Falsa bandera por defecto: el hilo deja el dron y busca autor
El dron ruso sigue sin nombre ni destino, y en esta tanda el hilo ya casi no habla de él. Lo que se discute es quién lo va a lanzar en realidad. La respuesta más repetida entre los
40 mensajes del día: alguien de casa, para colgarle el muñeco a Moscú. «Falsabandera today», resume uno. Otro lo firma con
«Huele a falsa bandera desde aquí». Y entre medias, un vídeo de YouTube pegado sin más comentario, que abre y cierra el tramo según a quien le toque:
Qué se ha sabido
Poco material nuevo y mucho reciclado. pamplinero abre la jornada con una previsión:
«que van a por España ni cotiza», dice, y añade que la idea sería probar el sistema de respuesta español,
«que viene a ser ninguno». Pide, medio en broma, un sobre lacrado del CNI al ministerio.
dragon33 mete el freno con la frase más corta del tramo:
«No se Rick, parece falso». euriborfree apunta al artículo y no al dron:
«otro articulo lleno de inventos, el uso de la palabra "podría" los delatan». Para él, un texto que solo habla de lo que podría pasar es especulación pura.
POLLITA trae la cifra del día sin salirse del asunto: si no nos enteramos de
80.000 personas en la frontera,
«nos vamos a dar cuenta de un dron de 1,5 mt». OxHxKx se queda en la logística:
«Muchas gasolina o mucha battery tienen que tener esos drones». Arturo Bloqueduro pone el precedente que otros repiten: las advertencias parecidas a lo del Nord Stream, dice, no deberían tomarse a la ligera. Carajote remata con otra hipótesis:
«Me tragaría mas un ataque ruso sobre marruecos». Trastadas s.a. recuerda que Putin veraneaba en Altea y sostiene que, si algo pasa, serán drones ucranianos y la culpa acabará en el Kremlin.
Dónde está la bronca
La pelea ya no es por el blanco. Es por el aviso. Una parte del hilo sostiene que quien avisa está evitando el ataque.
«¿Quizá porque avisar de ello los DISUADE de hacerlo?», plantea uno, y acusa a media página de repetir el guion del Kremlin. La respuesta llega desde el otro lado: si el aviso fuera una cortina, sobra el aviso. Pancuronio lo zanja con un latinajo:
«Excusatio non petita...».
Segundo frente: la autoría. Furymundo lo escribe en dos líneas. La CIA atacará a España con drones, estilo
11M, para que los españoles culpen a Rusia. venturk y butricio lo reducen a etiqueta. Típico Catalán Agarrao da el porcentaje:
«Si cae un dron en Barcelona o Madric, dad por 100% que ha sido un ataque de falsa bandera». 4motion añade el precedente histórico que le sale. Y Skorzeny mueve el punto de origen:
«Los drones va a venir desde marruecos y le van a echar la culpa a rusia».
Tercer frente, el de los que no entran. Juan Trueno pregunta lo obvio —
«¿Y por qué iban a hacer tal cosa?»— y añade que quienes alertan de bulos son los mismos que ahora difunden este. circodelia2 se ríe de la hipótesis entera. h2o ras la despacha en cuatro palabras:
«No caera esa breva». Baltasar G thang dice que él se preocupará cuando el dron haga algo concreto en una ciudad; hasta entonces, paso. Eltwa Tson suelta una lista irónica de supuestos males que la página atribuye a Moscú y termina ofreciéndose para alistarse. aron01 le contesta con Marruecos de fondo y con la CIA como fuente. JoseII se queda con lo práctico: si los drones atacan los bares, la gente se subleva.
Y luego está el tramo que no discute nada. Lo que se hace ahí son chistes sobre dónde se lanzan los drones: desde un barco, desde un ático, desde la casa de alguien, desde el Congreso o desde donde haga falta. Gothaus se ríe de la propia coreografía —
«Ejjj queeeee... Los van a traer en barco»—. Discrepante Libre dice que lamenta que no apunten a según qué edificios. Dos mensajes desean daño a Madrid sin más argumento. No hay debate ahí, hay desahogo.
Qué cambia respecto a antes
El sospechoso se desplaza otra vez, y esta vez hacia dentro. En la entrega anterior el foco era Marruecos y una red de influencia. Ahora el grueso del hilo apunta al propio aviso: si existe, es para preparar el terreno. Eso convierte cualquier futura explosión en falsa bandera por defecto, sin necesidad de pruebas. Lo dejó escrito uno de los participantes: los atentados de falsa bandera, dice,
«evidentemente llegarán».
La otra novedad es el orden. Antes se discutía si Rusia puede abrir un segundo frente. Ahora se da por hecho que el ataque será de alguien de casa y la única pregunta es cuándo y dónde. Hay quien sube el listón de la ironía: Magufillo se ríe de la manía del foro con el Kremlin, y Thomas Robert Malthus pregunta si alguien ha mirado debajo de la cama, que igual hay rusos ahí.
Lo del fondo —gas, refinerías, la factura— hoy no aparece. Ni una línea. El tramo es de autoría, de sospecha y de chiste. El dron sigue volando en el aire.