Un forero afirma que la cesta de la compra subirá un 30%
Hay una cifra que se repite en los lineales y en los surtidores: el 30%. Es el porcentaje de subida que un usuario del foro atribuye al encarecimiento de la
alimentación por el gasóleo y los fertilizantes, y es también el número que muchos compradores ya dan por hecho. El detonante que se señala no es un capricho del distribuidor, sino la combinación de gasóleo, fertilizantes y fletes marítimos que arrastra el coste de producir y mover cualquier producto. La discusión de fondo es otra: si esa subida es inevitable o si alguien está aprovechando la coyuntura para engordar márgenes.
El gasóleo y los fertilizantes como origen del encarecimiento
El primer eslabón es el combustible. Un forero calcula que un camión que antes repostaba por 40 euros ahora lo hace por 80, y que ese sobrecoste se reparte entre los 40.000 kilos de mercancía que transporta. La cuenta no es lineal, pero el resultado que se defiende es el mismo: cada producto que llega a la tienda incorpora un extra que antes no existía. El segundo eslabón son los fertilizantes. La mayoría se fabrican con nitrógeno, que necesita gas natural, y buena parte de su producción sale de Arabia Saudí a través del estrecho de Ormuz. Las alternativas, como las potasas, también dependen del azufre y de las mismas rutas marítimas.
Hay un detalle que agrava el problema: los fertilizantes deben aplicarse cuando la planta está en crecimiento. Para el cereal del hemisferio norte, eso significa marzo y abril. Después ya no se puede, o se puede pero es contraproducente. Si el agricultor no tiene el insumo a tiempo, la cosecha se resiente, y lo que se resiente la cosecha se paga en el lineal meses después.
El transporte internacional avisa de que las tarifas se van a duplicar
Quien mueve la mercancía lo dice sin rodeos. Las compañías de transporte internacional por carretera, tanto de frío como de caja, están intentando contener sus tarifas, pero cada vez les resulta más difícil. La previsión que manejan es que en cualquier momento tengan que duplicar los precios, y ese incremento acabará repercutiendo en el consumidor final. Todo, en algún punto, pasa por un camión.
El argumento se extiende al transporte marítimo. Un mercante que carga 400.000 toneladas de productos no ve incrementado su coste por producto en la misma proporción que un camión de 40.000 kilos, pero el flete también sube. La discusión sobre si el traslado del sobrecoste es proporcional o abusivo sigue abierta.
La sequía y el fin del dinero barato
A los costes energéticos y logísticos se suma un factor que no se arregla con un decreto: la sequía. Lleva años mermando la producción agrícola y encareciendo el producto final. El tomate a siete euros no es especulación del distribuidor, sostienen algunos análisis, sino el coste real de producirlo con gasóleo caro, fertilizantes por las nubes y agua escasa.
El otro ingrediente es financiero. Durante años, la fiesta se pagó con deuda barata: dinero regalado del BCE, ERTE y fondos Next Generation. Eso tapaba el coste real de las cosas. Ahora toca pagar la fiesta, con intereses. La inflación no es una burbuja, es el ajuste de precios que antes se disimulaba con liquidez.
Quién paga la factura y quién se beneficia
La pregunta que recorre los pasillos es quién asume el golpe. Una parte del análisis sostiene que el consumidor final es el eslabón más débil y el que acabará pagando la subida. Otra corriente señala que las grandes superficies tienen margen para absorber parte del incremento y que no lo hacen. Y una tercera apunta a que el problema no es Roig, sino la política energética y fiscal que ha encarecido la factura eléctrica y los carburantes.
El debate sobre si conviene intervenir los precios o dejar que el mercado ajuste sigue sin resolverse. Lo que sí está claro es que la cesta de la compra ya no se llena como antes, y que el 30% que se menciona en las conversaciones no es una cifra abstracta: es lo que muchos hogares están notando en cada ticket.
¿Es el 30% una previsión realista o una forma de preparar al personal para lo que viene?