Nabila Mounib, diputada del Partido Socialista de Marruecos, ha afirmado que su país sabe cuándo va a negociar con España la entrega de Ceuta y Melilla. La declaración llega un día después de que el ministro de Exteriores marroquí se pronunciara sobre una visita.
La frase la firma Nabila Mounib, diputada del Partido Socialista de Marruecos, y no es una frase cualquiera. «Sabemos cuándo vamos a negociar con España la entrega de Ceuta y Melilla», sostiene. La publicación que la recoge la presenta como una declaración grave, y el marco temporal importa: llega un día después de que el ministro de Exteriores de Marruecos se refiriera a una visita.
Qué se dijo y en qué contexto
El contenido es breve y contundente. Mounib no habla de diálogo, de cooperación ni de estatuto. Habla de entrega, y sitúa el cuándo como algo que Marruecos ya tiene calculado. No ofrece fecha, ni lugar, ni formato de negociación. Tampoco aclara si se trata de una posición oficial o de una opinión propia dentro de su partido.
El detalle del calendario es lo que enciende la mecha. La declaración se produce un día después de que el ministro de Exteriores de Marruecos se pronunciara sobre la visita de una autoridad española. Ese encadenamiento sugiere que, en Rabat, el asunto de las dos ciudades autónomas no se trata como un tema cerrado.
Por qué Ceuta y Melilla no son un asunto cualquiera
Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas desde 1995, con Estatuto de Autonomía propio. Marruecos las ha reclamado de forma intermitente, y España no las considera objeto de negociación. Esa discrepancia de fondo no se resuelve con una frase, pero una frase así la reactiva.
El valor de la declaración no está en su novedad, sino en quién la dice y cuándo. Una diputada de un partido socialista marroquí, no un portavoz del Gobierno, coloca la palabra entrega en el aire. Eso obliga a preguntarse si es una posición personal, un globo sonda o algo más.
Lo que no dice la declaración
No hay fecha, no hay condiciones, no hay confirmación oficial. La frase no especifica si la negociación sería bilateral, en qué foro ni con qué contrapartidas. Tampoco consta que el Gobierno de España haya respondido a estas palabras ni que Marruecos las haya asumido como posición de Estado.
Conviene separar el ruido del dato. Lo verificable es esto: una diputada marroquí ha dicho que su país sabe cuándo negociará la entrega de Ceuta y Melilla, y lo ha dicho un día después de que su ministro de Exteriores hablara de una visita. Todo lo demás, por ahora, es interpretación.