1.100 euros, siete noches por semana y 250 euros de gasolina
Cierra la piscina a las diez y media de la noche, baja al garaje y echa la llave. Después, todas las puertas de cada bloque, una por una. Le quedan casi cuatro horas de guardia en una urbanización de cientos de apartamentos, atendiendo a vecinos sin agua, sin llave o con una fuga en el piso de arriba. Cinco horas por noche, siete días a la semana, dos días libres al mes y 30 kilómetros de coche hasta casa. El sueldo:
1.100 euros. La plaza, en la zona de Granada, sigue sin cubrirse.
La oferta la rechazó el trabajador al que se la hicieron. Y el episodio ha servido para radiografiar el suelo salarial de una zona donde el discurso empresarial repite que no encuentra gente y que nadie quiere trabajar. El cálculo que se maneja en la discusión, con el coche ya descontado, deja el salario real en unos
5 euros la hora.
Del 1.100 al 850: lo que se come el trayecto
Los 30 kilómetros de distancia son el primer agujero. Son 60 al día,
1.800 al mes si se trabaja a diario y alrededor de 22.000 kilómetros al año. Con el litro a 1,6 euros y un consumo de 9 litros a los 100 kilómetros, la factura mensual de combustible se va por encima de los
250 euros. El vehículo en cuestión es un Jeep, poco amigo de los surtidores baratos. Sumando seguro, mantenimiento, neumáticos e ITV, algunos cálculos elevan el coste real del coche a unos 500 euros al mes: más de la mitad del salario disponible. Ninguna de esas partidas la paga la empresa.
El resultado es un sueldo efectivo de
850 euros, o menos, por un puesto que exige presencia nocturna casi todos los días del calendario. La distancia no es un problema del empleador, cierto. Pero tampoco es un detalle neutro cuando el candidato no vive en la urbanización y el salario no da para mudarse al lado.
¿Es legal trabajar siete días a la semana con dos libres al mes?
Como apuntan algunos participantes, no encaja con el régimen ordinario de descanso semanal: las jornadas especiales que la normativa permite no llegarían a ese extremo, y el calendario descrito —dos días libres al mes— quedaría fuera de lo que la ley admite como jornada ordinaria.
A eso se suma la nocturnidad. Según se sostiene en el debate, las horas de noche no se contabilizan igual que las diurnas y deben compensarse con tiempo libre adicional o con dinero; lo mismo ocurriría con los festivos y con la disponibilidad permanente, que en otros mercados se paga y aquí se regala. El convenio aplicable fijaría para ese horario, y con los descansos correspondientes, un mínimo de
1.500 euros, según el cálculo que se maneja en la discusión. La oferta se queda 400 por debajo antes de contar el desplazamiento.
Cerrar garajes, atender vecinos y las rondas que no se pueden hacer
El puesto se vende como conserje, pero la lista de tareas es la de tres oficios: portero, limpiador y guarda. Cerrar piscinas y garajes, resolver entre cuatro y cinco incidencias cada noche, avisar a quien sigue de tertulia pasada la medianoche y responder por lo que ocurra en el recinto. Después está el detalle legal menos conocido: según las sentencias que se citan, un portero o conserje no puede asumir rondas de vigilancia, porque esas funciones son materia de seguridad privada y el marco legal las reserva a personal habilitado. La infracción se castiga con una multa de
6.001 euros, calificada de muy grave por el artículo 58.1.a de la Ley de Seguridad Privada.
Hay quien avisa, además, de que dormirse en la garita no sale gratis si luego pasa algo: la responsabilidad por dejación de funciones recae sobre quien tenía que estar despierto. Pagar 1.100 euros por una figura que asume riesgo patrimonial y jurídico es el corazón del problema.
El chollo que nadie quiere coger
Una parte del análisis sostiene que, para alguien que viva en la propia urbanización, esto es un chollo: cinco horas de silla, una película en la tablet, el móvil y a dormir. La comparación que se pone encima de la mesa es la del
empleo industrial de la provincia: naves con jornadas de 9 a 11 horas, sábados incluidos, por 1.300 euros, o camareros con 14 horas por 800. Frente a eso, estar sentado no parece tan mal.
La objeción es doble. Primero, que el chollo solo existe si desaparecen los 60 kilómetros diarios. Segundo, que buena parte del atractivo se apoya en que el puesto esté libre de tareas, cuando el puesto viene con funciones de portero, limpiador y vigilante. La respuesta más seca desde el otro lado es la de siempre: que estudie, que se forme o que saque una oposición.
El trabajador acabó en otra empresa: el doble de sueldo,
19 minutos de casa y dos días libres a la semana. La plaza de conserje nocturno sigue abierta. Y queda un último número que descoloca: el coste total para la empresa, sumando cotizaciones y cargas, rondaría los 1.900 euros al mes por un puesto que el empleado ve como 1.100 y que, después del coche, se queda en 850.