo: la patronal espera a que se despeje la investidura y en el foro se hacen apuestas, como la de un participante que pronostica 1.150 euros. Todo lo demás es, por ahora, especulación.