El asunto OVNI llega al Congreso: «Al 100% no son naves humanas», según Burchett
¿Qué se puede contar ante el Congreso de EE.UU. sobre los ovnis? Una audiencia sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP), retransmitida en directo desde las 10:00, hora de la costa este, ha colocado el fenómeno ovni en el centro de la agenda de Washington. Comparecen tres testigos:
Ryan Graves, director ejecutivo de Americans for Safe Aerospace; el comandante retirado de la Armada
David Fravor; y
David Grusch, exrepresentante del Departamento de
Defensa ante la UAP Task Force. Lo que se ha puesto encima de la mesa no es folclore de platillos volantes: son naves supuestamente recuperadas, un encubrimiento estatal y advertencias sobre intenciones hostiles. La sesión arranca, además, con las declaraciones de apertura de los testigos distribuidas de antemano.
Quién es David Grusch y qué declara sobre las naves recuperadas
Grusch trabajó
14 años en la inteligencia de la Fuerza Aérea antes de recalar en el grupo de trabajo sobre UAP del Pentágono. Su tesis no admite término medio: el Gobierno de EE.UU. posee aparatos de origen no humano, «
intactos y parcialmente intactos». Añade que los alienígenas podrían venir de dimensiones superiores y que algunos artefactos alcanzarían
el tamaño de un campo de fútbol. Sostiene, igualmente, que en más de una ocasión esas entidades han mostrado intenciones malévolas. En su comparecencia, según relatan quienes la siguieron, se habría llegado a afirmar que se ha torturado a personas para silenciar información sobre estos asuntos, y que no puede hablar en público de los asesinatos. Todo ello, por ahora, sin una sola prueba material exhibida ante la cámara.
¿Qué dice Tim Burchett sobre el encubrimiento ovni en EE.UU.?
El congresista republicano por Tennessee Tim Burchett está convencido de que existe un encubrimiento del asunto ovni. Asegura que los vídeos y el material que se le han presentado estos días apuntan a varios casos en los que «al 100%» no son naves humanas. Las describe como aparatos que «desafían todos nuestros conocimientos sobre la física», capaces de viajar a velocidades muy elevadas sin dejar rastro de calor. De ahí al dramatismo hay un paso: según su versión, podrían convertir a los humanos «en carbonilla» si así lo desearan. El detalle llamativo es que un legislador en ejercicio formule estas cosas con la cámara encendida.
Los pilotos, la esfera con cubo y el 5% de avistamientos
Del testimonio de los pilotos salen los elementos más concretos. Uno describe un objeto que parece
un cubo gris dentro de una esfera transparente. Otro apunta que los avistamientos registrados apenas representan el
5% de los que se producen. Entre las conclusiones que se han ido desgranando figuran que no existe capacidad de defensa frente a estos objetos, que parecen probar las capacidades del ejército y que muestran un interés especial por la tecnología nuclear militar. También se ha hablado de operarios heridos durante tareas de ingeniería inversa con materiales recuperados y de la existencia de un acuerdo para evitar que el asunto derive en una guerra nuclear. El catálogo completo de afirmaciones, leído seguido y sin anestesia, impresiona bastante más que cada punto por separado.
La tesis del montaje: estado de excepción y ley marcial
Una parte del análisis sostiene que todo esto es una operación psicológica de manual. El argumento: el fenómeno se reflota ahora para construir un escenario de invasión extraterrestre que permita aplicar los estados previstos en la Constitución o, directamente, la ley marcial en EE.UU. En esa misma línea circula la sospecha de un «
Blue Beam» concertado: un gran espectáculo coordinado desde varios países. El escéptico de turno pone el dedo en la llaga técnica: hay telescopios capaces de distinguir una piedra de 20 centímetros en Marte y, en cambio, los vídeos de ovnis siguen llegando en infrarrojo borroso. Y remata otro: si de verdad fueran a revelar algo serio, lo haría el Gobierno o las Fuerzas Armadas, no una comisión del Congreso.
La NASA y el informe que llega en agosto
Al margen de la audiencia, la NASA mantiene su propio calendario. Un comité de expertos entregará
en agosto un informe destinado a aclarar las dudas sobre un supuesto aumento de actividad extraterrestre. Hay quien anticipa que el documento no contendrá ninguna revelación. El ruido institucional, en todo caso, se multiplica. El director de la NASA, Bill Nelson, se reunió el pasado
27 de julio con el presidente argentino Alberto Fernández en la Casa Rosada para afianzar la cooperación espacial «pacífica conjunta». Y mientras unos preparan el primer contacto, otros preparan el comunicado que dirá que no hay nada.
¿Por qué ahora? Es la pregunta que sobrevuela cada comparecencia, cada informe y cada cubo gris dentro de una esfera. Si al final resulta que todo eran satélites, borrones de infrarrojo y un comité que no encuentra nada, habrá que pedir disculpas a los platillos volantes por el mal rato.