Marlo, 23 años: "Mamá, no lo soporto. No quiero acostumbrarme a un trabajo por el que llego a casa de noche

Joven trabajador de espaldas al anochecer a la salida del trabajo
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

En la conversación no se habla tanto de jóvenes vagos como de empleos que no dan para pagar una vida, y un vídeo lo ha puesto a la vista. Marlo, 23 años, ha puesto en palabras una sensación que aparece con el primer contrato serio: la impresión de que, en cuanto empiezas a trabajar, ya no queda tiempo para vivir fuera del trabajo.

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CRÓNICA DEL DEBATE POR TRAMOS
  1. El foro discute si Marlo es un blando o el que vio la trampa (18 Sep 2026 – 18 Sep 2026)
  2. El hilo pasa de Marlo al caso de un parado de 33 años en Vigo (18 Sep 2026 – 19 Sep 2026)
  3. El hilo pasa de Marlo a la guerra entre boomers y veinteañeros (19 Sep 2026 – 20 Sep 2026)

ferengi

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Marlo tiene 23 años y acaba de poner en palabras una sensación que puede aparecer cuando se empieza a trabajar: la impresión de que, de repente, ya no queda tiempo para vivir fuera del trabajo. Una rutina que se repite de lunes a viernes y que le ha llevado a preguntarse si realmente quiere acostumbrarse a ella.

"Hay algo que nadie me explicó cuando encontré mi primer trabajo. Algo con lo que tuve que lidiar a solas", cuenta en un vídeo que ha compartido en redes sociales. Lo que describe es una sensación que, según explica, apareció poco después de incorporarse al mercado laboral: sentir que se había quedado sin tiempo para hacer otras cosas.

"De un día para otro sentí que me quedé sin tiempo para vivir", relata. Su jornada terminaba cuando ya era de noche y, al llegar a casa, apenas encontraba tiempo para cenar antes de tener que volver a empezar al día siguiente.

La rutina comenzó a resultarle especialmente difícil porque todos los días parecían iguales. "Ya no recordaba qué había hecho el lunes, porque el martes había sido exactamente igual", explica Marlo. Una sucesión de jornadas idénticas que, al principio, asumió que terminaría aceptando como parte de la vida laboral.

ue entonces cuando apareció una pregunta que todavía sigue rondándole la cabeza. Una cuestión que no tiene tanto que ver con un empleo concreto como con la forma en la que quiere vivir durante las próximas décadas.

"¿Me quiero acostumbrar a esto?", se pregunta. Y plantea después la cuestión que le hizo replantearse esa rutina: "Si sigo así durante los próximos 20 años, ¿voy a estar satisfecho con lo que he vivido?".

Con 23 años, Marlo se encuentra así ante una duda que puede resultar familiar para otros jóvenes que acaban de comenzar su trayectoria profesional: si entrar en el mercado laboral implica necesariamente aceptar una rutina que no termina de convencerles.
Cuando decidió compartir sus inquietudes con las personas de su entorno, asegura que recibió una respuesta que se repetía una y otra vez: "Es lo que hay. Bienvenido al mundo laboral".

Una respuesta que, sin embargo, no le convence. "No quiero creer que esto tenga que ser así", afirma en el vídeo.

Marlo no ofrece una solución concreta ni explica que haya encontrado todavía la respuesta a esa pregunta. De hecho, reconoce que no sabe cuánto tiempo tardará en descubrir qué quiere hacer. Lo que sí tiene claro es que no quiere dejar de buscarlo por miedo a abandonar una rutina que ya conoce.

"No sé cuánto voy a tardar, solo sé que me da más miedo acostumbrarme que intentarlo", concluye
En su biografía de TikTok, Marlo resume precisamente el momento vital en el que se encuentra con una frase: "Buscando un propósito y documentando el proceso". Una descripción que encaja con la reflexión que comparte en su vídeo y con una etapa en la que todavía está intentando descubrir qué quiere hacer con su vida profesional.

Su caso plantea una cuestión diferente a la de quienes deciden cambiar de profesión después de décadas trabajando en un mismo sector. Marlo apenas tiene 23 años y, sin embargo, ya se pregunta si quiere pasar los próximos 20 años repitiendo una rutina que no le satisface
La duda, en su caso, no consiste tanto en si es demasiado tarde para cambiar como en si merece la pena empezar a buscar otra forma de entender el trabajo antes de haberse acostumbrado a ella.

Porque incorporarse al mercado laboral puede significar también descubrir, por primera vez, cómo se distribuye el tiempo entre trabajo y vida personal. Y para Marlo, esa experiencia le ha llevado a hacerse una pregunta que todavía no sabe responder: si esta es la vida laboral que se supone que debe aceptar o si, con 23 años, todavía está a tiempo de buscar otra

 
Malditos empresarios!! Quiero mis 3000€ con 6 horas de trabajo al día!!! Y encima me piden estudios!!

Votaré a podemos, que son los únicos que prometen un smi de 5000€, los que realmente piensan por el pueblo, encima Irene ha dicho que se soluciona con un Real Decreto, no se que es eso, pero suena a qué es algo rápido.
 
Marlo tiene 23 años y acaba de poner en palabras una sensación que puede aparecer cuando se empieza a trabajar: la impresión de que, de repente, ya no queda tiempo para vivir fuera del trabajo. Una rutina que se repite de lunes a viernes y que le ha llevado a preguntarse si realmente quiere acostumbrarse a ella.

"Hay algo que nadie me explicó cuando encontré mi primer trabajo. Algo con lo que tuve que lidiar a solas", cuenta en un vídeo que ha compartido en redes sociales. Lo que describe es una sensación que, según explica, apareció poco después de incorporarse al mercado laboral: sentir que se había quedado sin tiempo para hacer otras cosas.

"De un día para otro sentí que me quedé sin tiempo para vivir", relata. Su jornada terminaba cuando ya era de noche y, al llegar a casa, apenas encontraba tiempo para cenar antes de tener que volver a empezar al día siguiente.

La rutina comenzó a resultarle especialmente difícil porque todos los días parecían iguales. "Ya no recordaba qué había hecho el lunes, porque el martes había sido exactamente igual", explica Marlo. Una sucesión de jornadas idénticas que, al principio, asumió que terminaría aceptando como parte de la vida laboral.

ue entonces cuando apareció una pregunta que todavía sigue rondándole la cabeza. Una cuestión que no tiene tanto que ver con un empleo concreto como con la forma en la que quiere vivir durante las próximas décadas.

"¿Me quiero acostumbrar a esto?", se pregunta. Y plantea después la cuestión que le hizo replantearse esa rutina: "Si sigo así durante los próximos 20 años, ¿voy a estar satisfecho con lo que he vivido?".

Con 23 años, Marlo se encuentra así ante una duda que puede resultar familiar para otros jóvenes que acaban de comenzar su trayectoria profesional: si entrar en el mercado laboral implica necesariamente aceptar una rutina que no termina de convencerles.
Cuando decidió compartir sus inquietudes con las personas de su entorno, asegura que recibió una respuesta que se repetía una y otra vez: "Es lo que hay. Bienvenido al mundo laboral".

Una respuesta que, sin embargo, no le convence. "No quiero creer que esto tenga que ser así", afirma en el vídeo.

Marlo no ofrece una solución concreta ni explica que haya encontrado todavía la respuesta a esa pregunta. De hecho, reconoce que no sabe cuánto tiempo tardará en descubrir qué quiere hacer. Lo que sí tiene claro es que no quiere dejar de buscarlo por miedo a abandonar una rutina que ya conoce.

"No sé cuánto voy a tardar, solo sé que me da más miedo acostumbrarme que intentarlo", concluye
En su biografía de TikTok, Marlo resume precisamente el momento vital en el que se encuentra con una frase: "Buscando un propósito y documentando el proceso". Una descripción que encaja con la reflexión que comparte en su vídeo y con una etapa en la que todavía está intentando descubrir qué quiere hacer con su vida profesional.

Su caso plantea una cuestión diferente a la de quienes deciden cambiar de profesión después de décadas trabajando en un mismo sector. Marlo apenas tiene 23 años y, sin embargo, ya se pregunta si quiere pasar los próximos 20 años repitiendo una rutina que no le satisface
La duda, en su caso, no consiste tanto en si es demasiado tarde para cambiar como en si merece la pena empezar a buscar otra forma de entender el trabajo antes de haberse acostumbrado a ella.

Porque incorporarse al mercado laboral puede significar también descubrir, por primera vez, cómo se distribuye el tiempo entre trabajo y vida personal. Y para Marlo, esa experiencia le ha llevado a hacerse una pregunta que todavía no sabe responder: si esta es la vida laboral que se supone que debe aceptar o si, con 23 años, todavía está a tiempo de buscar otra

Otro que sufre por no verse 9 meses haciendo la mili con 18 años y curtiendo el carácter.
 
Malditos empresarios!! Quiero mis 3000€ con 6 horas de trabajo al día!!! Y encima me piden estudios!!

Votaré a podemos, que son los únicos que prometen un smi de 5000€, los que realmente piensan por el pueblo, encima Irene ha dicho que se soluciona con un Real Decreto, no se que es eso, pero suena a qué es algo rápido.
Igual que en Holanda!?

Donde vamos a parar!!!! Malditos plebeyos igualados!

(Modo palillero off)

Que reme su progenitora.
Y hace bien el joven, pero por desgracia, vivimos en un mundo donde parece que España es la salvación; lo que quiero decir es que no me quiero imaginar como son las cosas en otros países.

En fin... es hora de remar (morir)...

[Inserte meme de Blade Runner, porque el calbo ya no me deja subir fotos]
 
Igual que en Holanda!?

Donde vamos a parar!!!! Malditos plebeyos igualados!

(Modo palillero off)

Que reme su progenitora.
Y hace bien el joven, pero por desgracia, vivimos en un mundo donde parece que España es la salvación; lo que quiero decir es que no me quiero imaginar como son las cosas en otros países.

En fin... es hora de remar (morir)...

[Inserte meme de Blade Runner, porque el calbo ya no me deja subir fotos]
Vota a Podemos compañero camarada, viva la revolusion
 
Marlo tiene 23 años y acaba de poner en palabras una sensación que puede aparecer cuando se empieza a trabajar: la impresión de que, de repente, ya no queda tiempo para vivir fuera del trabajo. Una rutina que se repite de lunes a viernes y que le ha llevado a preguntarse si realmente quiere acostumbrarse a ella.

"Hay algo que nadie me explicó cuando encontré mi primer trabajo. Algo con lo que tuve que lidiar a solas", cuenta en un vídeo que ha compartido en redes sociales. Lo que describe es una sensación que, según explica, apareció poco después de incorporarse al mercado laboral: sentir que se había quedado sin tiempo para hacer otras cosas.

"De un día para otro sentí que me quedé sin tiempo para vivir", relata. Su jornada terminaba cuando ya era de noche y, al llegar a casa, apenas encontraba tiempo para cenar antes de tener que volver a empezar al día siguiente.

La rutina comenzó a resultarle especialmente difícil porque todos los días parecían iguales. "Ya no recordaba qué había hecho el lunes, porque el martes había sido exactamente igual", explica Marlo. Una sucesión de jornadas idénticas que, al principio, asumió que terminaría aceptando como parte de la vida laboral.

ue entonces cuando apareció una pregunta que todavía sigue rondándole la cabeza. Una cuestión que no tiene tanto que ver con un empleo concreto como con la forma en la que quiere vivir durante las próximas décadas.

"¿Me quiero acostumbrar a esto?", se pregunta. Y plantea después la cuestión que le hizo replantearse esa rutina: "Si sigo así durante los próximos 20 años, ¿voy a estar satisfecho con lo que he vivido?".

Con 23 años, Marlo se encuentra así ante una duda que puede resultar familiar para otros jóvenes que acaban de comenzar su trayectoria profesional: si entrar en el mercado laboral implica necesariamente aceptar una rutina que no termina de convencerles.
Cuando decidió compartir sus inquietudes con las personas de su entorno, asegura que recibió una respuesta que se repetía una y otra vez: "Es lo que hay. Bienvenido al mundo laboral".

Una respuesta que, sin embargo, no le convence. "No quiero creer que esto tenga que ser así", afirma en el vídeo.

Marlo no ofrece una solución concreta ni explica que haya encontrado todavía la respuesta a esa pregunta. De hecho, reconoce que no sabe cuánto tiempo tardará en descubrir qué quiere hacer. Lo que sí tiene claro es que no quiere dejar de buscarlo por miedo a abandonar una rutina que ya conoce.

"No sé cuánto voy a tardar, solo sé que me da más miedo acostumbrarme que intentarlo", concluye
En su biografía de TikTok, Marlo resume precisamente el momento vital en el que se encuentra con una frase: "Buscando un propósito y documentando el proceso". Una descripción que encaja con la reflexión que comparte en su vídeo y con una etapa en la que todavía está intentando descubrir qué quiere hacer con su vida profesional.

Su caso plantea una cuestión diferente a la de quienes deciden cambiar de profesión después de décadas trabajando en un mismo sector. Marlo apenas tiene 23 años y, sin embargo, ya se pregunta si quiere pasar los próximos 20 años repitiendo una rutina que no le satisface
La duda, en su caso, no consiste tanto en si es demasiado tarde para cambiar como en si merece la pena empezar a buscar otra forma de entender el trabajo antes de haberse acostumbrado a ella.

Porque incorporarse al mercado laboral puede significar también descubrir, por primera vez, cómo se distribuye el tiempo entre trabajo y vida personal. Y para Marlo, esa experiencia le ha llevado a hacerse una pregunta que todavía no sabe responder: si esta es la vida laboral que se supone que debe aceptar o si, con 23 años, todavía está a tiempo de buscar otra


Algunos se pensaban que el remo era una broma
 
Y razón tiene, el problema es que habla como si la mayoría lo soportaran por gusto. A excepción de unos pocos, todos querrían no trabajar, o de hacerlo el mínimo. Yo mismo, y me tengo que aguantar, a no ser que acepte vivir con el IMV. Algo que sinceramente cada vez me planteo más. Estoy hasta arriba del trabajo y de Hacienda y los políticos sableándonos.
 
Última edición:
Estamos como para que venga una crisis de verdad. Estos son capaces de salir a la calle a luchar y pelearse... por una wifi para seguir subiendo cosas a Instagram.

¿Os dais cuenta que cuando haya muchos de estos votarán a los que les prometan muchas cosas gratis, y ya sabéis quiénes son?
 
Pero sin sentido del humor.Eso si, los milennials tras los años de tortura son mas duretes y cinicos.
No lo veo: el milennial medio es lo más pogre que existe, tiene todavía la fantasía de que papá estado le va a salvar a estas alturas. Otra cosa es que tú te relaciones con la minoría de milennials de bien lógicamente, pero sospecho que es, como digo, minoría.
 

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