Las franquicias están pensadas para hacer negocio exprimiendo al franquiciado. Por otra parte, si de verdad tienes espíritu emprendedor no le veo sentido alguno a pagar un pastón a unos tipos que te ponen un luminoso , te decoran el local y te dicen que puedes hacer y qué no en tu negocio.
Eso vale dinero, pero no es fórmula infalible.
Montar un negocio es imaginar que habrá una demanda suficiente como para que las cuentas salgan bien. Pero ese supuesto éxito...está en tu imaginación, hasta que no arrancas no lo sabes.
Tendrás que tomar mil decisiones. Dónde está el local, la estética, el personal, qué tapas pones, costes, márgenes, etc etc.
En ese punto es donde suelen fracasar la mayor parte de estos negocios. O bien es algo tan básico que es una zona donde no habría demanda para ningún tipo de bar de tapas (vamos, que no hay forma humana...), o porque mientras coges algo de fama, pruebas qué le gusta o no a la gente, buscas equilibrar gastos, etc, pues ya te has fundido toda la pasta que tenías y sigues estando en negativo.
Lo más dolido que tienes de un negocio es que cuando levantas la persiana, tienes cero clientes. Si necesitas (pongamos...) 1.000, hasta que no llegues a esa cifra estarás en negativo.
La franquicia, a cambio de pasta, te da todo eso hecho. Un nombre reconocible, una estructura, una estética, y unos productos muy testeados, con el producto definido, los proveedores seleccionados, etc etc.
El problema es que, si te va bien, tu ganancia será menor, tanto por sus royalties, como por las limitaciones que vas a tener para hacerlo crecer.
Pero me jugaría algo a que el porcentaje de supervivencia de una franquicia de este tipo multiplica bastante al de otro negocio similar que no fuera franquicia. Al arrancar, tener imagen de marca y todo predefinido te ayuda enormemente en esa carrera hasta llegar a los clientes que necesitas para mantenerte.
Ahora bien, muchas veces el problema es que quien coge una franquicia no ha estudiado demasiado bien el modelo. No lo monta en una zona adecuada, personal adecuado, local pequeño que se llena enseguida, etc etc.
Y que, por supuesto, la franquicia es un martillo pilón. Te da lo que te da, pero no te va a ayudar cuando las cosas vayan mal...