El IBEX pasa de 9.000 a 15.000 puntos con la banca como único motor
El
IBEX 35 pasó de tener a un forero esperando el pánico en los 8.800 puntos a instalarse en los 15.000, con objetivos de 17.000 sobre la mesa. Un recorrido que dejó por el camino un reguero de pronósticos fallidos. La explicación que da uno de los participantes es también la más incómoda:
el selectivo sube porque los bancos pesan mucho y están todos arriba, no porque la economía real acompañe.
El punto de partida eran dos posiciones muy concretas:
Cellnex Telecom, por su condición de presunto monopolio de antenas al estilo de Red Eléctrica, y
Mapfre, comprada por culpa del dividendo. Con los años, el índice ha cambiado de nivel sin que nadie acierte a explicar cuándo.
De los 9.000 a los 15.000: los niveles que marcaron el ciclo
El rastro de cifras es elocuente. Se auguraba una caída hasta los 9.100 puntos, la pérdida de los 9.000, un pánico final hacia los 8.800 y un rebote hasta los 10.100. Después llegaron los máximos de cinco años, con el índice rozando los
10.000 puntos, un nivel al que, se recordaba, no llegaba ni antes de la etapa del covid. Y de ahí al tramo final, ya en 15.000 y con quien hablaba de 17.000 sin sonrojarse.
Ese recorrido tiene su reverso. Hay quien sostiene que algún día pinchará y volveremos a los 6.500-7.000 puntos, que no es más que la constatación de que nadie sabe dónde está el techo. Y la advertencia de otro participante: el IBEX, cuando cae, es como una criptomoneda.
Cellnex y la tesis del monopolio de antenas
La tesis original era sencilla:
¿quién le hace sombra a Cellnex en España en el negocio de antenas? Nadie. De ahí la comparación directa con Red Eléctrica, un monopolio de facto que sirve para aparcar dinero, cobrar dividendos y no arruinarse, aunque tampoco para forrarse. La duda estaba en el precio: la acción superaba los 40 euros y había dudas sobre si estaba inflada.
Encima está el pasivo.
La deuda de Cellnex rondaba los 8.600 millones, y con la compra de torres en el Reino Unido y Alemania iba a más. El argumento de fondo: la financiación ya no va a ser la que fue, tendrá un coste mayor. Conviene fijarse en ese detalle, aunque en el selectivo español la deuda sea más norma que excepción.
Red Eléctrica, Mapfre y el refugio del dividendo
Frente al vértigo de las torres, la vieja receta defensiva: Red Eléctrica como valor refugio puro —ni te forras ni te arruinas, pero aparcas la pasta mejor que en un depósito de banco tradicional—, Mapfre por dividendo y ACS con su opción de cobrar en acciones. La cartera de dividendos tiene su propia lógica: si el índice baja, se amplía posición. Lo que no se hace es vender.
El contrapunto llegó con BBVA. Quien la pillara en los tiempos del desplome pandémico
habrá multiplicado por siete. La prima de riesgo hundida y la banca en subida libre completan un cuadro que a más de uno le trae recuerdos incómodos de 2009.
¿Por qué sube el IBEX si la industria se muere?
La explicación que dan varios participantes: el índice no mide la economía, mide el peso de sus mayores valores. Los bancos empujan y la industria se apaga, y ese desequilibrio explica que los máximos del IBEX convivan con un tejido productivo que no va a ninguna parte. El diagnóstico de uno de los participantes, sin adornos, cabe en una frase: para la banca, un ciclo espléndido; para el resto, nefasto.
La tentación contraria también tiene argumento. Hay quien recuerda que todo parece anunciar un desplome —y más de uno ya ha planteado venderlo todo y aparcarlo a un 2%— y quien responde que nada impide que siga subiendo durante un par de años. Youtubers estadounidenses recomendando indexarse al selectivo español son, en ese sentido, el termómetro perfecto.
Inditex, IAG y el arte de pillarlo a tiempo
Hay dos formas de jugar a esto. La primera, la de esperar a Inditex en los
18 euros con la escopeta cargada; el cambio en la cúpula y la guerra de Ucrania aceleraron la corrección, y nadie descarta que se pierda ese nivel. La segunda, la de los valores que se mueven en banda: IAG oscilando entre 1,50 y 1,70 euros, con una deuda importante y una regla clara —entrar, esperar el beneficio, salir—, y un verano con todo abierto que podría llevarla a los 2 euros.
Son dos maneras de entender el mismo mercado: esperar el precio de entrada o cazar el movimiento. Ambas exigen algo que el índice no regala. Se llama timing.
Con la banca empujando y la industria en la lona, la pregunta ya no es si el IBEX puede visitar los 17.000 puntos. Es qué ocurre el día que los bancos dejen de subir, y si entonces alguien recordará a tiempo que este índice cae como una cripto.