Los niños ya no quieren tocar instrumentos: quiebra Höfner, la marca de bajos que popularizó Paul McCartney

Ilustración editorial de un bajo Höfner con forma de violín sobre fondo azul marino y dorado, símbolo del concurso de acreedo

Höfner, el bajo de McCartney, entra en concurso de acreedores​

En un taller de Schönbach, hoy Luby, un artesano austrohúngaro llamado Karl Höfner empezó a fabricar instrumentos de cuerda en 1887. Casi 140 años después, la empresa que lleva su nombre, Höfner, se ha declarado en concurso de acreedores. La marca es célebre por el modelo 500/1, el bajo con forma de violín que Paul McCartney compró en los años sesenta y que convirtió en un icono del pop. El comunicado de la compañía, difundido por la propia firma, atribuye la situación a un período difícil de ventas agravado por los aranceles estadounidenses. El plazo alemán de tres meses antes de la apertura del procedimiento abre una ventana para reestructurar la empresa. McCartney ha reaccionado con un mensaje en su perfil de Facebook en el que lamenta la noticia y agradece a la marca su ayuda a lo largo de los años.

Qué ha pasado con Höfner y por qué se declara en concurso​

La documentación revelada por la prensa especializada indica que se ha ordenado la administración concursal provisional de Karl Höfner GmbH & Co., con un administrador que intentará regularizar las deudas en los próximos tres meses. La empresa asegura que no suspenderá la producción, la distribución ni sus canales de comunicación. En Alemania, ese plazo de tres meses antes de la apertura del procedimiento ofrece la oportunidad de consolidar y reestructurar la compañía. La marca pide a los amantes de sus bajos que sigan comprándolos para empujar las ventas y poder pagar así la deuda.

La historia de Höfner es la de un fabricante que creció hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando sus instalaciones se usaron para suministros del ejército alemán. Tras la guerra se trasladó a Alemania Occidental y abrió una fábrica en Bubenreuth en 1950. En 1994 fue adquirida por Boosey & Hawkes, que en 2003 vendió su división de instrumentos a Music Group. Al año siguiente, dos veteranos de la compañía, el director general Klaus Schöller y su esposa, la directora financiera Ulrike Schrimpff, compraron la empresa entera para salvarla de su declive. Veinte años después, poco han podido hacer para luchar contra el signo de los tiempos.

Los aranceles de Trump y la competencia asiática​

El comunicado de la empresa es explícito: la compañía atraviesa un período difícil, especialmente desde la introducción de los aranceles estadounidenses. Ese impacto ha afectado de forma desproporcionada a fabricantes que no son multinacionales. La marca británica John Hornby Skewes anunció su cierre tras 60 años de actividad. La segunda causa es la irrupción de marcas asiáticas baratísimas que han roto el mercado. Un guitarrista con varias guitarras caras relata que compró una de marca barata por 159 euros y alucinó; luego compró otra de gama algo mejor, 200 euros, y asegura que no pesa, suena como Dios y es suave y agradable de tocar. Hoy no se compraría ninguna de sus guitarras caras ni harto de vino.

El fenómeno no es exclusivo de Höfner. Hace unos siete años ya se produjo una crisis sin precedentes en el mercado de guitarras en todo el mundo. Fabricantes legendarios como Fender confesaron estar pasando por la peor etapa de su historia en cuanto a ventas, y otros como Gibson incluso tuvieron que declararse en bancarrota ante la caída en picado de sus ingresos. En España también se notó, con compañías históricas como Manuel Rodríguez pasándolas canutas para sobrevivir. La crisis pudo superarse haciendo dolorosos reajustes y relocalizaciones, pero el fantasma ha reaparecido.

Guitarras contra ordenadores: el relevo generacional​

La tercera causa, y probablemente la más importante, es que salvo honrosas excepciones los chavales ya no quieren tocar instrumentos. Les seduce más el resultado rápido y bombástico de las programaciones que la magia que surge al acariciar cuerdas de nylon o enchufarse a un amplificador con el volumen al diez. Manuel Rodríguez, de la saga de guitarreros homónima, lo tiene claro: los milenials prefieren los ordenadores a las guitarras. Él ahora fabrica en Rumania y ha abierto una guitarrería en la madrileña calle Carretas con un escaparate para que la gente pueda ver cómo se construyen.

Hay quien matiza ese diagnóstico. Se argumenta que de toda la vida a la inmensa mayoría de los niños que tocaban instrumentos les obligaban los padres, y que les siguen obligando a ir a clases de música. La diferencia es que ahora hay mil millones de extraescolares para escoger y los padres actuales no les obligan a seguir en las que de verdad no les gustan. Otra corriente sostiene que se venden más instrumentos que nunca y que las tiendas van como tiros. El problema de Höfner, en ese análisis, es que lleva cincuenta años vendiendo el bajo de McCartney y eso ya resulta anticuado. La marca tiene tres meses para salvarse.



El propio McCartney escribió en su perfil de Facebook: «Es muy triste ver la quiebra de Höfner. Llevan más de 100 años fabricando instrumentos, y compré mi primer bajo Höfner en los años sesenta. Desde entonces, me encanta». El bajo más barato de la marca en una tienda de venta online ronda los 700 euros, según el catálogo consultado. Por 400 y por menos los hay, matizan otros. La discusión sobre si los niños quieren o no tocar instrumentos se topa con ese dato: el precio.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«El problema de Hofner es que llevan 50 años vendiendo el bajo de Mccartney y eso ya huele a polla vieja.»
— wxyz · obsolescencia del catálogo
«Por 300 euros me compré un bajo chino copia de Jackson. Su puta madre como suena. El primer día le hice el amor y dormimos abrazados.»
— wxyz · calidad de instrumentos asiáticos
«Hoy, no me compraría ninguna de mis guitarras caras ni harto de vino.»
— Lampedusa y otros 574 · relación calidad-precio
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Los niños ya no quieren tocar instrumentos40%
La competencia asiática y los aranceles ahogan al sector35%
Se venden más instrumentos que nunca25%
📌 DATOS
Höfner fue fundada por Karl Höfner en 1887 en Schönbach, hoy Luby (República Checa)
La empresa se declaró en concurso de acreedores el jueves 11 de diciembre de 2025
El plazo alemán antes de la apertura del procedimiento concursal es de tres meses
El bajo Höfner más barato en una tienda online ronda los 700 euros
Un guitarrista compró una guitarra barata por 159 euros y otra de gama algo mejor por 200 euros
📅 EVOLUCIÓN
1887 Karl Höfner funda la empresa en Schönbach, entonces Austria-Hungría, hoy Luby (República Checa)
1950 Tras la Segunda Guerra Mundial, Höfner se traslada a Alemania Occidental y abre una fábrica en Bubenreuth
1994 El grupo Boosey & Hawkes adquiere Höfner, lo que propicia una mayor expansión
2004 Klaus Schöller y Ulrike Schrimpff compran la empresa entera para salvarla de su declive
11 diciembre 2025 Höfner se declara en concurso de acreedores; se abre un plazo de tres meses para reestructurarse
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El cálculo completo de cuánto ha subido el precio de los instrumentos y por qué los asiáticos venden a la cuarta parte con una calidad solo un 10% menor
✓El relato de un guitarrista con varias guitarras caras que asegura que hoy no se compraría ninguna de ellas tras probar modelos baratos
✓La cronología completa de la crisis del sector: desde la quiebra de Gibson y las confesiones de Fender hasta el cierre de John Hornby Skewes
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