El SP 500 sube un 45% desde el suelo que nadie vio
En octubre de 2022, con el SP 500 por debajo de los 3.800 puntos y el Nasdaq en zona de pánico, un mensaje sentenció: «A partir de ahora la bolsa empezará a subir. Esta es la última subida de tipos agresiva de la FED, y el rally que vamos a ver de octubre a diciembre va a ser apoteósico». Tres años y medio después, el índice cotiza cerca de los 5.500 puntos y el hilo que abrió esa predicción acumula un
+45% de revalorización. La pregunta ya no es si acertó, sino cuántos se quedaron fuera esperando una caída que nunca llegó.
El pronóstico que nadie quiso firmar
El arranque del debate fue una mezcla de escepticismo y burla. «Te falta un par de ‘muy’ para que me lo crea», respondió uno. «De tanto anunciar suelos alguno acabará acertando», ironizó otro. La desconfianza tenía fundamento: durante meses, voces como la de un participante que sostenía que «hicimos techo en 2018 y queda mucho que caer» o que advertía de que «no veremos los 10.000 en Nasdaq ni los 3.000 en SP» marcaron el tono dominante. El consenso era bajista. El mercado, testarudo, hizo lo contrario.
La evolución del hilo es un manual de psicología inversora. En los primeros compases, los mensajes más repetidos hablaban de «trampa», de «rebote del gato muerto» y de mantener liquidez. Un participante lo resumió con sorna: «El primer euro que lo gane otro». Otro directamente anunció que no entraría «hasta los 3.200». Ese umbral nunca se alcanzó. El SP 500 fue escalando mientras los profetas de la corrección esperaban un desplome que les diera la razón.
¿Cuándo se confirmó el cambio de ciclo?
El punto de inflexión llegó cuando los indicadores dejaron de discutirse y empezaron a mirarse. Un análisis del foro lo explicó sin paños calientes: «El timing the market es coger y decir, señores, los indicadores se han dado la vuelta, soy consciente de que la bolsa ya lo ha descontado y asumo». La tesis no era adivinar el suelo al milímetro, sino detectar el fin del mercado bajista y subirse «a la ola del nuevo ciclo económico de 10 años». Quien lo hizo, se ahorró «toda la volatilidad y la bajada a los infiernos».
Los datos respaldaron esa lectura. El SP 500 pasó de los 3.800 a los 5.000 puntos, luego a los 5.319,70 y finalmente a los 5.537. Cada hito desmontaba un argumento bajista. «En cualquier caso, nos encontramos mucho más cerca de máximos históricos que de los 3.000 puntos que pronosticaban algunos», resumió un participante cuando el índice ya había dejado atrás todas las resistencias. La euforia se instaló: «Estamos despegando y no se espera a nadie», «la fiesta sigue».
El cálculo que desmonta el mito del DCA
Uno de los pasajes más ácidos del hilo ataca la estrategia de comprar siempre, pase lo que pase. «Ni equivocándote de suelo por cuatro o seis meses te ahorras toda la volatilidad y la bajada a los infiernos», sostiene un análisis que defiende el timing activo frente al DCA. El argumento es que los defensores de promediar a la baja «confunden a los que no son de su cuerda intentando hacer creer que estamos buscando el suelo calculado al milímetro de milímetro». No es eso. Es identificar el giro con indicadores y asumir que el mercado ya lo ha descontado.
La brecha entre ambas estrategias se mide en puntos porcentuales. Quien entró en los 3.800 acumula un 45% de ganancia. Quien esperó en liquidez a que el SP 500 cayera a los 3.000 —nivel que algunos daban por hecho— sigue esperando. El coste de oportunidad de ese error de timing es, en palabras de un participante, «brutal».
Las voces que aún piden prudencia
No todos se han rendido. Hay quien mantiene que «veremos una bajada más dolorosa, no han arreglado nada, solo están amortiguando el golpe». Otro apunta que «todavía queda fiesta hasta marzo y la próxima subida de
tipos de interés». Y un tercero, más escéptico con la euforia, advierte: «Se está acercando el momento de vender, amigos, pronto estaremos en máximos». La discusión sobre si esto es una burbuja o el inicio de un ciclo largo sigue viva.
El argumento más sólido de los alcistas no es técnico, sino estadístico. «En 2020 hubo una corrección de las anómalamente históricas. En 2022 hubo un mercado bajista, en duración y magnitud, en la media histórica. Nos hemos recuperado, como era previsible, y el ciclo largo sigue siendo alcista. Lo normal y estadísticamente más probable sería un SP en 10.000 en 2030». Frente a eso, la advertencia de que el PER del SP está en 27 y que eso «no dice nada, por mucho que insistan muchos en que sí».
La lección para el inversor que llega tarde
El hilo deja una moraleja incómoda: esperar el suelo perfecto es una forma de no invertir nunca. Mientras unos debatían si el SP 500 tocaría los 3.000, el índice subía un 40%. «Merece la pena estar fuera esperando ese 10% de caída cuando entre medias ha habido una subida de un 40%?», pregunta un participante. La respuesta, a la vista de los datos, parece obvia.
¿Y ahora qué? Con el SP 500 coqueteando con los 6.000 puntos y el Nasdaq en máximos, la pregunta ya no es cuándo corregirá, sino cuánto tiempo más puede sostener este ritmo sin una pausa. Los que se quedaron fuera siguen esperando. Los que entraron, miran el gráfico y sonríen.