Diecisiete años por defender a un menor: la condena que divide a Bélgica
¿Cuánto vale la vida de un niño frente a la letra de la ley? En Namur, la justicia belga respondió con 17 años de prisión para Grégory Lenoci, el padre que agredió a su vecino, Marc P., al que acusaba de abusar sexualmente de su hijastro de seis años. El tribunal penal lo declaró culpable de intento de asesinato con premeditación el 20 de agosto de 2026. La sentencia incluye diez años de supervisión judicial.
Los hechos
Marc P. quedó en estado semivegetativo, incapaz de comunicarse o alimentarse. La sala de vistas estalló en abucheos cuando se leyó el veredicto. Entre los gritos, se oían «Eres una vergüenza para este país» y «Todo por los pedófilos». La reacción refleja un malestar profundo.
El debate sobre la legítima defensa
Hay quien sostiene que Lenoci actuó como cualquier padre habría querido hacer ante una agresión a un hijo. Otros recuerdan que la violencia privada no es admisible en un Estado de derecho. El contraste con otras condenas añade leña: se cita el caso de un violador de una niña de diez años condenado a sólo cinco años.
La justicia belga ha dejado claro que no se pueden tomar atajos. Lo que no ha explicado es qué se hace cuando la ley no protege a los más vulnerables. Mientras tanto, Lenoci ingresará en prisión, y el debate sobre la legítima defensa de los menores queda abierto.