El mito de la mujer canaria: de 'top' a tópico sin datos
No existe un ranking oficial de belleza autonómica. Aun así, pocas afirmaciones generan tanta seguridad como la que sitúa a las mujeres canarias en lo más alto de un imaginario español que no se sostiene en ninguna estadística. La idea lleva tiempo circulando por conversaciones digitales y se ha convertido en un cliché de manual: carácter abierto, trato cercano y un atractivo que, según quien hable, sería difícil de encontrar en el resto del país.
Lo interesante del lugar común no es lo que dice de Canarias, sino lo que revela sobre quien lo repite. En las discusiones recientes en internet, el supuesto elogio a las mujeres canarias convive sin problema con comentarios que las reducen a su físico o que las contraponen con las de otras comunidades. El resultado es un estereotipo de doble filo: halaga y encasilla a la vez.
Canarias juega malas pasadas al observador. La imagen turística impone un carácter asociado al sol, el gofio y la papa, que nada tiene que ver con la diversidad real de una población acostumbrada a ser etiquetada por una postal. Hay quien defiende que la cercanía isleña es un rasgo cultural, y quien sostiene que el cliché es, simplemente, una excusa para mirar sin ver.
La última vuelta de tuerca del tópico llega con las comparaciones: algunos análisis improvisados sitúan a las venezolanas por encima, otros reivindican a las gallegas. Que la conversación se articule en torno a una competición de físicos dice poco de Canarias y mucho de cómo se sigue hablando de las mujeres.
Con estos ingredientes, el mito de la mujer canaria 'top' se sostiene por pura inercia. Pero queda una pregunta: si el dato no existe y la fotografía real es más compleja, ¿por qué seguimos necesitando ganadoras?