Donna Leon pide "tener menos" por el clima y estalla la réplica
La escritora Donna Leon, creadora del comisario Brunetti, afirmó en una entrevista recogida por
El Mundo que «el
cambio climático me enciende: tenemos que tener menos, hacer menos, viajar menos y comer menos». La frase, difundida como tuit, desató una tormenta de réplicas en la que se mezclan la sospecha hacia el mensaje, la factura energética y una pregunta incómoda: ¿quién decrece primero?
No es un detalle menor que quien pide menos vuelos sea una autora con medio mundo recorrido y varias casas, según se le reprocha. La paradoja —predicar la sobriedad desde la abundancia— se convirtió en el eje de casi todas las respuestas, por encima incluso del fondo climático.
El "tenemos" que nadie concreta
El primer frente abierto fue gramatical. ¿Quiénes son ese «tenemos»? ¿Los españoles, los europeos, la humanidad entera? La crítica más repetida señala que el sujeto del recorte nunca se define y que, en la práctica, acaba recayendo sobre quien ya consume menos.
El argumento se apoya en una asimetría demográfica: Europa y España representan una fracción pequeña de la población mundial, mientras las emisiones siguen creciendo en Asia y en Estados Unidos. La conclusión que se extrae es que el sacrificio europeo sería irrelevante en el balance global.
Hay quien lo formula con más dureza: si el mensaje se aplicara de verdad, empezaría por quien más vuela y más gasta. La coherencia personal se convirtió así en el principal argumento
ad hominem del debate.
Petróleo, decrecimiento y la sospecha del racionamiento
Bajo la polémica climática late una discusión energética. Una parte de las réplicas sostiene que el problema no es la demanda sino la oferta: la inversión en nueva producción de crudo se ha frenado y la producción aún no habría recuperado el nivel previo a la pandemia, según los gráficos que se citan.
De ahí salta el marco del decrecimiento, corriente que lleva años advirtiendo de límites físicos al crecimiento. La novedad no es el diagnóstico, sino que el mensaje llegue desde una novelista superventas y no desde un instituto de prospectiva.
La sospecha más extendida es política: que el discurso climático funcione como coartada para un racionamiento encubierto. No hay prueba de tal plan en el material, pero explica por qué la reacción fue tan desproporcionada respecto a una frase de entrevista.
La doble vara de los que más viajan
El reproche más repetido apunta a la incongruencia: quien pide menos vuelos ha hecho del viaje su modo de vida. Se menciona su memoria
Una historia propia, con vivencias en Irán, China o Venecia, como prueba de la contradicción.
El mismo patrón se aplica a la clase política y a los foros económicos internacionales: cumbres con desplazamientos masivos mientras se recomienda al ciudadano reducir su huella. La comparación con un Mundial repartido entre seis países y selecciones que cogen un avión por partido circula como ejemplo de la doble escala.
El resumen de esa corriente cabe en una línea: las medidas se piden siempre a los que menos dañan. Y en ese marco, cualquier apelación a la sobriedad se lee como una transferencia de costes.
Qué pasaría si el recorte se aplicara de verdad
El ejercicio mental más repetido es el inverso: si el decrecimiento es inevitable, que empiece por arriba. Se propone limitar vuelos, consumo y patrimonio de quienes más lo disfrutan, no de quien ya ajusta su cesta de la compra.
Otra línea, más técnica, recuerda que el debate climático suele ignorar la energía nuclear en sus escenarios, lo que a juicio de algunos invalida las proyecciones. La discusión sobre el
mix energético queda, sin embargo, en segundo plano frente al choque cultural.
El cierre del asunto no llega. La pregunta que queda flotando es sencilla y sin respuesta: si de verdad hay que tener menos, ¿por qué el primer recorte nunca afecta a quien lo propone?
Voces del foro
Lo que hagamos en España, o incluso Europa es irrelevante, considerando que no somos ni el 10% de la población mundial.
Si tanto creyera en ello se suicidaría para consumir y contaminar menos.
Que apliquen las medidas primero a China, India y Norteamericanos con sus industrias.