Cuatro coches calcinados en un parking de A Coruña
Un incendio en la planta -2 del aparcamiento subterráneo de Ronda de Outeiro, en A Coruña, ha calcinado cuatro vehículos: tres ardieron por completo y uno de forma parcial. El fuego se inició sobre las once de la noche y quedó extinguido pasadas las tres de la madrugada. No se registraron heridos y el 112 confirmó que la extinción se prolongó durante varias horas. Los bomberos seguían en la zona para el refrigerado y el aparcamiento, de
500 plazas, permanecía cerrado por acumulación de gases.
¿Por qué se tarda cuatro horas en dar por extinguido un fuego de garaje?
El desfase entre las cuatro horas que median entre el inicio del fuego y su extinción y la presencia de dotaciones durante toda la noche es el eje del desacuerdo. Hay quien sostiene que apagar y enfriar coches de combustión no lleva tanto tiempo y que una demora así apunta a una batería ardiendo, porque la reacción en cadena de las celdas solo se agota cuando se agota sola, y eso son horas.
Frente a esa lectura se alza un argumento elemental: un sótano -2 con 500 plazas exige ventilación y refrigeración posteriores, y eso no se mide en minutos. La
ventilación no es apagar: es evacuar humo para poder entrar. El propio relato oficial fija la extinción pasadas las tres de la madrugada, mientras que quienes siguieron el operativo hablan de bomberos trabajando hasta el mediodía siguiente y de un parque de bomberos que quedó al mínimo de dotación. Ninguna de las dos versiones está cerrada.
¿Qué se sabe de la causa del incendio?
La policía científica se encontraba en el segundo piso subterráneo recabando pruebas de lo ocurrido. Eso es todo lo que hay con respaldo: un origen sin determinar. La hipótesis del vehículo eléctrico circula por analogía con otros sucesos, no por un informe. Y el contraargumento técnico también existe: un eléctrico incorpora igualmente radiador y evaporador para el aire acondicionado, de forma que el tamaño de un radiador visto en una foto no distingue un motor térmico de uno eléctrico ni de un híbrido.
Hay quien añade un detalle doméstico: un coche de gasolina o diésel, se argumenta, puede desconectarse con un cortacorriente que no llega a diez euros. Es una afirmación que se lanza en la conversación sin verificación sobre este caso concreto.
Por qué las temperaturas del garaje importan cuando hay humo
La discusión derivó a cifras de resistencia al calor. Hay quien sostiene que los extractores de los garajes aguantan por normativa
400 ºC durante dos horas y van conectados con manguera ignífuga de 800 ºC, y quien apunta que el acero y el cemento se funden a 1.500 ºC y que una manta térmica en zona abierta llega a 480 ºC. Con esos márgenes, se argumenta, la clave no es el material del vehículo sino cuánto tiempo puede extraerse el humo.
Garaje comunitario: contadores, pólizas y juntas de vecinos
El impacto económico aparece por otro lado. Varias comunidades ya cuentan con coches eléctricos cargando en el garaje, cada uno con su contador individual. Sobre esa base se dibujan dos efectos: la revisión de las primas de los aparcamientos y de las comunidades con garaje, y la dificultad de asegurar un vehículo en un recinto compartido. La consecuencia práctica, se apunta, es que la responsabilidad acaba recayendo en la póliza colectiva.
El punto donde el análisis se atasca
Queda un aparcamiento cerrado, cuatro coches perdidos y una investigación en marcha. La causa del fuego sigue sin confirmar, y hasta que haya informe no hay forma de saber si fue un motor eléctrico, un térmico o nada que ver con ninguno. Todo lo demás —horas de refrigerado, gases acumulados, pólizas que suben— son consecuencias que ya están sobre la mesa, y que seguirán ahí cuando se aclare el origen.