Macron propone tropas para Ucrania y Polonia y Chequia le rechazan
La propuesta de Emmanuel Macron de enviar tropas occidentales a Ucrania, planteada en una cumbre extraordinaria en París, ha durado menos que un caramelo en la puerta de un colegio.
Polonia y la República Checa se han desmarcado públicamente de la idea, y Hungría y Eslovaquia ya habían dicho que no. El presidente francés intentó un órdago y se ha quedado en evidencia:
«Manu ha intentado un órdago y se ha quedado en farol», resume un forista.
El órdago de Macron y el rechazo inmediato de los socios
El anuncio de Macron no era una ocurrencia aislada. Según el material, el presidente francés lleva tiempo intentando reposicionar a
Francia como líder del apoyo militar a Ucrania, pero su iniciativa ha chocado con la realidad de una OTAN que no quiere escalar.
Bloomberg recogía las declaraciones de los líderes de Polonia y la República Checa oponiéndose a enviar tropas, y desde el flanco oriental el rechazo es aún más explícito.
«Orban tampoco... Fico ya dijo que tampoco», se apunta en el análisis.
La razón de fondo no es misteriosa:
Rusia es una potencia nuclear y cualquier despliegue bajo bandera OTAN sería una declaración de guerra.
«Es IMPOSIBLE que la OTAN mande tropas a Ucrania de manera abierta y bajo bandera OTAN», sostiene un forista que subraya el riesgo de escalada nuclear. El cálculo es simple: nadie quiere asumir el coste político de una guerra directa con Moscú.
El ejército ruso, la doctrina FAB y el desgaste ucraniano
Más allá del ruido político, el frente sigue moviéndose. Hay quien sostiene que
Ucrania está en clara retirada, sin munición, con la moral por los suelos y sin carne que añadir a la trituradora. La caída de Avdeevka y el avance ruso hacia Pokrovsk han cambiado el tono de la conversación, según un forista: ya no se discute si Ucrania puede ganar, sino cuánto terreno puede perder.
En ese contexto, la doctrina rusa de
FAB (bombas de caída libre) está resultando devastadora según los análisis de los participantes.
«Rusia utiliza la doctrina FAB para limpiar el terreno y arrasar con infantería y lo que pille por delante», se señala. El ejército ruso, lejos de la imagen de torpeza inicial, ha demostrado capacidad de adaptación y una superioridad artillera que Ucrania no puede compensar, según estos análisis.
¿Por qué Francia se ha quedado sola en su propuesta?
La soledad de Macron tiene explicación según algunos foristas. Francia está enmierdada en África, tratando de mantener su influencia en el Sahel frente al avance de
Wagner, el grupo paramilitar ruso.
«Quien le está tocando los huevos es Wagner», se apunta. La propuesta de tropas en Ucrania sería una forma de presionar a Moscú en un tablero donde París está perdiendo terreno.
Pero el plan tiene un problema de credibilidad. Hay quien sostiene que
Macron está políticamente debilitado, con dos telediarios de vida política según los análisis más duros.
«Maricron está muerto políticamente, de ahí su sed de sangre», se comenta. Un líder en horas bajas no puede liderar una coalición militar, según esta opinión.
El factor Trump y el futuro del apoyo occidental
La sombra de
Donald Trump planea sobre toda la discusión. Su posible regreso a la Casa Blanca introduce una variable que nadie controla: si Estados Unidos reduce su apoyo a Ucrania, Europa tendría que asumir un coste que hoy no está dispuesta a pagar.
«Y viene Trump. Se puede liar una buena», se advierte.
La pregunta de fondo es incómoda:
¿por qué importa tanto Ucrania a Europa? «Ni nos va ni nos viene, pero estos emperrados», se cuestiona. La respuesta oficial habla de soberanía y orden internacional, pero el cálculo real pasa por el miedo a que una derrota ucraniana legitime futuras aventuras rusas, según los análisis.
El cálculo de la carne humana y el rechazo a morir en el frente
El argumento más repetido contra el envío de tropas no es estratégico, sino humano.
Una cosa es mandar a ucranianos a criar malvas y otra muy distinta es que mueran soldados de la OTAN, que tienen familia, votan y tienen memoria de elefante, según un forista.
«Es una guerra de devastación donde la única forma es poner carne humana», se reconoce, pero esa carne no está dispuesta a ponerse.
La juventud occidental, tras décadas de desmovilización y cambios culturales, no está por la labor de servir de carne de cañón, según esta opinión.
«Si eso que se pase por el festival de Eurovisión o por el desfile del Orgullo y pida voluntarios a ver cuántos se apuntan», se ironiza. El rechazo a morir en un frente que nadie siente propio recorre todo el análisis de los participantes.
Con estos mimbres, la propuesta de Macron parece condenada al olvido. Pero la guerra sigue, y la pregunta que nadie responde es qué pasará cuando Ucrania se quede sin hombres y sin munición. ¿Estará Europa dispuesta a mirar para otro lado o alguien volverá a agitar el espantajo de las tropas?