Inquilinos podrán hacer obras sin permiso del casero: ¿el principio del fin del alquiler?
La nueva Ley de Alquileres que prepara el Gobierno permitirá a los inquilinos realizar obras de habitabilidad sin consentimiento del propietario y descontarlas de las mensualidades. Una medida que, en teoría, pretende agilizar las reparaciones urgentes, pero que en la práctica amenaza con tensar aún más el mercado de arrendamiento.
¿Reparar o reformar? La fina línea de la habitabilidad
El texto aprobado especifica que solo se podrán ejecutar obras necesarias para garantizar la habitabilidad del inmueble: goteras, averías en calefacción, problemas estructurales. El inquilino debe notificar al casero y presentar un presupuesto; si en 15 días no hay respuesta, puede encargar la obra y descontarla del alquiler. Sin embargo, los críticos alertan de que el concepto de habitabilidad es difuso. "Cambiar las ventanas por unas de PVC con RPT, las más caras que haya, total paga otro", ironiza un análisis que circula en redes.
Menos oferta, más precio: la previsible reacción del mercado
La mayoría de los pequeños propietarios ya está anunciando que retirará sus pisos del alquiler. "No se alquila más, se vende y listo", resume un sentir generalizado. En zonas tensionadas como Madrid o Barcelona, la oferta de alquiler se ha reducido notablemente en los últimos años. Con esta nueva vuelta de tuerca, muchos inversores particulares optarán por vender o mantener la vivienda vacía antes que arriesgarse a una reforma no consentida. El paradójico resultado: menos pisos en alquiler y precios aún más altos.
La ley no ha entrado aún en vigor, pero el debate ya ha calentado el ambiente. Mientras unos acusan al Gobierno de populismo, otros señalan que la medida es necesaria para combatir la dejadez de ciertos caseros. Lo cierto es que el mercado del alquiler en España se asfixia entre la hiperregulación y la desconfianza mutua.
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