Vox pide al Estado que le pague los intereses de un préstamo al 11% del banco de Orbán
El partido que predica adelgazamiento del Estado pide ahora que los contribuyentes asuman los intereses de su propio crédito. Según informaciones de El País, Vox obtuvo un préstamo millonario de un banco húngaro vinculado a Viktor Orbán a un tipo del 11%, seis puntos por encima de lo que ofrecían entidades españolas. La formación reclama ahora que el Estado le compense esos intereses porque considera que no recibió a tiempo los fondos públicos que le correspondían por resultados electorales.
Un rescate con aroma a Agamenón
"La verdad es la verdad, la cuente Agamenón o su porquero", defienden algunos en la discusión. Pero el meollo es económico: un partido que se presenta como garante de la ortodoxia financiera exige un rescate público para cubrir su propia mala gestión crediticia. El argumento oficial es que el Estado no transfirió las subvenciones electorales en plazo, forzándoles a buscar financiación externa a precios abusivos. La respuesta de sus críticos es que nadie les obligó a aceptar un interés del 11% —nada más y nada menos que el Euríbor más 7 puntos— cuando la banca española prestaba al 5%.
El debate sobre la financiación de partidos
El caso abre la caja de Pandora de la financiación pública de partidos. Vox sostiene que el Estado debe asumir el sobrecoste porque el retraso en los pagos fue la causa. Pero, como apunta alguna voz, "si no pudieron pedir préstamos a bancos españoles, el problema es de solvencia, no de plazos". La cuestión de fondo es si los partidos políticos deberían tener acceso a créditos blandos garantizados por el Estado o si cada uno debe gestionar sus propios riesgos. La ironía es que Vox, que abomina de las intervenciones estatales, ahora pide una.
¿Qué pasará si llegan al Gobierno? Con estos precedentes, la promesa de "menos Estado" podría convertirse en "Estado para los míos, mercado para los demás".