1.000€ más de bruto y 80€ menos de neto: así se descuadra una nómina
¿Cómo puede una subida de sueldo dejarte cobrando menos? Con números sobre la mesa: un trabajador vio cómo su empresa le aprobaba un aumento de 1.000 euros brutos anuales y su nómina pasaba de 1.580 a 1.500 euros netos al mes. Ochenta euros menos cada mes por haber ganado, en teoría, más. Su retención de IRPF saltó del 3,5% al 12%.
El detalle incómodo llegó después. Durante buena parte de 2023 su empresa le retuvo un 3,5% cuando en 2022 le aplicaba el 7%. Es decir: pagó a cuenta menos de lo que le correspondía durante meses y meses. El neto alto era, en parte,
pan para hoy.
Por qué cambiar de tramo del IRPF no puede dejarte con menos neto
La mecánica del impuesto es la que es, y aquí se repite hasta la saciedad: el IRPF se aplica por tramos, no sobre el total. Una subida de sueldo siempre deja más dinero en el bolsillo, aunque sea poco, porque el tipo más alto solo grava la parte nueva. Los tramos que se manejan en el debate van del 19% hasta los 12.450 euros al 47% a partir de los 300.000, pasando por el 24%, el 30%, el 37% y el 45%.
Aplicado a un sueldo medio, el efecto es residual. Quien gana 20.000 euros y pasa a 21.000 no ve cómo todo su salario tributa al tipo superior: solo el tramo nuevo. Si el neto cae, el problema no es el tramo. Es otra cosa.
La retención que se calcula mal y estalla en enero
La retención de la nómina es un pago a cuenta, no el impuesto final. Se calcula estimando el sueldo anual completo, y ahí está el error clásico: si el cálculo se hace sobre tres meses de sueldo en lugar de doce, el porcentaje que sale es distinto —y suele quedarse corto—. Lo apuntaba un interviniente:
una retención calculada sobre el sueldo de tres meses no se parece a la de doce.
Cuando la empresa corrige ese cálculo, el porcentaje pega un salto y el trabajador cree que le han subido los
impuestos. En realidad le están empezando a cobrar lo que debía haber pagado antes. Otra parte del debate sostiene lo contrario: que la retención era la correcta y que lo que cambió fue el impuesto por la vía de no actualizar las tablas. Las dos explicaciones pueden convivir.
Qué es la deflactación del IRPF y por qué se nota en la nómina
Aquí está el argumento que más peso tiene entre quienes miran los números con lupa. Si los tramos y los mínimos exentos no se actualizan con la inflación, un sueldo que solo sube para compensar la subida de precios acaba tributando más. No hay ley nueva, no hay anuncio: simplemente pagas un porcentaje mayor sobre el mismo poder de compra. Es la llamada
subida encubierta, la que no sale en los titulares.
Uno de los casos que se citan no es de un asalariado, sino de una pensión. En la carta de revalorización anual, una subida del 3,8% se traducía en 71 euros más de pensión y 75 euros más de retención. Neto: cuatro euros menos que el año anterior. El mismo folleto anunciaba la
mejora.
El hostión de abril: cuando Hacienda pasa la cuenta
Retener de menos no es un regalo. Es un préstamo sin intereses que se devuelve en la declaración. Quien cobra menos de 22.000 euros de un único pagador no está obligado a presentarla y suele recuperar lo retenido de más; quien supera ese umbral puede encontrarse con una factura inesperada. El aviso que más se repite es ese: ahorra, porque en abril toca devolver.
Y no es teoría. Un participante recordaba su propia experiencia con dos empleos simultáneos: el segundo trabajo le retenía un 5% y el principal un 15%, cuando le correspondía un 18% entre ambos. El ajuste posterior llegó de golpe, sin avisar y con intereses emocionales incluidos.
El caso de la subida que no sube
No es un fenómeno aislado. Otro contribuyente contaba que su retención media había pasado del 18,5% al 19,94% en un solo mes, subida de por medio. Y un tercero celebraba que sus 2.500 euros anuales extra no le hubieran movido de tramo, porque su tipo marginal ya estaba en lo más alto. La moraleja que se repite: cuanto más cerca del límite, más duele cualquier ajuste.
La conclusión práctica es sencilla y nadie la quiere oír: revisa la nómina cada mes, no solo en enero. Un porcentaje de retención mal puesto durante doce meses no es una anécdota, es una deuda que se acumula a tus espaldas.
Al final, la única subida garantizada es la de la retención. Esa nunca falla.