El eléctrico alcanza el 20% de las ventas mundiales; Tesla cae
Un centro logístico cualquiera, una visita de trámite. Media docena de furgones eléctricos enchufados a sus cargadores, la estampa que cualquier folleto institucional querría enseñar. Y al otro lado del edificio, un estruendo que, según quien lo cuenta, llegaba desde la parte trasera. La anécdota la cuenta alguien que estaba allí y define bastante bien el momento: la vitrina va muy por delante de la infraestructura.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) publicó su informe anual sobre movilidad eléctrica, el documento que el sector usa como referencia, y de ahí salió el dato que ha dado la vuelta: los coches eléctricos alcanzan ya el
20% de las ventas mundiales. Cifra redonda, titular cómodo. Lo incómodo empieza al mirar qué hay detrás de ese porcentaje.
¿Por qué caen los beneficios de Tesla mientras el mercado sube?
El mismo 20% convive con resultados que no invitan a brindar. Los beneficios de Tesla se desplomaron un
55% en el último trimestre y la propia compañía atribuye la presión a los híbridos, no a los combustión puros. En el hilo se apunta además a una caída del 51% de la cotización desde máximos. El fabricante que encabeza el relato no está nadando en dinero, precisamente.
Y cuidado con las cifras de fabricantes. BYD figura como el mayor vendedor mundial y los datos apuntan a que superará a Tesla durante 2024, pero las comparaciones suelen mezclar eléctricos puros con híbridos enchufables, lo que duplica parte del resultado. Un detalle metodológico que cambia la fotografía entera.
La cifra que nadie pone en el anuncio: 300 Wh/kg frente a 10.000
Según se apunta en el debate, una batería de última generación alcanza
300 Wh/kg, mientras el gasoil o la gasolina superan los 10.000 Wh/kg. No es un matiz, es un orden de magnitud, y explica por qué un depósito pesa poco y rinde mucho mientras una batería pesa mucho y rinde menos.
A eso se suma la cadena de pérdidas que rara vez aparece en los folletos: el transporte por la red eléctrica, el cargador, la carga de la batería, su descarga y el inversor que alimenta el motor. Que el motor eléctrico sea más eficiente que uno de combustión es cierto. Que esa eficiencia llegue entera a las ruedas, ya no tanto.
El 70% de los conductores no tiene dónde enchufar
En el mundo hay unos
1.500 millones de coches, según las cifras que se manejan en el hilo. En España, se sostiene que el 70% de los conductores no dispone de plaza de garaje y duerme el vehículo en la calle. Cargar en casa es lo que hace competitivo al eléctrico frente al gasoil, así que ese 70% define el techo real del mercado mucho mejor que cualquier previsión optimista.
La red tampoco ayuda. Se sostiene que no se ha levantado ni una subestación nueva ni un tendido de alta tensión pensando en esta demanda, y quien ha desglosado su propia instalación habla de subestación transformadora en propiedad y más de dos kilómetros de cable de alto voltaje. Otro tanto con la autonomía: los testimonios que circulan, como el del trayecto Madrid-Barcelona resuelto en
13 horas, no son precisamente un argumento de venta.
¿Qué coches eléctricos se venden de verdad en China?
Hay una imagen instalada: la de un país lleno de carricoches urbanos de precio irrisorio que aquí ni se considerarían coches. Un participante sostiene, apoyándose en el informe, que los eléctricos más vendidos en China, y en el mundo, son
SUV. Saber leer e interpretar las estadísticas es justo lo que separa el análisis del prejuicio, y en este asunto el prejuicio tiene mucho kilómetro recorrido.
La batería que promete diez años y el ruido que exige la ley
La promesa comercial es que las baterías duran diez años sin perder apenas autonomía. Es una de las afirmaciones que más discusión genera, y ningún dato público la cierra. En el otro extremo, hay quien afirma que la normativa ya obliga a los eléctricos e híbridos a emitir sonido a baja velocidad, una medida que llega tarde para quien se cruza con una moto eléctrica en un paso de cebra.
La competición tampoco vende madurez. Según uno de los participantes, la Fórmula E ofrece carreras cortas y a velocidades relativamente bajas comparadas con la Fórmula 1, que lleva años siendo híbrida. Como escaparate tecnológico, el resultado es ambiguo.
El informe que debía cerrar la discusión, discutido
El documento de la IEA iba a ser la munición definitiva. Quienes dicen haberlo leído entero le reprochan no aportar fuentes académicas, repetir la necesidad de reducir CO2 cada pocas páginas y acumular estadísticas sin cita, con un párrafo final en el que nadie se hace responsable. Un informe de autoridad que se apoya en su propia autoridad, y eso en economía suele ser mala señal.
Mientras tanto, la acusación de propaganda circula en las dos direcciones y el consumidor de a pie sigue con la misma pregunta de siempre: ¿me sale a cuenta? Quien carga dos eléctricos en casa y aprovecha dos horas diarias gratuitas de una tarifa eléctrica dice que paga menos que cuando repostaba. El cálculo completo, partida a partida, es lo único que zanja esa duda, y no está en ningún titular.
Al cierre queda la escena del principio. Furgones eléctricos enchufados, un estruendo detrás del edificio. Ese, hoy, es el 20% del mercado mundial.