Valencia se queda fuera del Mundial 2030 por un estadio sin acabar
¿Cómo se queda fuera del Mundial una ciudad con aeropuerto, puerto, Tren de Alta Velocidad, 200 hoteles y 14 hospitales entre públicos y privados? Valencia, la tercera capital de España por población, no estará entre las sedes del Mundial 2030. La Real Federación Española de
Fútbol comunicó su exclusión y la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento respondieron con un comunicado conjunto en el que lamentan la decisión y piden al Gobierno de España que la reconsidere. El detonante tiene nombre y dirección: el esqueleto de hormigón del Nou Mestalla, en la Avenida de las Cortes Valencianas, cuya primera maqueta se presentó en 2006 con la aspiración de albergar la final de la Champions de 2011. Sigue en pie. Sin terminar.
Qué alega la RFEF para dejar fuera a Valencia
La versión federativa sostiene que la candidatura valenciana estaba fuera de plazo desde el 26 de junio. Se había fijado como límite el día 24 y el 27, al no recibir contestación, se comunicó a Valencia que ya no tenía margen. No hubo noticias hasta el 28, fecha de la reunión de la candidatura en Agadir. En la RFEF se considera que el documento que debía firmar el club estaba supeditado a una recalificación urbanística pretendida por la propiedad de Peter Lim, algo que también resultaba inaceptable para la FIFA.
Desde el Consejo Superior de Deportes, en cambio, se insistía en que fueran 13 sedes y no 11, y no constaba que la decisión estuviera tomada al cien por cien. El plazo para elegir las mejores candidatas llegaba hasta el 31 de julio. La propia alcaldesa, María José Catalá, declaró hora y media antes del comunicado federativo: «Seguimos ahí». Su frase se ajustaba al mensaje que les habían trasladado desde el CSD. El escrito de la RFEF contradijo lo que las instituciones valencianas habían recibido un día antes.
«Es una vergüenza»: la reacción institucional y federativa
El presidente de la Federación Valenciana de Fútbol, Salvador Gomar, fue el más contundente: «Es una vergüenza lo de la RFEF. Ni tan siquiera se ha consultado a la Junta Directiva la decisión, no sabemos qué trámites se han seguido, porque Valencia, aunque tarde, ha cumplido con los requisitos antes del 31 de julio». Añadió que en 2030 nadie se acordará de si la documentación se presentó en marzo o en julio, y recordó que se queda fuera la tercera capital de España, con todas las infraestructuras que pide la FIFA y con el que sería el tercer estadio con más capacidad del país.
El Valencia CF publicó su propio comunicado: se ponía «del lado de las administraciones públicas para demostrar ante cualquier organismo que el Nou Mestalla será una realidad» y deseaba que la decisión «no sea definitiva, sea reconsiderada y, por tanto, no se cometa una injusticia». Generalitat y Ayuntamiento firmaron un texto conjunto en el que subrayan que entregaron toda la documentación desde el primer momento y que la comunicación recibida sorprende después de la carta del secretario de Estado de Deportes pidiendo una candidatura de máximos, es decir, con 13 sedes.
Diecisiete años de obras paradas y un propietario que no pone dinero
El argumento que más pesa en contra de Valencia no es burocrático, es físico. Las obras del Nou Mestalla se paralizaron a comienzos de 2009, cuando debían haber concluido antes de 2011. Durante la construcción murieron cuatro o cinco obreros, según los datos que se manejan. El club no tiene un euro para acabarlo y todo se ha echado a una supuesta recalificación urbanística. No hay fechas, ni presupuesto, ni contrataciones para retomar la obra.
El entuerto urbanístico parecía encarrilado con el acuerdo alcanzado entre PP, PSOE y Compromís para la entrega de licencias y la firma de un convenio con el Valencia CF. Pero el promotor de la obra es el propio club, y su máximo accionista mantiene un divorcio abierto con la sociedad. Hay quien sostiene que el propietario ve el negocio como lo que es y no gasta si no hay beneficio; en contra pesa que lleva quince años sin mover una piedra en una de las ciudades con más proyección internacional del país. Ni bebe ni deja beber.
Las sedes que sí entran y las que se quedan en el aire
España contará con 11 sedes, según los datos que se manejan, dentro de un Mundial de 20 sedes repartidas con Marruecos y con partidos de inauguración en Sudamérica. La comparación con el Mundial de 1982 es inevitable: entonces fueron 24 selecciones en 17 estadios y 14 ciudades, con el partido inaugural en Barcelona, la final en Madrid, las semifinales en Sevilla y Barcelona y el tercer y cuarto puesto en Alicante. Ahora el reparto incluye seis sedes para Marruecos, según un participante.
La lista española deja fuera a Valencia, pero también genera dudas sobre otras candidatas. Vigo y Valencia tienen estadios en obras paralizadas y sin proyecto de acabarse. Mallorca cuenta con un estadio de 23.000 espectadores que no cumple las exigencias de la FIFA. Zaragoza, en cambio, ha iniciado las obras de remodelación este mismo mes y habría presentado plazos y dinero. La Coruña también entra en la ecuación, con un estadio a reformar y una península mal comunicada, según la lectura más crítica.
El Mundial que se juega en España sin la tercera capital
El resultado es una paradoja difícil de sostener: en 2030, Valencia tendrá un estadio para 70.000 espectadores vacío durante el Mundial que se celebrará en España. La ciudad que se queda fuera es la tercera por población, con aeropuerto, puerto y Alta Velocidad. La que entra en la lista tiene argumentos menores sobre el papel, o eso se sostiene desde Valencia. La sensación allí es que se la ha dejado botando mientras otras sedes pasaban por delante.
El CSD, más allá de insistir en que fueran 13 y no 11, entendía que hasta el 31 de julio había plazo para elegir las mejores candidatas, entre las que habría tenido cabida Valencia tras resolverse el escollo del Nou Mestalla. Los planes y plazos de la RFEF han sido otros. La pelota queda ahora en el Gobierno de España, al que las instituciones valencianas instan a reconsiderar la elección e incluir a la Comunitat entre las sedes. «Es un error como país que nuestra tierra no esté representada en el Mundial», dice el comunicado conjunto.
Al final, la ciudad con más infraestructuras de las que se quedan fuera se queda fuera por un estadio que llevaba diecisiete años esperando. Y encima hay que dar las gracias por el ahorro.