La cúpula de la Guardia Civil, contra las cuerdas por el «caso cloacas»
La Audiencia Nacional ultima la imputación de la directora de la
Guardia Civil, Mercedes González, y del teniente general Manuel Llamas, segundo jefe del cuerpo, por su papel en el conocido como «caso cloacas». El juez Santiago Pedraz los citará en las próximas semanas para investigar las presiones que habrían ejercido sobre la Unidad Central Operativa (UCO) para interferir en las pesquisas.
Presión sobre la UCO y acusación fiscal
La maniobra no queda ahí. La Fiscalía también ha presentado una acusación por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la Justicia. Esto sitúa a ambos mandos en una posición jurídica delicada, con posibles consecuencias penales que podrían incluir inhabilitación para cargo público.
Un escándalo que erosiona la confianza
El caso cloacas, que salpica a la máxima cúpula del instituto armado, llega en un momento de máxima tensión política. La imagen de una Guardia Civil utilizada para fines partidistas es el centro del debate. Mientras el juez avanza, el silencio desde el Ministerio del Interior y Moncloa es significativo. El dato que descoloca: la Fiscalía no solo respalda la tesis del juez, sino que va más allá al añadir obstrucción a la Justicia, un cargo que suele reservarse para casos de alta corrupción.