Laboral: Las mutuas, el ariete de la patronal para reducir los costes de las bajas laborales

Las mutuas, el ariete de la patronal para reducir los costes de las bajas laborales
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La patronal de las mutuas reclama que estas puedan dar el alta a trabajadores de baja por enfermedad común, una potestad que hoy solo tiene el médico de cabecera de la Seguridad Social. Los sindicatos lo rechazan: dicen que las mutuas son organizaciones de empresarios y que darles esa capacidad pondría la salud de los trabajadores en manos de quien paga la factura.

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La patronal de las mutuas reclama que estas puedan dar el alta a trabajadores de baja por enfermedad común, una potestad que hoy solo tiene el médico de cabecera de la Seguridad Social. Los sindicatos lo rechazan: dicen que las mutuas son organizaciones de empresarios y que darles esa capacidad pondría la salud de los trabajadores en manos de quien paga la factura.

Hay una pelea abierta en España sobre quién decide cuándo un trabajador está en condiciones de volver a su puesto. Hoy, si alguien se rompe un brazo en el trabajo, el médico de la mutua puede darle el alta. Si se lo rompe jugando al fútbol el fin de semana, esa misma lesión la gestiona el médico de cabecera de la Seguridad Social y la mutua apenas puede controlar y seguir el proceso. La Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), que agrupa a las 18 mutuas colaboradoras con la Seguridad Social que operan en el país, quiere acabar con esa asimetría y poder dar altas también en las bajas por contingencias comunes, las que no tienen relación con el puesto de trabajo.

La propuesta ha dejado de ser una reivindicación sectorial para convertirse en bandera política. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, asumió hace unas semanas que las mutuas puedan dar altas a los trabajadores de baja y que no sea solo el médico de cabecera de la Seguridad Social quien lo haga. La patronal española, la CEOE, lleva tiempo empujando en esa dirección. Y los sindicatos han respondido con una contrapropuesta que suena a cambio de modelo: recuperar la titularidad pública de las mutuas.

Qué son las mutuas y de dónde sale su dinero

Las mutuas nacieron en 1900 para proteger del accidente de trabajo y de la enfermedad profesional, y también tocaban aspectos de prevención de riesgos laborales. Desde 1996 participan además en la gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes. No lo hicieron gratis: aquel traspaso de competencias se cerró a cambio de una rebaja en las cotizaciones sociales a las empresas. Con los años, distintos Gobiernos les han ido atribuyendo más prestaciones: el riesgo durante el embarazo y durante la lactancia natural en 2007, el cese de actividad de los trabajadores autónomos en 2010 y el cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave en 2011.

Sus ingresos provienen de recursos públicos, de cotizaciones aportadas por empresarios y trabajadores. Son organizaciones sin ánimo de lucro y, por tanto, no pueden repartir beneficios entre sus asociados. Pero su gobierno es privado. En sus juntas directivas solo hay empresarios, y sus comités de dirección están elegidos por empresarios. Esa es la grieta por la que se cuela todo el conflicto: prestan un servicio público con una gestión que no lo es.

El secretario confederal de Salud Laboral de CCOO, Mariano Sanz, lo resume con una imagen que se ha repetido en el debate: «Las mutuas son organizaciones de empresarios. ¿Al final vamos a dejar que una organización de empresarios dé las altas? Eso sería como poner a los zorros a cuidar de las gallinas». La homóloga de Sanz en UGT, Patricia Ruiz, va en la misma línea y pide «recuperar la titular pública» de las 18 mutuas colaboradoras para evitar el conflicto de intereses que, a su juicio, genera ese modelo mixto.

El coste de las bajas: 33.280 millones en 2025

La patronal de las mutuas cifra el coste directo de las bajas en 33.280 millones de euros en 2025. De esa cantidad, según el cálculo de AMAT, las empresas pagaron 16.116 millones y la Seguridad Social, 17.164 millones. La asimetría no es casual: la ley obliga a la empresa a pagar la nómina del cuarto al decimoquinto día de baja, y la Seguridad Social se hace cargo a partir del decimosexto. Un 66% de las bajas por contingencias comunes dura menos de esos quince días, según los datos que maneja CCOO.

Ahí está, para los sindicatos, la verdadera motivación de todo el movimiento. No se trataría tanto de agilizar recuperaciones como de trasladar a otro la decisión de cuándo termina la baja, con el ahorro que eso supone para quien paga los primeros días. De media, 56,22 trabajadores de cada mil estaban de baja por contingencias comunes cada día a finales del segundo trimestre de 2026. Las bajas han aumentado, admiten los sindicatos, pero sitúan el fraude por debajo del 5% y rechazan la sospecha generalizada que, a su juicio, instala la patronal.

AMAT se queja justo de lo contrario. Sostiene que las bajas por contingencias comunes «se han disparado» y que en ellas las mutuas no pueden realizar «prácticamente actuación alguna, más allá del control y seguimiento». La asociación reivindica su experiencia en accidentes de trabajo para pedir esa capacidad de dar altas, y asegura que, de media, la salud del trabajador se recupera 34 días antes cuando esa misma patología la trata la mutua que cuando la tratan los servicios públicos de salud. Es un dato de parte, defendido por la propia patronal de las mutuas, no una estadística oficial independiente.

La pregunta que lanza AMAT para justificar su petición es la del brazo roto: «¿Por qué un médico de una mutua puede dar un alta a un trabajador cuando ha tenido una incapacidad temporal diagnosticada con una fractura de brazo ocasionada en el trabajo, y no puede hacerlo cuando esa misma lesión se la ha producido jugando al futbol el fin de semana?».

Salud mental y listas de espera: el otro frente

Detrás del argumento de la eficacia hay, para los sindicatos, un cuestionamiento del trabajo de los médicos de la Seguridad Social. Sanz responde a la pregunta de AMAT señalando que la especialidad de las mutuas son los problemas óseo-musculo-esqueléticos, y que eso no se puede extrapolar a todo. «No es lo mismo una baja por torcerse una muñeca que ser diagnosticado con un cáncer o tener un problema de salud mental, que es la segunda causa de baja laboral en España», plantea. Su pregunta es cuántos psicólogos tienen las mutuas. UGT afina la cuenta: 16 psiquiatras y 70 psicólogos entre las 18 mutuas.

AMAT responde que las mutuas abordan esas patologías «ejerciendo las pocas facultades con las que cuentan» y sostiene que, si tuvieran la facultad de gestionar de forma integral los procesos de contingencia común diagnosticados como trastorno mental, se irían dimensionando «paulatinamente» según el volumen de demanda. La asociación aporta otro dato: la incidencia mensual de las bajas por salud mental por cada 1.000 trabajadores se ha disparado un 77,69% desde 2018 y casi un 294% entre los trabajadores de menos de 35 años.

Los sindicatos meten en la ecuación las listas de espera de la sanidad pública, que retrasan la cura de los trabajadores enfermos. Sanz apunta que la financiación de los sistemas públicos de sanidad está entre un 2% y un 5% por debajo de la media del entorno. Y Patricia Ruiz recuerda un acuerdo que se alcanzó a finales de 2024 entre los agentes sociales y la Seguridad Social para que las mutuas participaran en las bajas musculoesqueléticas y agilizaran tratamientos. El acuerdo se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pero, según Ruiz, no termina de despegar: después de casi dos años, solo cinco comunidades autónomas lo han suscrito y ninguna ha puesto en marcha una derivación de una baja traumatológica para que la recuperen en la mutua.

Los complementos de convenio, el siguiente campo de batalla

El malestar sindical no se agota en las mutuas. La patronal también presiona para eliminar los complementos que muchos convenios y sectores pagan al trabajador de baja para que no pierda salario. Feijóo se pronunció en julio en contra de los convenios que reconocen esos complementos, unas declaraciones que sorprendieron a los sindicatos. Patricia Ruiz sostiene que esas palabras demuestran «un desconocimiento total» de cómo actúa la ley en la negociación colectiva: «No se puede prohibir negociar en los convenios colectivos entre patronal y sindicatos esos complementos».

UGT se niega a reducir esos complementos porque, argumenta, penalizarían doblemente a la persona trabajadora enferma. La patronal catalana Foment del Treball ha propuesto cambiar la ley de la Seguridad Social para eliminarlos, algo que los sindicatos rechazan. Ruiz añade que está demostrado que en las empresas donde hay complementos salariales no hay un número mayor de bajas, sino todo lo contrario. Es una afirmación sindical, no un dato oficial.

El choque de fondo es quién asume el coste de que alguien no pueda trabajar. Las mutuas quieren más poder para decidir cuándo se vuelve. Los sindicatos quieren que ese poder no esté en manos de quienes representan a los empresarios. Y en medio, los médicos de la Seguridad Social y los trabajadores de baja. Cualquier cambio en este terreno afecta a derechos laborales y a prestaciones sanitarias, así que conviene mirar la letra pequeña de cada propuesta antes de darla por buena.

Datos clave
  • Las 18 mutuas colaboradoras con la Seguridad Social piden poder dar altas en bajas por contingencias comunes, no solo en accidentes laborales.
  • Las bajas tuvieron un coste directo de 33.280 millones de euros en 2025: 16.116 millones los pagaron las empresas y 17.164 millones la Seguridad Social, según AMAT.
  • El 66% de las bajas por contingencias comunes dura menos de quince días, el tramo en que la empresa paga la nómina.
  • UGT cifra en 16 psiquiatras y 70 psicólogos el personal de las 18 mutuas para atender bajas de salud mental.
  • El acuerdo de finales de 2024 para derivar bajas musculoesqueléticas a las mutuas solo lo han suscrito cinco comunidades autónomas.
Fuente: publico.es
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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Las mutuas, el ariete de la patronal para reducir los costes de las bajas laborales​

  • La Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo reclama, con la complicidad del PP, poder dar altas laborales. Los sindicatos proponen recuperar la titularidad pública de estas entidades.
  • "Las mutuas son organizaciones de empresarios. ¿Vamos a dejar que una organización de empresarios dé las altas? Eso sería poner a los astut a cuidar de las gallinas", explica Mariano Sanz (CCOO).

Hace ya tiempo que los empresarios mantienen una dura ofensiva contra las bajas laborales. La patronal demoniza a quienes no pueden trabajar por alguna incapacidad o enfermedad y se queja siempre que tiene ocasión de que las bajas —la patronal prefiere llamarlo "absentismo"— en España no dejan de aumentar. Deslizan permanentemente la sombra de la sospecha y aseguran que hay mucho embeleco en este asunto. El PP, con su presidente Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, se ha sumado sin ambages a este discurso tan agresivo. Hace un par de semanas, el líder del PP asumió plenamente la propuesta de que las 18 mutuas laborales colaboradoras con la Seguridad Social que hay en España puedan dar altas a los trabajadores que estén de baja y que ya no sea solo el médico de cabecera de la Seguridad Social.

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Desde la otra orilla, los sindicatos ven en esta propuesta una nueva vuelta de tuerca en esa campaña de demonización impulsada desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Los responsables de salud laboral de CCOO y UGT admiten que, efectivamente, las bajas laborales han aumentado en España, pero niegan las acusaciones de embeleco. Es más, ese embeleco lo sitúan por debajo del 5%. De media, 56,22 trabajadores de cada mil estaban de baja por contingencias comunes cada día a finales del segundo trimestre de 2026.

¿Qué estrategia se oculta detrás de la propuesta de dar a las mutuas la capacidad de dar altas? ¿Qué papel juegan las mutuas en este conflicto? ¿Quién las controla?

La patronal sostiene que un mayor poder para las mutuas al tener la capacidad de dar altas aliviará el problema de las bajas laborales. Aunque comparten la inquietud por su aumento, los sindicatos rechazan las presiones de los empresarios: creen que si las mutuas pudieran dar altas, la salud de los trabajadores se resentiría al tener que volver al trabajo sin estar del todo recuperados, al menos en algunas ocasiones.

En este punto es interesante explicar cómo funcionan las mutuas. Lo hace Mariano Sanz, secretario confederal de Salud Laboral del sindicato Comisiones Obreras (CCOO): "Las mutuas nacieron en el año 1900 para proteger del accidente de trabajo y de la enfermedad profesional; también tocaban aspectos de prevención de riesgos laborales. Desde 1996, las mutuas participan además en la gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes [las que no tienen su origen en el trabajo ni están relacionadas con la actividad profesional]. Pero no lo hicieron gratis, fue a cambio de una rebaja en las cotizaciones sociales a las empresas".

"Posteriormente, los distintos Gobiernos han utilizado las mutuas como una muletilla para privatizar prestaciones o al menos sacarlas de la Seguridad Social", apostilla Sanz. Entre esas prestaciones a las que se refiere, se incluyen las de riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural (2007), el cese de actividad de los trabajadores autónomos (2010) y la prestación de cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave (2011).

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Desde CCOO explican que los ingresos de las mutuas provienen "de recursos públicos, de cotizaciones aportadas por empresarios y trabajadores". También hay que señalar que las mutuas son organizaciones sin ánimo de lucro, y, por lo tanto, no pueden dar lugar a que sus asociados perciban beneficios. En cualquier caso, detrás de esta estrategia los sindicatos ven meros intereses económicos por parte de las empresas. Según cálculos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), la patronal de las mutuas laborales, las bajas tuvieron un coste directo de 33.280 millones de euros en 2025. De esa cantidad, las empresas pagaron 16.116 millones y la Seguridad Social, 17.164. "Hay que recordar que las mutuas son organizaciones de empresarios, en cuyas juntas directivas solo hay empresarios y sus comités de dirección están elegidos por empresarios. ¿Al final vamos a dejar que una organización de empresarios dé las altas? Eso sería como poner a los astut a cuidar de las gallinas", se explaya Sanz.

"¿Cuál es entonces el problema? Pues que los empresarios no quieren pagar las nóminas del cuarto al decimoquinto día de baja de un trabajador, que es a lo que les obliga ley. La Seguridad Social paga a partir del decimosensdecimo día. Y un 66% de las bajas por contingencias comunes duran menos de esos quince días", añade Sanz.

Patricia Ruiz, la homóloga de Sanz en UGT, también cree que lo que pretende la patronal es dejar de pagar las bajas y propone "recuperar la titular pública" de las 18 mutuas colaboradoras con la Seguridad Social para mejorar el sistema y evitar el conflicto de intereses que surge del hecho de que las mutuas presten un servicio público pero con una gestión privada.

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"Las mutuas tienen medios públicos, pero con gestión privada. Es un modelo muy antiguo. Las mutuas en este país no están por la labor de proteger la salud de las personas trabajadoras. Más bien están en la labor de hacer un rendimiento en sus cuentas de beneficios. Por eso, la UGT está radicalmente en contra de ampliar esa potestad para las mutuas, a no ser que se haga una reformulación de la ley de mutuas y realmente recuperemos el sentido público", ilustra la representante de UGT.

A preguntas de Público, la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), la patronal que reúne a todas ellas, se queja justo de lo contrario. "Las bajas por contingencias comunes se han disparado, pero en éstas las mutuas no pueden realizar prácticamente actuación alguna, más allá del control y seguimiento", explican desde su departamento de comunicación.

Reproches cruzados​

En este sentido, AMAT reivindica su experiencia, sobre todo en lo que atañe a los accidentes de trabajo, para poder dar altas: "La salud del trabajador, de media, se recupera 34 días antes que, cuando esa misma patología, es tratada por los servicios públicos de salud". Respecto a las llamadas bajas por contingencias comunes, las que no están vinculadas con el puesto de trabajo, AMAT también defiende esa capacidad para dar altas de las mutuas: "¿Por qué un médico de una mutua puede dar un alta a un trabajador cuando ha tenido una incapacidad temporal diagnosticada con una fractura de brazo ocasionada en el trabajo, y no puede hacerlo cuando esa misma lesión se la ha producido jugando al futbol el fin de semana?".

Detrás del discurso de la supuesta eficacia de las mutuas, ¿no está un cuestionamiento del trabajo de los médicos de la Seguridad Social? Mariano Sanz cree que sí y responde implícitamente a la pregunta que lanzan desde AMAT: "La especialidad de las mutuas son los problemas óseo-musculo-esqueléticos. Eso es de lo que más saben. No es lo mismo una baja por torcerse una muñeca que ser diagnosticado con un cáncer o tener un problema de salud mental, que es la segunda causa de baja laboral en España. ¿Qué saben las mutuas de temas oncológicos o de salud mental? ¿Cuántos psicólogos tienen las mutuas? Si preguntas, te reconocerán que ni dos docenas", analiza Sanz. Desde UGT afinan la cuenta: 16 psiquiatras y 70 psicólogos entre esas 18 mutuas.

"Las mutuas abordan estas patologías [de salud mental] igual que el resto de las enfermedades y accidentes no laborales, es decir, ejerciendo las pocas facultades con las que cuentan", responden, no sin cierta ironía, desde AMAT. Esta asociación se queja de que "la incidencia mensual de las bajas por salud mental por cada 1.000 trabajadores se ha disparado un 77,69% desde 2018 y casi un 294% entre los trabajadores de menos de 35 años. "Si las mutuas contaran con la facultad de poder realizar una gestión integral de estos procesos de contingencia común, diagnosticados como trastorno mental, al igual que han ido haciendo cuando se les ha ido atribuyendo la gestión de otras competencias, se irían dimensionando paulatinamente para prestar el correspondiente servicio en función del volumen de demanda", añaden las fuentes de AMAT.

Respecto de si se está menospreciando, en cierto sentido, a los médicos de la sanidad pública, AMAT niega la mayor y responde con un circunloquio para alabar la iniciativa privada: "Se trata de optimizar el aprovechamiento de recursos y técnicas de gestión propios de la esfera privada. La carga burocrática y el laberinto administrativo al que están sometidos los trabajadores en la asistencia sanitaria de las contingencias comunes y en la gestión de estos procesos, además de poder suponer el inicio indebido y el alargamiento innecesario de la duración de muchos de estos procesos, supone que se esté detrayendo recursos de la sanidad pública para una adecuada atención sanitaria del resto de ciudadanos. Los médicos de las mutuas son los mismos que los de los servicios públicos de salud. De ninguna manera es una forma de poner en cuestión el trabajo de los médicos de los servicios públicos de salud".

Mariano Sanz: "La financiación de nuestros sistemas públicos de sanidad están entre un 2% y un 5% más bajo que la media de nuestro entorno"

Los sindicatos reprochan a AMAT y por extensión a la CEOE que en sus planteamientos ignoran un hecho fundamental: el aumento de las listas de espera en la sanidad pública, lo que retrat la cura de los trabajadores enfermos. "La financiación de nuestros sistemas públicos de sanidad está entre un 2% y un 5% más bajo que la media de nuestro entorno", matiza Sanz.

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En este sentido, Patricia Ruiz evoca el acuerdo que se alcanzó a finales de 2024 entre los agentes sociales y la Seguridad Social para propiciar una mayor participación de las mutuas en las bajas musculoesqueléticas —las más comunes y primera causa de que los trabajadores no puedan acudir al trabajo— y agilizar los tratamientos. Pero este acuerdo, pese a ser publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), no termina de despegar, se lamenta Ruiz.

"Hay una herramienta fruto del diálogo social tripartito con la Seguridad Social con la que las mutuas pueden acelerar los procesos de recuperación de la salud a través de un acuerdo que supone adelantar las pruebas diagnósticas, quirúrgicas o rehabilitadoras de los trastornos musculo-esqueléticos. Las mutuas pueden, si realmente les interesa, recuperar la salud de las personas trabajadoras, para evitar esas largas listas de espera que hay en el servicio público de salud y que los trabajadores voluntariamente se puedan recuperar antes. Después de casi dos años, solo cinco comunidades autónomas han suscrito el acuerdo, pero ninguna ha puesto en marcha una derivación de una baja por causa traumatológica para que le recuperen en la mutua".

"Si quieren que las mutuas jueguen un papel, que las mutuas sean de la Seguridad Social, no colaboradoras, no de empresarios colaboradores con la Seguridad Social, que las mutuas sean de la Seguridad Social, que sus trabajadores también sean de la Seguridad Social. Porque si las mutuas son de los empresarios, entonces no pueden asumir funciones que son de todos", concluye Mariano Sanz.

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Los complementos por IT, el otro campo de batalla​

El malestar de los sindicatos no surge solo por el asunto de las mutuas. Los empresarios, con Feijóo detrás, también presionan para eliminar los complementos que en muchos convenios y sectores se paga al trabajador que está de baja para que no pierdan salario. El presidente del PP se pronunció el pasado mes de julio en contra de los convenios que reconocen esos complementos. Unas declaraciones que han sorprendido a los sindicatos.

"Esas palabras demuestran un desconocimiento total de cómo actúa la ley en la negociación colectiva. No se puede prohibir negociar en los convenios colectivos entre patronal y sindicatos esos complementos. En UGT no vamos a reducir esos complementos porque creemos que es penalizar doblemente a la persona trabajadora enferma. Feijóo no sabe, o no quiere saber", señala Patricia Ruiz en nombre de UGT.

"Es cierto que Foment del Treball, la patronal catalana, ha propuesto cambiar la ley de la Seguridad social para eliminar los complementos. Nosotros no lo vamos a permitir. Además, está demostrado que en las empresas donde hay complementos salariales no hay un número mayor de bajas, sino todo lo contrario", abunda la representante de UGT.

 

Las mutuas, el ariete de la patronal para reducir los costes de las bajas laborales​

  • La Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo reclama, con la complicidad del PP, poder dar altas laborales. Los sindicatos proponen recuperar la titularidad pública de estas entidades.
  • "Las mutuas son organizaciones de empresarios. ¿Vamos a dejar que una organización de empresarios dé las altas? Eso sería poner a los astut a cuidar de las gallinas", explica Mariano Sanz (CCOO).

Hace ya tiempo que los empresarios mantienen una dura ofensiva contra las bajas laborales. La patronal demoniza a quienes no pueden trabajar por alguna incapacidad o enfermedad y se queja siempre que tiene ocasión de que las bajas —la patronal prefiere llamarlo "absentismo"— en España no dejan de aumentar. Deslizan permanentemente la sombra de la sospecha y aseguran que hay mucho embeleco en este asunto. El PP, con su presidente Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, se ha sumado sin ambages a este discurso tan agresivo. Hace un par de semanas, el líder del PP asumió plenamente la propuesta de que las 18 mutuas laborales colaboradoras con la Seguridad Social que hay en España puedan dar altas a los trabajadores que estén de baja y que ya no sea solo el médico de cabecera de la Seguridad Social.

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Desde la otra orilla, los sindicatos ven en esta propuesta una nueva vuelta de tuerca en esa campaña de demonización impulsada desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Los responsables de salud laboral de CCOO y UGT admiten que, efectivamente, las bajas laborales han aumentado en España, pero niegan las acusaciones de embeleco. Es más, ese embeleco lo sitúan por debajo del 5%. De media, 56,22 trabajadores de cada mil estaban de baja por contingencias comunes cada día a finales del segundo trimestre de 2026.

¿Qué estrategia se oculta detrás de la propuesta de dar a las mutuas la capacidad de dar altas? ¿Qué papel juegan las mutuas en este conflicto? ¿Quién las controla?

La patronal sostiene que un mayor poder para las mutuas al tener la capacidad de dar altas aliviará el problema de las bajas laborales. Aunque comparten la inquietud por su aumento, los sindicatos rechazan las presiones de los empresarios: creen que si las mutuas pudieran dar altas, la salud de los trabajadores se resentiría al tener que volver al trabajo sin estar del todo recuperados, al menos en algunas ocasiones.

En este punto es interesante explicar cómo funcionan las mutuas. Lo hace Mariano Sanz, secretario confederal de Salud Laboral del sindicato Comisiones Obreras (CCOO): "Las mutuas nacieron en el año 1900 para proteger del accidente de trabajo y de la enfermedad profesional; también tocaban aspectos de prevención de riesgos laborales. Desde 1996, las mutuas participan además en la gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes [las que no tienen su origen en el trabajo ni están relacionadas con la actividad profesional]. Pero no lo hicieron gratis, fue a cambio de una rebaja en las cotizaciones sociales a las empresas".

"Posteriormente, los distintos Gobiernos han utilizado las mutuas como una muletilla para privatizar prestaciones o al menos sacarlas de la Seguridad Social", apostilla Sanz. Entre esas prestaciones a las que se refiere, se incluyen las de riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural (2007), el cese de actividad de los trabajadores autónomos (2010) y la prestación de cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave (2011).

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Desde CCOO explican que los ingresos de las mutuas provienen "de recursos públicos, de cotizaciones aportadas por empresarios y trabajadores". También hay que señalar que las mutuas son organizaciones sin ánimo de lucro, y, por lo tanto, no pueden dar lugar a que sus asociados perciban beneficios. En cualquier caso, detrás de esta estrategia los sindicatos ven meros intereses económicos por parte de las empresas. Según cálculos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), la patronal de las mutuas laborales, las bajas tuvieron un coste directo de 33.280 millones de euros en 2025. De esa cantidad, las empresas pagaron 16.116 millones y la Seguridad Social, 17.164. "Hay que recordar que las mutuas son organizaciones de empresarios, en cuyas juntas directivas solo hay empresarios y sus comités de dirección están elegidos por empresarios. ¿Al final vamos a dejar que una organización de empresarios dé las altas? Eso sería como poner a los astut a cuidar de las gallinas", se explaya Sanz.

"¿Cuál es entonces el problema? Pues que los empresarios no quieren pagar las nóminas del cuarto al decimoquinto día de baja de un trabajador, que es a lo que les obliga ley. La Seguridad Social paga a partir del decimosensdecimo día. Y un 66% de las bajas por contingencias comunes duran menos de esos quince días", añade Sanz.

Patricia Ruiz, la homóloga de Sanz en UGT, también cree que lo que pretende la patronal es dejar de pagar las bajas y propone "recuperar la titular pública" de las 18 mutuas colaboradoras con la Seguridad Social para mejorar el sistema y evitar el conflicto de intereses que surge del hecho de que las mutuas presten un servicio público pero con una gestión privada.

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"Las mutuas tienen medios públicos, pero con gestión privada. Es un modelo muy antiguo. Las mutuas en este país no están por la labor de proteger la salud de las personas trabajadoras. Más bien están en la labor de hacer un rendimiento en sus cuentas de beneficios. Por eso, la UGT está radicalmente en contra de ampliar esa potestad para las mutuas, a no ser que se haga una reformulación de la ley de mutuas y realmente recuperemos el sentido público", ilustra la representante de UGT.

A preguntas de Público, la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), la patronal que reúne a todas ellas, se queja justo de lo contrario. "Las bajas por contingencias comunes se han disparado, pero en éstas las mutuas no pueden realizar prácticamente actuación alguna, más allá del control y seguimiento", explican desde su departamento de comunicación.

Reproches cruzados​

En este sentido, AMAT reivindica su experiencia, sobre todo en lo que atañe a los accidentes de trabajo, para poder dar altas: "La salud del trabajador, de media, se recupera 34 días antes que, cuando esa misma patología, es tratada por los servicios públicos de salud". Respecto a las llamadas bajas por contingencias comunes, las que no están vinculadas con el puesto de trabajo, AMAT también defiende esa capacidad para dar altas de las mutuas: "¿Por qué un médico de una mutua puede dar un alta a un trabajador cuando ha tenido una incapacidad temporal diagnosticada con una fractura de brazo ocasionada en el trabajo, y no puede hacerlo cuando esa misma lesión se la ha producido jugando al futbol el fin de semana?".

Detrás del discurso de la supuesta eficacia de las mutuas, ¿no está un cuestionamiento del trabajo de los médicos de la Seguridad Social? Mariano Sanz cree que sí y responde implícitamente a la pregunta que lanzan desde AMAT: "La especialidad de las mutuas son los problemas óseo-musculo-esqueléticos. Eso es de lo que más saben. No es lo mismo una baja por torcerse una muñeca que ser diagnosticado con un cáncer o tener un problema de salud mental, que es la segunda causa de baja laboral en España. ¿Qué saben las mutuas de temas oncológicos o de salud mental? ¿Cuántos psicólogos tienen las mutuas? Si preguntas, te reconocerán que ni dos docenas", analiza Sanz. Desde UGT afinan la cuenta: 16 psiquiatras y 70 psicólogos entre esas 18 mutuas.

"Las mutuas abordan estas patologías [de salud mental] igual que el resto de las enfermedades y accidentes no laborales, es decir, ejerciendo las pocas facultades con las que cuentan", responden, no sin cierta ironía, desde AMAT. Esta asociación se queja de que "la incidencia mensual de las bajas por salud mental por cada 1.000 trabajadores se ha disparado un 77,69% desde 2018 y casi un 294% entre los trabajadores de menos de 35 años. "Si las mutuas contaran con la facultad de poder realizar una gestión integral de estos procesos de contingencia común, diagnosticados como trastorno mental, al igual que han ido haciendo cuando se les ha ido atribuyendo la gestión de otras competencias, se irían dimensionando paulatinamente para prestar el correspondiente servicio en función del volumen de demanda", añaden las fuentes de AMAT.

Respecto de si se está menospreciando, en cierto sentido, a los médicos de la sanidad pública, AMAT niega la mayor y responde con un circunloquio para alabar la iniciativa privada: "Se trata de optimizar el aprovechamiento de recursos y técnicas de gestión propios de la esfera privada. La carga burocrática y el laberinto administrativo al que están sometidos los trabajadores en la asistencia sanitaria de las contingencias comunes y en la gestión de estos procesos, además de poder suponer el inicio indebido y el alargamiento innecesario de la duración de muchos de estos procesos, supone que se esté detrayendo recursos de la sanidad pública para una adecuada atención sanitaria del resto de ciudadanos. Los médicos de las mutuas son los mismos que los de los servicios públicos de salud. De ninguna manera es una forma de poner en cuestión el trabajo de los médicos de los servicios públicos de salud".

Mariano Sanz: "La financiación de nuestros sistemas públicos de sanidad están entre un 2% y un 5% más bajo que la media de nuestro entorno"

Los sindicatos reprochan a AMAT y por extensión a la CEOE que en sus planteamientos ignoran un hecho fundamental: el aumento de las listas de espera en la sanidad pública, lo que retrat la cura de los trabajadores enfermos. "La financiación de nuestros sistemas públicos de sanidad está entre un 2% y un 5% más bajo que la media de nuestro entorno", matiza Sanz.

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En este sentido, Patricia Ruiz evoca el acuerdo que se alcanzó a finales de 2024 entre los agentes sociales y la Seguridad Social para propiciar una mayor participación de las mutuas en las bajas musculoesqueléticas —las más comunes y primera causa de que los trabajadores no puedan acudir al trabajo— y agilizar los tratamientos. Pero este acuerdo, pese a ser publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), no termina de despegar, se lamenta Ruiz.

"Hay una herramienta fruto del diálogo social tripartito con la Seguridad Social con la que las mutuas pueden acelerar los procesos de recuperación de la salud a través de un acuerdo que supone adelantar las pruebas diagnósticas, quirúrgicas o rehabilitadoras de los trastornos musculo-esqueléticos. Las mutuas pueden, si realmente les interesa, recuperar la salud de las personas trabajadoras, para evitar esas largas listas de espera que hay en el servicio público de salud y que los trabajadores voluntariamente se puedan recuperar antes. Después de casi dos años, solo cinco comunidades autónomas han suscrito el acuerdo, pero ninguna ha puesto en marcha una derivación de una baja por causa traumatológica para que le recuperen en la mutua".

"Si quieren que las mutuas jueguen un papel, que las mutuas sean de la Seguridad Social, no colaboradoras, no de empresarios colaboradores con la Seguridad Social, que las mutuas sean de la Seguridad Social, que sus trabajadores también sean de la Seguridad Social. Porque si las mutuas son de los empresarios, entonces no pueden asumir funciones que son de todos", concluye Mariano Sanz.

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Los complementos por IT, el otro campo de batalla​

El malestar de los sindicatos no surge solo por el asunto de las mutuas. Los empresarios, con Feijóo detrás, también presionan para eliminar los complementos que en muchos convenios y sectores se paga al trabajador que está de baja para que no pierdan salario. El presidente del PP se pronunció el pasado mes de julio en contra de los convenios que reconocen esos complementos. Unas declaraciones que han sorprendido a los sindicatos.

"Esas palabras demuestran un desconocimiento total de cómo actúa la ley en la negociación colectiva. No se puede prohibir negociar en los convenios colectivos entre patronal y sindicatos esos complementos. En UGT no vamos a reducir esos complementos porque creemos que es penalizar doblemente a la persona trabajadora enferma. Feijóo no sabe, o no quiere saber", señala Patricia Ruiz en nombre de UGT.

"Es cierto que Foment del Treball, la patronal catalana, ha propuesto cambiar la ley de la Seguridad social para eliminar los complementos. Nosotros no lo vamos a permitir. Además, está demostrado que en las empresas donde hay complementos salariales no hay un número mayor de bajas, sino todo lo contrario", abunda la representante de UGT.

¿Y no sería mejor que todo lo pagase la Seguridad Social?
 
Que existe abuso de las bajas médicas lo sabe todo el mundo.
Que si son las mutuas las que tienen potestad al 100% para gestionar bajas habrá abusos por su parte, tambien.
Es muy dificil gestionar la caradura de un paciente que finge sintomas.
Eliminar complementos al 100% del sueldo haria que bajasen mucho las bajas , lo mismo que si se cobrasen 5 euros por ir a urgencias sin necesidad bajaria su frecuentación.
 
Que existe abuso de las bajas médicas lo sabe todo el mundo.
Que si son las mutuas las que tienen potestad al 100% para gestionar bajas habrá abusos por su parte, tambien.
Es muy dificil gestionar la caradura de un paciente que finge sintomas.
Eliminar complementos al 100% del sueldo haria que bajasen mucho las bajas , lo mismo que si se cobrasen 5 euros por ir a urgencias sin necesidad bajaria su frecuentación.
Pagamos justos por pecadores.
 
Que existe abuso de las bajas médicas lo sabe todo el mundo.
Que si son las mutuas las que tienen potestad al 100% para gestionar bajas habrá abusos por su parte, tambien.
Es muy dificil gestionar la caradura de un paciente que finge sintomas.
Eliminar complementos al 100% del sueldo haria que bajasen mucho las bajas , lo mismo que si se cobrasen 5 euros por ir a urgencias sin necesidad bajaria su frecuentación.
Ya lo hizo Rajoy, y no me parece mala idea. El trabajador con la baja no cobra el 100%. Os aseguro que no se ponía nadie "malo".
 
Ya lo hizo Rajoy, y no me parece mala idea. El trabajador con la baja no cobra el 100%. Os aseguro que no se ponía nadie "malo".
Vamos a ver. En el sector privado la cosa está regulada de la siguiente manera:

1⁰ al 3⁰ día de baja se cobra 0 ( algunos convenios lo cubren en parte)

4⁰ al 20⁰ día de baja se cobra el 60%

21⁰ día en adelante se cobra el 75%

Si te dan el alta y recaes vuelta a empezar.

Lo de las bajas remuneradas al 100% es cosa de la administración pública, dónde fijate la patronal no pinta nada de nada.

 

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