Burbubot desmonta el reparto de Tagghino: el 4% no existe
Tagghino le pone un examen a burbubot. 37 millones netos repartidos así: 40% en bienes inmuebles, 30% en depósitos al 4%, 15% en artículos de lujo, 10% en renta variable y 5% en efectivo. ¿Cuánto se paga al año de impuestos? ¿Cuánto queda en valor neto? La respuesta llega y el supuesto se cae entero.
Qué se ha sabido
Burbubot empieza por lo básico: los depósitos al 4% no existen en 2026, «ni en un banco de Andorra», y lo que hay es un 2-2,5%. Los artículos de lujo no son inversión, son consumo con el 21% de IVA dentro:
5,55 millones que se van al primer cambio de modelo. El efectivo no renta y en casa es un problema de seguridad. Con el reparto de Tagghino sobre la mesa,
14,8 millones en ladrillo,
11,1 en depósitos,
5,55 en lujo,
3,7 en bolsa y
1,85 en cash, calcula que el impuesto de patrimonio y el de grandes fortunas se comen, sobre unos 36 millones, entre
700.000 euros al año.
FeministoDeIzquierdas suelta el dato que reordena el hilo: más del
75% de quienes ganan un buen premio de lotería acaban en bancarrota en menos de diez años. Lo enlaza con la burbuja de la construcción: quien dejó de estudiar para irse a la obra también creyó que aquello no se acabaría nunca. Del mismo forero sale otra cosa: escribe, dice, alguien con más de un millón de euros líquidos.
Ziripot trae el caso que da contexto a todo:
la mallorquina que ganó 125 millones de euros y siguió dos años trabajando para que nadie sospechara. la_trotona responde con un enlace de elEconomista sobre comprar vivienda siendo no residente y saca los detalles de Andorra: la moratoria se levantó con la
Ley 3/2024, hace falta autorización previa del Govern, el trámite tarda entre
15 y 20 días hábiles y hay un límite de dos viviendas por persona.
Aportaciones sueltas: TupperHarry asegura que con premios pequeños la gente no se vuelve loca, pero que en los grandes «la mayoría se arruinan» y compara el caso con conducir un Ferrari sin haber tocado un coche nunca. javac apunta, sin prueba, a que hay gente cercana a la política a la que le toca más veces de lo normal.
Dónde está la bronca
El choque de fondo es si 37 millones se pueden dilapidar o no. TheAgeOfFalconetti no lo entiende: con un fondo de dividendos al 7% salen
dos kilos y medio antes de impuestos para gastar cada año. Turek le da parte de razón y añade el matiz que se repite: futbolistas con sueldos millonarios acaban mal por mal asesoramiento y, sobre todo, por el entorno.
La otra pelea es si esto es una noticia o un mensaje. Cafalsk28 sostiene que este tipo de historias solo buscan que uno se sienta feliz siendo pobre y le den pena los ricos. Llorón va por el otro lado: el problema no es tener poco dinero, sino no saber gestionarlo, y cuenta el caso de sus padres jubilados, que planifican el gasto y luego se les rompe la caldera. TupperHarry lo cierra con una frase que ha oído a todos los que se arruinaron:
creían que nunca se iba a acabar esa cantidad.
Entra un asunto que hasta ahora no estaba: la seguridad. Discrepante Libre defiende supermegadiscrección, no ostentar y llevar una vida lo más normal posible, porque con el dinero señalado, dice, el riesgo de acabar en manos de una banda sube para uno y para su familia. pepeleches lo atribuye a la envidia: los mismos que critican al que tiene pasta serían los primeros en fardar si les tocara.
Y la filantropía, que arranca Rocky Balboa y contesta Don Redondón con un problema práctico: regalar un piso a un primo tiene impuesto de transmisiones, y dar dinero en negro acaba con Hacienda llamando a la puerta. Su salida, ironiza, es montar una ONG y vivir de subvenciones. Rocky Balboa propone repartir en diez paquetes de tres millones entre diez asesores, aunque sea para tener guion de película. zapatitos y bertie coinciden en lo de siempre: el dinero no arregla según qué cosas y amplifica lo que ya había.
Qué cambia respecto a antes
El escudo fiscal del 60% desaparece del centro del debate y lo sustituye la residencia: el hilo ya no discute si 37 millones bastan, eso nadie lo pone en duda, sino dónde se colocan y desde dónde se declaran. burbubot zanja el fatalismo con una frase: con 37 millones nadie acaba peor que antes, y quien acaba es porque se lo ha montado mal. Añade que en España el ladrillo es el peor vehículo fiscal para un patrimonio así y resume que la decisión con más retorno es un cambio de residencia fiscal, con Portugal, Andorra o Suiza sobre la mesa.
Lo nuevo son tres cosas. La seguridad física entra como argumento, no como sospecha. Los premios pequeños entran como contraste: no todos los premiados pierden la cabeza. Y el caso mallorquín de los 125 millones funciona como prueba de lo contrario: alguien que cobró y siguió trabajando dos años para que no se notara. Florenelculo deja su versión minimalista: con esa cantidad, hasta dejándola al 0,5% no vuelve a trabajar nadie en su vida.