Los certificados de Grabat eran un test y la patente no existe
La presentación del 4 de febrero deja paso a la arqueología. En los once días siguientes, el hilo deja de discutir sobre intenciones y se pone a mirar papeles. Y los papeles hablan. Un forero escribe a la
Oficina Europea de Patentes preguntando por el número que Grabat hizo público. La respuesta cae como una losa: ese número no existe como patente y, si pretende ser un número de solicitud, tampoco es correcto. La misma semana, otra aportación remata el cuadro: la primera página del supuesto certificado del TÜV. Es un informe de ensayo. Y en la cabecera aparece
Arbin Instruments, el fabricante del banco de pruebas, no Grabat.
Qué se ha sabido
Empiezan a salir documentos. El 5 de febrero, un forero suelta dos números: test
21242733-001, pedido
3158541-030. No corresponden a ningún certificado. Es una orden de test. La Oficina Europea de Patentes contesta lo mismo sobre el número que la empresa hizo público: no existe, ni como patente ni como solicitud.
Del informe del TÜV se conocen los detalles.
23 pilas de botón de 2 centímetros y
2 prismáticas de 10x7. Entregadas en septiembre, probadas durante mes y medio, devueltas íntegras en noviembre. Nada sobre ciclos. En el original en alemán solo pone que es un test.
Aparece traducido el anuncio del Shanghai Stock Exchange. Chint pone
18 millones de euros por el 10%. Y dos sociedades más, AYXIM SL y WESTFIELD COMUNICACION SL, se reparten alrededor del
33% junto a Graphenano. Un enlace al portal
sohu chino sirve para cruzarlo. En el mismo documento, las acciones de la china bajan.
Las cifras se mueven. De
1.000 km a 800 a 600 de autonomía. De
1.000 Wh/kg a 497. Los ciclos:
8.000, luego 2.400, luego 400. El porquero de Agamenón lo resume con retranca: que en marzo saldrán a la venta las primeras baterías, y que no sabe si es sangre fría o que van en serio.
La lista de características que un forero reproduce al principio del tramo trae de todo: 2,3 voltios, descarga a 100 C, un 60% de carga tras un cortocircuito, vida útil cuatro veces la del litio. Ninguna lleva fuente. Y la primera vez que aparece un dato de ciclos —400 sin pérdida de capacidad— va citando al TÜV en la misma frase, pero sin decir que el TÜV certifique ese dato.
En paralelo, la prensa. El Confidencial publica un artículo crítico. La Verdad abre con una entrevista donde el responsable de la empresa dice que lo mejor del grafeno es lo que no pueden contar. TVE y la SER dan la noticia. El telediario del 8 habla de
1.000 millones de euros de inversión y
7.000 empleos. Un forero recuerda que el ICEX recomendaba invertir en Graphenano el año anterior.
Aparece la letra pequeña de la empresa:
4 empleados,
3.001 euros de capital. Se descubre que Martín Martínez fue consejero de BFS, la del biodiésel de algas. Y se encuentra que Graphenano ha cobrado
328.000 euros de fondos europeos mientras aseguraba que no recibía ayudas públicas.
Un
de la empresa, con el responsable contando los inicios, circula por el hilo y se convierte en material de coña. También se ríen de un cartel con las especificaciones en inglés donde aparece grafeno escrito con o, el plomo ácido como acid plumbum y las unidades mezcladas.
Dónde está la bronca
Se parte en dos frentes.
El primero: un participante contra el resto. Sostiene que las cifras cambian porque eso es lo normal en un producto que sale del laboratorio, y que la empresa no tiene por qué dar explicaciones a un foro. Le contestan que precisamente por eso: mientras no haya producto, cada cambio de dato es un retroceso. Otro participante resume la postura contraria: las cosas no basta solo con desearlas para que se hagan realidad.
El segundo: el papel del certificado. Una parte sostiene que un informe de test no es una certificación, y que en la cabecera aparezca Arbin Instruments lo deja claro. Se pone el ejemplo del sistema E-Cat y sus validaciones, o el de otros inventos que nunca salieron. Otra parte responde que eso no significa que los datos sean falsos, sino que la empresa comunica fatal.
Hay un tercer choque, más corto, sobre el tono. Cuando alguien empieza a buscar en la vida personal de los responsables, un forero corta: caer en detalles personales no parece prudente ni educado.
Y una broma que hace carrera: que la entrevista del periódico se titule lo que no pueden contar recuerda al eslogan de una marca de detergente.
Qué cambia respecto a antes
Se da por superado el debate sobre si la presentación de Madrid fue convincente o no. El nuevo terreno son los papeles: patentes, certificados, cuentas y, de propina, los negocios anteriores de los responsables. La predicción que se cumplió es la de Nico: la web y la presentación no daban un solo dato sobre ciclos y, cuando aparece, cambia tres veces en una semana.
La conexión con la empresa del biodiésel de algas entra como asunto nuevo y no se va a ir. Alguien pregunta si el presidente de Graphenano fue consejero de aquella sociedad y la respuesta que se pega es un registro mercantil.
Y un cálculo que echa otro forero: en 2013 se fabricaron unos 500 millones de pilas del formato 18650 en el mundo; la empresa dice que va a empezar con
80 millones al año.