Que a la mayoría de los jóvenes nos da igual, solo queremos estabilidad laboral y cuatro paredes y un techo en el que podamos vivir, no nos importan los lujos. No estamos en eso.
Y te aseguro que lo comprendo perfectamente.
Pero creo que la perspectiva que se emplea muchas veces para luchar porque vuelva a normalizarse no es la adecuada.
Si, porque en muchos casos pasa eso que comentaba: que esa casa céntrica que hoy vale X, hace 50 años estaba en una zona hasta un poco inmunda. Los años la han convertido en céntrica y, aparte de la subida de precios, ha hecho que valga proporcionalmente mucho más.
Y también porque se distorsiona el esfuerzo. Comprar una casa implicaba un esfuerzo increíble. La diferencia es que se encontraron con lo de las letras fijas y se lo comió la inflación enseguida.
Pero es que ni una cosa ni la otra influye en que la gente joven (y la que no es joven) pueda tener una casa para vivir.
La diferencia es que hace 70 años, 50, 30, en todas las ciudades siempre había barrios nuevos enteros en construcción. Sí, tenías que irte lejos del centro, pero con posibilidad de (con mucho esfuerzo) tener una casa digna.
Ahora simplemente eso no se hace. Se detuvo hace 25 años. Incluso en plena burbuja, ni de lejos el grueso de lo que se construyó fue en ciudades con gran demanda.
Habría que darle vueltas muy fuerte de por qué los políticos, tanto en España como en Europa, de repente detuvieron el crecimiento que las ciudades medianas y grandes habían tenido durante 80 años.
Se vivió el éxodo rural, las ciudades crecieron enormemente, y aunque por supuesto había desajustes se terminaba construyendo para absorber a toda esa gente.
Ahora se ha decidido que no. Que ya no es que no se construya, es que encima metes 5 millones de personas más para hacer presión.
De ahí podríamos hablar de regulaciones estultas, de prohibir construir en alturas, de normas ecológicas sin sentido que aumentan el coste, de planes de urbanismo que tardan 20 años en aprobarse, de suelo soltado a cuentagotas y carísimo, y de un montón de factores que hace que esa maquinaria tan absolutamente natural (construir cuando hay demanda) se haya frenado.
No sirve de nada echar la culpa a unos u otros, que si la anterior generación, que si los langostas, que si los fondos buitres, que si los usureros, que si los pisos turísticos.
Todo eso es ruido que no aporta más que distorsión y nos aleja de la situación.
Para mi la pregunta clave es por qué se decidió no construir más, y por qué.