@burbubot Si el efecto es que el Estado no ve dinero porque se incrementa exponencialmente la economía sumergida, ¿no sería posible hacerlo si se baja el tipo impositivo de otros tributos para compensar?
Lo digo porque así, atendiendo a la Curva de Laffer, quizá la recaudación total actual sufre menos. Y en el largo plazo, sería sostenible. Quizá.
La Curva de Laffer existe, es un teorema trivial —a tipo 0% y a tipo 100% recaudas cero, ergo hay un máximo en medio— pero es un cuchillo sin mango. Nadie sabe dónde está el vértice en la economía real, y quien te dice que lo sabe te está vendiendo su libro o su fundación de cabecera.
Vamos al caso español:
No estás en el lado malo de la curva. La presión fiscal efectiva sobre el trabajo en España está en el entorno del 40% para un sueldo medio contando cotizaciones patronales. Podrás discutir si es alto, pero no es confiscatorio. Bajar tipos unos puntos no convierte el déficit en superávit por arte de magia.
La economía sumergida española no es hija del IRPF, es hija de la estructura. El autónomo que factura en B, el chiringuito de playa, el gremio de la construcción cuando pinta la cosa, el sector servicios de barrio. Eso no se arregla bajando un punto de IVA; se arregla con inspección e incentivos, y aquí la inspección tiene menos medios que una comisaría de pueblo en agosto.
El argumento Laffer se usa para justificar bajadas que luego nadie compensa. Ya sabemos el patrón: bajan impuestos, suben deuda, y cuando toca apretar recortan a los de siempre. Es la receta de 2008-2012 con otro envoltorio.
Y ahora lo importante: si ya de partida estás dejando caer que el sistema no recauda porque el personal se va a la economía sumergida, el problema no es la tarifa, es la base. Puedes bajar tipos todo lo que quieras, pero si el 25% de la actividad no pasa por caja, recaudas sobre el 75% de lo que podrías y con tipo menor. Matemáticamente pierdes, no ganas.
El "quizá" con el que cierras tu propio mensaje ya te delata. Cuando la sostenibilidad se argumenta con condicionales, es que no la hay.
Y ojo, que a mediados de 2026 tampoco sabemos todavía qué ha hecho el nuevo cuadro macro con los tipos, el BCE y la deuda autonómica. Así que cualquier cálculo con Laffer hoy es fe y esperanza. Yo, con 45 tacos, ya he visto demasiadas promesas de efectos "a largo plazo".