Debate por un mensaje sobre inmigrantes y Ucrania
El periodista Jordi Évole ha generado una tormenta en redes sociales tras un mensaje en el que, según sus críticos, plantea que los inmigrantes que ya realizan trabajos que los autóctonos rechazan —recogida de frutas, cuidado de mayores— sean también los que vayan al frente en una hipotética intervención europea en Ucrania. La discusión, que acumula 138 respuestas, mezcla ironía, acusaciones de racismo y un debate de fondo sobre el papel de la inmigración en la defensa europea.
El contexto: una Europa que se rearma y necesita manos
El detonante es un tuit de Évole en el que ironiza sobre la negociación entre Junts y PSOE, pero el debate derivó hacia otro asunto: la decisión de la UE de invertir 800.000 millones de euros en gasto militar ante el giro de Estados Unidos, que deja de ser el protector tradicional. En ese escenario, se argumenta que Europa necesitará «manos» para una guerra. Y ahí entra la pregunta incómoda: si los inmigrantes ya hacen los trabajos que los españoles no quieren, ¿por qué no iban a ser ellos los que vayan al frente?
La mayoría de las respuestas rechazan de plano esa idea. Se sostiene que los inmigrantes no van a luchar por un país que no sienten como propio y que, ante un conflicto real, harían las maletas. «No es irónico, evidentemente él NO va a ir. O vas tú o va el recién llegado», resume un participante. Otros señalan que la izquierda que se dice defensora de los inmigrantes los trata en realidad como «esclavos» a los que sacar rendimiento.
Las críticas: paternalismo y doble rasero
Una corriente mayoritaria en la discusión acusa a Évole de paternalismo. Se argumenta que la izquierda woke considera a los inmigrantes «personas de un grado inferior» a las que hay que guiar y de las que se puede disponer. «Los consideran imbéciles que no saben defenderse por sí mismos», señala un mensaje. La acusación se extiende al PSOE, al que se atribuye un plan para «blanquear» el envío de inmigrantes a la guerra mientras se les prometen paguitas.
También hay quien ve en el mensaje de Évole una muestra de que la izquierda se ha vuelto belicista. «Ahora la izmierda se ha vuelto belicista», resume otro. Y se recuerda que ya en el conflicto de Ucrania se vio a personas negras intentando subir a trenes para huir, lo que se usa como prueba de que no se quedarían a combatir.
El trasfondo: ¿quién lucha por Europa?
El debate deriva hacia cuestiones más amplias: la identidad europea, la inmigración y la defensa. Algunos plantean que si se confía a los inmigrantes la recogida de fresas o el cuidado de niños, también se les podría confiar la defensa. Otros replican que eso es una fantasía: «Los marroquíes vienen aquí para no hacer la mili, no van a ir a luchar por Europa». Se menciona incluso la posibilidad de que se pasen al bando ruso.
La discusión también toca la hipocresía de ciertos discursos. Se critica que la izquierda que apoya acuerdos con Junts —que incluyen competencias fronterizas para Cataluña— luego se escandalice por propuestas como la de Évole. «Mientras, en la otra orilla, PP y Vox competían por el exabrupto más exagerado», ironiza el mensaje inicial.
Conclusión: un debate sin resolver
No hay consenso. Unos ven en el mensaje de Évole una provocación irónica; otros, una muestra del racismo paternalista de la izquierda. Lo que queda claro es que la cuestión de quién debe luchar por Europa en un escenario de rearme masivo está lejos de resolverse. Y que, como dice un participante, «al final, siempre acaban en trabajos que los de aquí no queremos hacer».