Multado en la ZBE de Getafe con un coche que no era histórico para la DGT
Un conductor empadronado en Madrid recibe una sanción por circular por la zona de bajas emisiones de Getafe. Su coche tiene más de 25 años. Él lo llama histórico. La administración, no. Y ahí empieza todo el problema: la consideración de vehículo histórico no la da la edad, la da un trámite. Sin ese papel, el coche es un turismo viejo sin etiqueta y la multa es correcta. Con ese papel, la cosa cambia.
El enfado del afectado es monumental. Anuncia que va a llamar delincuentes a los responsables municipales y sostiene que el decreto estatal no limita la circulación a la ZBE de tu propia ciudad. La respuesta del personal no se hace esperar: «Les vas a llamar delincuentes y ellos a ti te van a llamar tonto». El tono del intercambio, como se ve, no invita al matiz.
Qué convierte un coche viejo en vehículo histórico
La clave está en un detalle administrativo que casi nadie conoce. Un vehículo no se convierte en histórico por cumplir años, sino porque el propietario paga una tasa y la Dirección General de Tráfico le concede esa consideración. Después hay que llevar matrícula con la letra H o un adhesivo VH junto a la placa. Sin ese paso, el coche sigue siendo un turismo antiguo a efectos de tráfico y de ZBE.
El trámite, según los datos que se manejan en la conversación, es más barato de lo que parece: cuatro fotos, una declaración firmada y una tasa de 23 euros. La documentación llega por correo. A partir de ahí, el vehículo pasa a tener la consideración de histórico y, con ella, acceso a las zonas de bajas emisiones conforme al Reglamento de Vehículos Históricos. El problema es que mucha gente con coches de más de 25 años no ha hecho ese trámite y cree que la edad le protege. No lo hace.
Qué dice el decreto sobre circular por ZBE de otras ciudades
El decreto nacional de vehículos históricos no establece un límite geográfico a la circulación. Lo que fija es el uso ocasional: la circulación del vehículo histórico no puede exceder de 96 días al año. Esa es la definición que aparece en el artículo 2. El artículo 20 añade que el uso tendrá carácter ocasional para minimizar el impacto medioambiental y garantizar la preservación del vehículo, y prohíbe con carácter general su utilización para determinados servicios.
Ahí está el margen que alegan los ayuntamientos para regular. La norma estatal no dice que solo puedas circular por la ZBE de tu ciudad, pero tampoco impide que cada consistorio desarrolle sus propias restricciones. Getafe, gobernada por el PSOE, ha aprobado la que algunos consideran la ZBE más restrictiva de España. El afectado sostiene que el decreto no limita la circulación a la ZBE de origen. La administración local, por lo que se deduce de la sanción, opina lo contrario.
El impuesto de circulación y la exención que casi nadie reclama
Más allá de la multa, hay un asunto económico que sale a relucir: el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica. Los vehículos históricos y los de más de 30 años suelen estar exentos o tener una bonificación del 100%, pero depende de cada ayuntamiento y requiere solicitud del propietario. No es automático. Hay que verificar la ordenanza fiscal local y hacer el trámite.
La confusión es notable. Un participante asegura que en su ciudad los vehículos de más de 30 años no pagan el impuesto y que él tiene varios. Otro sostiene que en toda España se ha quitado la exención para los clásicos y que ahora hay que seguir pagando al ayuntamiento de turno. La realidad, según los documentos citados, es que la exención existe pero está condicionada a la gestión de cada consistorio. El que no la solicita, paga.
La trampa de los 25 años y el coche como cajero automático
Hay un dato que descoloca: la edad media del parque automovilístico español ronda los 14 años. Un coche de 25 años ya no es un clásico, es un coche viejo que sigue circulando porque su dueño no puede cambiarlo. La etiqueta medioambiental se convierte así en un factor de exclusión económica más que ecológica.
El caso de un conductor que acaba de reparar el embrague de su Golf sin etiqueta para seguir usándolo hasta final de año es ilustrativo. No tiene dinero para cambiar de coche. Después, dice, irá en transporte público. La ZBE no le expulsa por contaminar, le expulsa por no poder pagar uno nuevo. Y mientras tanto, el coche sigue siendo una fuente de recaudación: multas de velocidad, impuesto de circulación, ITV, tasas. Un participante lo resume: «Los que tienen coche son unos buenos cajeros para recolectar buenas cantidades de dinero».
Qué pasa con las pegatinas B y los híbridos enchufables
La conversación deriva hacia el futuro inmediato de las etiquetas. Se apunta que los coches con pegatina B acabarán igual de restringidos que los que no tienen ninguna. Y que los híbridos enchufables vendidos a partir del 1 de enero de 2026 necesitarán al menos 90 kilómetros de autonomía eléctrica para mantener la etiqueta 0. Los que no lleguen a esa cifra tendrán la ECO. La escalada normativa no se detiene.
El trasfondo es siempre el mismo: cámaras por todas partes, control de la circulación y una sensación creciente de que las libertades se recortan por la vía administrativa. La predicción más repetida es que esto no hará más que extenderse a otras ciudades y a otros tipos de vehículos. Con reservas, porque nadie sabe a qué velocidad ni con qué umbrales, pero la dirección parece clara.
La multa de Getafe es, en el fondo, una multa por papeleo. El coche podía ser histórico. No lo era. Y mientras tanto, la ZBE sigue funcionando como un filtro que separa a quien puede cambiar de coche de quien no.