Mercadona será todo auto servicio y solo te atenderán los robots que serán los reponedores, obviamente las cajeras dejarán de existir muy pocos años.Imagino un futuro distópico en el cual Mercadona es una megacorporación a lo Tessier-Ashpool o Weyland-Yutani.
Un currela sin nombre en una ciudad sin nombre que vive y trabaja en un Mercadona.
Se levanta de su dormitorio cápsula, se pone el uniforme, se prepara una taza de café soluble clásico de Hacendado, empieza su turno. No habla con nadie, se pone los airpods y escucha el podcast motivacional de Juan Roig mientras coloca estanterías.
En su descanso se recalienta una lasaña de espinacas con requesón [siempre compra la clásica boloñesa pero hoy ha querido salir de su zona de comfort] y lo acompaña con una bebida ENERGY DRINK ZERO.
No paga con efectivo, pasa su tarjeta de remero y el importe se descuenta automáticamente de sus Mercatokens. Entre comer y lo que le descuentan por la cápsula, apenas le quedan unos pocos tokens a final de mes.
El Mercatoken es ya la tercera criptomoneda en volumen a nivel mundial, rivalizando con Ripple o Solana. Es aceptado en la mayoría de empresas españolas [las cuales han pasado a formar parte del conglomerado de Roig] incluso la economía irregular lo acepta como método de pago.
Los días, meses, años... pasan para nuestro remero anónimo, nada cambia, vive en una eterna rutina como un diente dentro de un engranaje dentro de la gigantesca maquinaria Roigeliana. No hay horizonte más allá de los límites del parking del Mercadona.
Pero lejos de estar triste, piensa en lo afortunado que es. No tiene que vivir en la calle, ni en un coche, ni siquiera tiene que cocinar, ni fregar platos, ni limpiar la casa, ni necesita un vehículo ni pierde tiempo en desplazamientos. Esas cosas pertenecen al pasado.
Es una vida cómoda, eficiente, que le proporciona todo lo que necesita.
Él es feliz, a su manera, aunque a veces le tiemble el ojo derecho sin motivo aparente.
No habrá tantísima variedad de alimentos, la mayoría de la gente comerá un tipo de pienso igual que los perros y le llamarán Doritos